Sad Wings of Destiny
álbum de Judas Priest
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Sad Wings of Destiny es el segundo álbum de estudio de la banda británica de heavy metal Judas Priest, publicado en 1976 por Gull Records. La gran mayoría de las canciones fueron excluidas durante la grabación de Rocka Rolla (1974) por decisión del productor Rodger Bain y algunas las interpretaron en vivo en 1975 en la respectiva gira promocional. Sumado a que quedaron disconformes con el resultado de su álbum debut, los músicos decidieron prescindir de Bain para la segunda producción. Por esa razón, Gull sugirió que la coprodujeran con Jeffrey Calvert y Gereint «Max West» Hughes, quienes formaban parte del grupo con estilo jamaicano Typically Tropical, otro artista del catálogo del sello.
| Sad Wings of Destiny | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Álbum de estudio de Judas Priest | |||||
| Publicación | 23 de marzo de 1976 | ||||
| Grabación | Noviembre-diciembre de 1975 | ||||
| Estudio | Rockfield Studios, Gales | ||||
| Género(s) | Heavy metal | ||||
| Duración | 39:04 | ||||
| Discográfica | Gull Records | ||||
| Productor(es) | Jeffery Calvert, Max West y Judas Priest | ||||
| Cronología de Judas Priest | |||||
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| Sencillos de Sad Wings of Destiny | |||||
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La grabación se realizó entre noviembre y diciembre de 1975 en los estudios Rockfield de Gales, con una inversión de tan solo £2000 para la producción y el alquiler del recinto. Debido a ello, algunos músicos debieron conseguir trabajos esporádicos para costear el registro, ya que en medio del proceso se quedaron sin recursos ni siquiera para comida ni bebida. La composición estuvo a cargo del vocalista Rob Halford y los guitarristas Glenn Tipton y K.K. Downing, quienes escribieron canciones de heavy metal tradicional con toques progresivos y con letras con un tono apocalíptico y de condenación.
Sad Wings of Destiny recibió reseñas mixtas por parte de la prensa especializada de la época, incluso, fue criticado por algunos especialistas, como Dave Marsh o la revista Melody Maker. En cuanto a lo comercial, logró una escasa repercusión debido al auge del punk rock por esos años; por ejemplo, únicamente llegó al puesto 198 en la lista de la revista estadounidense Record World. Para promocionarlo, en marzo de 1976 se lanzó «The Ripper» como sencillo en el Reino Unido, mientras que en España, y luego en Japón, también estuvo disponible «Deceiver». Por su parte, el 25 de marzo de 1976 la banda dio inicio a la gira Sad Wings of Destiny Tour, que hasta el 25 de junio del mismo año le permitió dar varios conciertos por Inglaterra, Gales y Finlandia.
Con el paso de los años, la opinión de los críticos cambió favorablemente y en las reseñas más contemporáneas se ha evaluado positivamente aspectos como las letras, la música, los riffs de guitarra, la interpretación vocal de Halford y la portada. Varios autores han revalorizado el disco a tal punto que pasó a ser considerado uno de los más influyentes del metal, con afirmaciones como aquel que lo reinventó, el que terminó de consolidar el heavy metal tradicional o el que abrió las puertas a la posterior formación de la nueva ola del heavy metal británico. Tanto las temáticas como los riffs de las canciones, el arte de la portada y la actuación de Halford son considerados como influyentes para el posterior desarrollo del metal en los años ochenta.
Cabe indicar que Sad Wings of Destiny es la única producción de la banda con el baterista Alan Moore y la última con Gull Records. Luego del lanzamiento del álbum, Judas Priest llegó a un acuerdo con CBS Records, lo que requirió romper su relación con Gull, que se quedó con todos los derechos de Sad Wings of Destiny y Rocka Rolla, además de las maquetas y otras grabaciones relacionadas. Recién en 2023, Michael Closter compró los derechos de ambos discos y decidió remezclarlos y remasterizarlos para un posterior relanzamiento. Con la ayuda del productor Tom Allom y la colaboración de Judas Priest, el 26 de marzo de 2026 salió a la venta la edición que conmemora el quincuagésimo aniversario del álbum llamada Sad Wings of Destiny 50th Anniversary - 1976-2026.
Antecedentes
(...) Aun así, por mucho que los críticos odien a las bandas del estilo de Judas Priest, suelen acabar figurando en los primeros puestos de las ventas de discos. Es decir, miren a Budgie que, a pesar del hecho de que apenas alguna vez recibió una mención favorable en la prensa, logró tener un álbum exitoso. Tal vez Judas Priest haga lo mismo. —Conclusión de la reseña de Steve Clarke sobre la actuación en directo de Judas Priest.[1] |
El 6 de septiembre de 1974, Judas Priest publicó su álbum debut Rocka Rolla, que mostraba un estilo más orientado al hard rock con elementos del blues rock y el rock progresivo.[2] La producción la realizó Rodger Bain, que ya había efectuado esa misma labor en los tres primeros discos de Black Sabbath y en los de Budgie.[3] A pesar de contar con esos antecedentes, la banda quedó disconforme con el resultado; inclusive, el bajista Ian Hill señaló que la producción del álbum era «patética».[4] Sumado a ello, los músicos discutieron con Bain luego de que él no quiso incluir las canciones «The Ripper», «Victim of Changes», «Epitaph» y «Tyrant».[5] Una vez en el mercado, Rocka Rolla vendió pocas copias,[5] así que, afligidos económicamente, los músicos intentaron llegar a un acuerdo con Gull Records para que les pagara £50 semanales, pero el sello se negó.[6] En 1976, Rob Halford bromeó diciéndoles a los fanes que deberían quemar sus copias de Rocka Rolla.[7]
Cuatro días después del lanzamiento del álbum partió la gira musical Rocka Rolla Tour en Huddersfield (Inglaterra), que le permitió a la banda dar presentaciones por varias ciudades de Inglaterra, Gales y Bélgica en ese mismo año.[8] Al siguiente, el tour sumó más conciertos por la isla de Gran Bretaña y en otros países de Europa continental.[9] El 25 de abril de 1975, Judas Priest se presentó en el programa de televisión de la BBC The Old Grey Whistle Test, en donde interpretaron en vivo «Rocka Rolla» y dos canciones que figurarían en el eventual segundo álbum, «Dreamer Deceiver» y «Deceiver».[10] Aunque esta presentación les ayudó a ser vistos por una audiencia más grande, Glenn Tipton expresó que la BBC les restringió el volumen y entregó tapones para los oídos al público presente en el estudio.[11] Para entonces, la banda aún no usaba su característica vestimenta de cuero y tachas; en cambio, vestían con moda contemporánea de los setenta, como botas de tacón alto y camisas con volantes. Halford, que aparece con pelo largo, usó una blusa de satén rosa que le había prestado su hermana.[12] A modo de broma, otra banda que tocaría más tarde en el mismo show tenía una sección de vientos, así que algunos de aquellos músicos decidieron tocar mientras Judas Priest interpretaba «Rocka Rolla», cuya bobería quedó registrada tenuemente por los micrófonos.[13]

El tour de Rocka Rolla continuó en 1975 y en ocasiones se presentaron como teloneros de otras agrupaciones británicas, como Pink Fairies y UFO.[14] Dentro de estas actuaciones también destacó su aparición en el festival de Reading, el 22 de agosto del mismo año.[9][n. 1] Para entonces, Judas Priest ya tocaba en vivo algunas canciones que figurarían en el álbum, como por ejemplo «Victim of Changes», «The Ripper» y «Genocide».[16] El crítico y periodista Steve Clarke presenció uno de sus conciertos en Londres —aparentemente el de septiembre de 1974— y reseñó para NME que al dúo de guitarristas le faltaba originalidad, Halford tenía «ese horrible grito agudo tipo Uriah Heep», la sección rítmica debería tocar mucho mejor y que, a pesar de incluir canciones aún no editadas en un disco, su estilo de música remonta, al menos, a seis años atrás.[1]
En octubre de 1975, en medio de la parte final de la gira, el baterista John Hinch dejó la banda después de una pelea en un bar en que se vieron involucrados él, Tipton y otros clientes. Sin embargo, K.K. Downing expresó que lo despidieron porque tenía una mala relación con Tipton, quien le criticaba sus habilidades y no lo consideraba acorde con el estilo de la banda.[17] Para reemplazarlo recontrataron a Alan Moore, que ya había sido parte del grupo a principios de la década.[18] Después de más de cien conciertos, el Rocka Rolla Tour terminó el 28 de diciembre de 1975 en Londres.[9]
Grabación
Creo que todos lo hicimos. La banda se volvió más prolífica, fue una curva de aprendizaje. Todos nos estábamos volviendo más profesionales. Se nota enormemente en el segundo álbum. No fue solo la producción fueron las propias interpretaciones. —Comentario de Ian Hill sobre el significado del trabajo detrás de Sad Wings of Destiny.[19] |
A finales de 1975, los músicos se dispusieron a trabajar en su segundo disco y decidieron no volver a contratar a Rodger Bain.[20] Tipton recordó que, si bien lo consideraba un buen productor, le decepcionó su trabajo en la grabación y el sonido que obtuvo Rocka Rolla. Por su parte, Halford expresó que, si querían crecer como banda, debían buscar a otro profesional.[21] Así fue como Gull Records les propuso a Jeffrey Calvert y Gereint «Max West» Hughes, quienes formaban parte de la banda británica con estilo jamaicano Typically Tropical.[20] Ellos habían logrado el primer éxito del sello con la canción «Barbados», la que llegó al primer lugar en el UK Singles Chart del Reino Unido a mediados de ese año.[22][23] Esa fue la principal razón para que fueran seleccionados como productores, además de que, al pertenecer al catálogo de Gull, el sello podría ahorrarse algo de dinero.[19] Asimismo, otro factor que consideró la discográfica era que ya tenían experiencia en asuntos de producción, dado que habían trabajado con Cat Stevens, Rod Stewart y Yes.[5] En definitiva, Sad Wings of Destiny lo coprodujeron la banda, Calvert y Hughes, aunque este último firmó con su apodo, «Max West».[24] La discográfica aportó únicamente £2000 para la producción y el alquiler del estudio de grabación,[14] por lo que en medio del registro del álbum se les acabó el dinero, inclusive, los músicos ya no tenían recursos ni siquiera para comida ni bebida.[21] Por ese motivo, algunos debieron conseguir trabajos esporádicos para costear la producción: Downing se empleó en una fábrica, Tipton fue jardinero y Hill trabajó como conductor de un camión de reparto.[25]

La grabación de las canciones se llevó a cabo en los estudios Rockfield de Gales en tan solo dos semanas, entre noviembre y diciembre de 1975, cuyas sesiones comenzaban a las 15:00 PM y culminaban a las 3:00 AM.[26] Seleccionaron ese recinto porque era muy conocido y utilizado en aquel momento, además, como también servía de residencial, podrían dedicarse tiempo completo al desarrollo del disco.[21] Chris Tsangarides, futuro coproductor de Painkiller (1990), por entonces trabajaba como operador de cintas en ese estudio y ascendió a ingeniero luego de que Calvert se ausentó unos días por una enfermedad. Él recordó que los productores eran extraños, amaban la música pop y el reggae, y no eran fanáticos del rock, menos del heavy metal. Aun así, eran profesionales, pues aportaban todo su conocimiento para crear un buen álbum, inclusive, se llevaron muy bien con los músicos.[19] De hecho, una de las intenciones de los productores era aprovechar al máximo el rango vocal de Halford.[5]
Una vez listas las cintas, la mezcla se realizó en los estudios Morgan de Londres en una única semana.[23][n. 2] Cabe mencionar que dentro de este proceso se grabó una versión de «Diamonds & Rust» —original de Joan Báez— pero se excluyó del listado a las pocas semanas del lanzamiento del álbum.[27][n. 3] Sad Wings of Destiny es el único álbum de Judas Priest con el baterista Alan Moore, pues renunció debido a los problemas financieros que afectaban a la banda durante la gira promocional.[30]
Composición
Al principio, los músicos tenían como objetivo crear canciones de heavy metal tradicional con toques progresivos; de cierta manera, una especie temprana de metal progresivo.[31] Con los años, esta consideración la abandonaron para las siguientes producciones y recién las retomarían en el álbum conceptual Nostradamus (2008).[32] A diferencia de Rocka Rolla, el guitarrista Glenn Tipton fue el principal compositor, ya que tuvo participación en todas las canciones. Algunas de ellas, como «The Ripper», «Epitaph» y «Prelude», las había escrito a las pocas semanas de haber ingresado a la banda en 1974. Por su parte, con Rob Halford y K.K. Downing cocreó las pistas «Island of Domination», «Deceiver» y «Genocide».[33] Tipton ha considerado que es aquí donde comienza la característica combinación de los compositores: «Nos habíamos conocido mucho mejor después de la experiencia en Rocka Rolla, y habíamos ganado confianza. Para mí, este [sobre la composición de Sad Wings of Destiny] fue el verdadero comienzo de Judas Priest, como todos nos conocen».[21] De acuerdo con el crítico Martin Popoff, a excepción de la de «The Ripper», todas las letras de las canciones son atemporales, libres, universales y grandiosas en su temática, además, poseen un tono apocalíptico y de condenación.[34]
Considerada por la revista en línea PopMatters como una «monumental canción que cambió el rumbo del heavy metal», «Victim of Changes» es la más extensa del álbum, con una duración cercana a los ocho minutos.[35] Esta nació a partir de la fusión de las pistas «Whiskey Woman» y «Red Light Lady»: la primera, la compusieron Downing y el exvocalista de la banda Al Atkins y salió al mercado en 1973 en una maqueta, mientras que la segunda la creó Halford cuando era parte de su anterior agrupación, Hiroshima.[36] Atkins se inspiró en «Black Dog» de Led Zeppelin para componer la estructura musical de «Whiskey Woman», en especial sobre la figura voz a capela seguido por el riff. Con la llegada de Halford, los músicos mantuvieron la letra sobre una mujer que provoca el término de su relación amorosa debido a su alcoholismo; sin embargo, él modificó algunas partes. Asimismo, Downing y Tipton se enfocaron en crear los pasajes musicales para combinar ambas canciones.[37] «Victim of Changes» es la más dinámica del álbum en cuanto al ritmo, tesitura y riffs de guitarras.[38] La introducción posee una dual melodía armoniosa en fade-in interpretada por guitarras gemelas (twin guitars en inglés) que conducen al riff principal con base en power chords.[36] La interpretación vocal de Halford, considerada como una de sus mejores actuaciones,[39] presenta intervenciones en voz de cabeza tanto en los tramos lentos como en la conclusión, además de tonos más relajados en los versos.[36][40]
Escrita únicamente por Tipton, «The Ripper» habla sobre el asesino en serie del siglo XIX Jack el destripador, desde su perspectiva de criminal.[41] Esta presenta un breve pasaje introductorio de guitarras gemelas, un riff y ritmo pesados, y fragmentos densos que se entrelazan con solos de guitarra de naturaleza clásica.[42] Para añadir dramatismo, los ingenieros emplearon varios efectos de producción que, en ocasiones, les resultó muy complicado de hacer. Uno de ellos era vocal y figura después de la frase you're in for a schock, donde debieron «panoramizar» la nota aguda de la voz de Halford a la izquierda y a la derecha en varias oportunidades y que solo para eso usaron ocho pistas. Por su parte, para lograr el sonido de un gong, dado que no poseían ese instrumento en el estudio, ralentizaron los platillos.[17] En cuanto a la voz, Halford se inspiró en Queen para lograr las diversas entonaciones y armonías, mediante sobregrabaciones e improvisación. Tsangarides recordó que muchos intervalos vocales presentes en esta canción los realizó Halford probando con distintas notas, aprovechando su amplio registro vocal.[43]
«Dreamer Deceiver» es una power ballad con toques del rock espacial que se caracteriza por hacer lucir el rango vocal de Halford, pues intercala tonos graves y agudos.[44][45] La música es suave, con aspectos renacentistas o medievales, y cuenta con un solo de guitarra en una entonación acústica.[45] En los créditos de esta canción figura erróneamente Atkins, hecho que denunció él mismo y que obligó a eliminar dicha acreditación en los posteriores relanzamientos del álbum.[12] Más tarde, especuló que dicha mención podría haber sido por algún «riff mío [escondido] en alguna parte».[45][n. 4] Sin pausa de por medio le sigue «Deceiver», considerada como la primera demostración de Judas Priest con el proto speed metal moderno, no tanto por el tempo sino por el insistente y contundente riff y la recurrente coda. Luego del solo de guitarra tocado por Downing y un compacto break, el riff se vuelve pesado y siniestro, sobre el cual Halford canta una variedad de palabras en un tono muy agudo. Tras ello, la conclusión es acústica, dado que retoma parte de la atmósfera espacial de la anterior canción.[45]
«Prelude» es una canción instrumental de dos minutos de duración inspirada en la música barroca,[47] compuesta en mi bemol mayor en la escala menor natural con alternaciones de los sistemas tonales tónico y dominante. Además, presenta arreglos para guitarras, piano, sintetizador y high toms.[48] Cabe señalar que, a pesar de que su nombre significa «preludio», no tiene relación alguna con la siguiente canción.[49] «Tyrant» es el único tema escrito por Halford y Tipton, la que musicalmente es dinámica, tiene diferentes tempos y pausas, dos solos de guitarra y una doble pista de voz: una para el registro grave y otra para el agudo. El vocalista indicó que en la letra expresó su «aversión a cualquier forma de control», ejemplificado en las «figuras tiránicas que aterrorizan a la gente».[5][50] «Genocide» es la segunda pista más extensa del álbum tras «Victim of Changes». Posee un riff «pesado, inteligente y cortante» inspirado en las canciones «Woman from Tokyo» (1973) y «Burn» (1974) de Deep Purple. Considerado por Halford como un «tema controversial, provocador y estimulador», la letra es fuerte y gráfica acerca del genocidio.[51][52] En la parte media el vocalista recita un breve monólogo, en donde menciona la frase «pecado tras pecado», el título del eventual siguiente álbum. Para la interpretación vocal, Halford juega con el fraseo y la contra melodía.[34] En la parte final presenta una coda que mezcla «percusión primigenia, riffs y magia de estudio con la voz de Halford».[5]
«Epitaph», otra composición hecha solamente por Tipton, es tranquila y conmovedora interpretada únicamente con piano y con unas voces similares a las empleadas por Queen, en el sentido del uso de la armonía y la teatralidad. La letra expresa la frustración de los ancianos en las ciudades modernas; de hecho, Halford comentó que pareciera que no hay lugar para ellos y es triste ver cómo se ven obligados a vivir sus vidas en ese tipo de urbes.[51][53] Con un riff de guitarra complejo y con un estilo que recuerda a Black Sabbath, según el escritor Andrew Cope,[52] la pista final, «Island of Domination», trata sobre personajes ficticios —Skyrider, Nightdriver, Spinesnapper y Throatchoker— que torturan personas en una isla.[51] Asimismo, Downing comentó que las letras de la canción eran personales para Halford y bromeó con que probablemente tengan algunas insinuaciones.[51]
Lanzamiento y reediciones
Sad Wings of Destiny salió al mercado el 23 de marzo de 1976 en el Reino Unido, a través de Gull Records.[37] Para entonces, Gull había dado por terminado el acuerdo con Motown Records para lanzar su catálogo en los Estados Unidos, así que este disco fue el primero de la compañía en ser publicado en ese país por Janus Records, el 26 de marzo de 1976.[54][55][56] Posteriormente, la distribución en los Estados Unidos corrió por cuenta del sello Ovation y más tarde por RCA.[57] Existe una edición estadounidense que no incluye «Prelude» ni «Tyrant» y en los créditos no aparece ninguna mención a Al Atkins como compositor, mientras que en la canadiense, lanzada por Attic Records, figura como cocreador solamente en «Victim of Changes».[58]
Al momento de su publicación hubo una discusión entre Judas Priest y Gull, ya que la banda había decidido que el álbum comenzara con «Prelude», pero la discográfica optó por «Victim of Changes» como canción inicial.[57] Luego de que Gull se declarara en bancarrota en 1984, los derechos de publicación tanto de Rocka Rolla como de este disco se vendieron a diversos sellos discográficos, quienes los han remasterizado en distintos formatos de grabación. Entre los relanzamientos, que suman más de una docena, destacaron los realizados por Line Records y Repertoire Records en 1996 y 2011 respectivamente, porque incluyeron el listado de canciones ordenado de acuerdo con lo previsto por la banda, con «Prelude» como pista inicial.[57]
Derechos del disco y la edición del 50° aniversario
Las ediciones especiales se centran en crear versiones verdaderamente definitivas de Sad Wings of Destiny, volviendo a las cintas multipista y másters originales. Desarrolladas en colaboración con Judas Priest, estas ediciones ofrecen un nuevo nivel de profundidad sonora, claridad y fidelidad. —Extracto del comunicado de prensa sobre la remasterización de Sad Wings of Destiny de 2026.[56] |
Luego del lanzamiento del álbum, Judas Priest llegó a un acuerdo con CBS Records, por lo que requirió romper su relación con Gull. Este movimiento comercial significó que el sello independiente se quedara con todos los derechos de Rocka Rolla y Sad Wings of Destiny, incluyendo las maquetas y otras grabaciones relacionadas.[59] Si bien para 2021 la banda aún no poseía los derechos, Sad Wings of Destiny se incluyó en la caja recopilatoria 50 Heavy Metal Years of Music de Sony Music.[60][61]
En 2023, Michael Closter de Reach Music compró los derechos de ambos álbumes a Gull y decidió remezclarlos y remasterizarlos para editarlos por medio de su discográfica Exciter Records. Tom Allom, productor de Judas Priest en la década de los ochenta, y el ingeniero Luis Stylianou fueron contratados para digitalizar las cintas con la herramienta Pro Tools.[62] Con un proceso similar al que ejecutaron para la remasterización de Rocka Rolla en 2024, tanto el productor como el ingeniero tuvieron acceso a las cintas y másters originales de Sad Wings of Destiny. Esta nueva edición, que conmemora el quincuagésimo aniversario del álbum, salió al mercado el 26 de marzo de 2026 con el título de Sad Wings of Destiny 50th Anniversary - 1976-2026.[56]
Portada
Después de la ligera insatisfacción que sentí con Rocka Rolla, el efecto combinado del sonido, la imagen y el arte de Sad Wings of Destiny nos puso firmemente de nuevo en el camino correcto. —Opinión de K.K. Downing sobre el trasfondo artístico del álbum, sobre todo después de haber visto la portada.[63] |
Luego de escuchar las primeras maquetas del disco, el agente artists and repertoire del sello Gull, Neil French, diseñó la imagen de la portada basándose en la letra dramática de «Dreamer Deceiver».[64] Dibujó un boceto de un ángel caído rodeado de llamas y lo presentó al dueño de la discográfica David Hewells y al director artístico John Pasche, quienes le encargaron la portada al artista inglés Patrick Woodroffe.[65] La obra, llamada Fallen Angel, se componía de un ángel arrodillado, atormentado y con la cabeza gacha, castigado por llamas en un paisaje infernal y con una cruz de tres puntas como collar, que con el tiempo se convirtió en el símbolo de la banda.[64][66] Por su parte, Pasche —creador de la carátula de Rocka Rolla— retomó el primer logotipo de la banda escrito con letras góticas y que se había usado en 1972 para promocionar una gira por el Reino Unido, al que le añadió un subrayado y un nuevo acabado en las letras pe y jota.[67] Cabe señalar que Hewells mantuvo la ilustración original por mucho tiempo enmarcada en una de las paredes de su oficina.[68]
Asimismo, en la contraportada, figura en el centro Rob Halford con los brazos extendidos imitando la postura de Jesucristo en la cruz.[68] Además de imágenes individuales de los miembros del grupo con una fuente de luz difusa, todo ello adornado con las letras góticas en sus respectivos nombres y en los créditos de las canciones.[67] Por cierto, al vocalista lo acreditaron por su nombre de pila, Robert Halford.[68] En la versión original del álbum editada en disco de vinilo en el Reino Unido, los créditos de las canciones están invertidas, ya que aparecen primero las del lado B antes que la del A y también «The Ripper» figura sin el artículo the.[58]
Promoción
Para promocionar el álbum, Gull Records publicó dos canciones como sencillos: «The Ripper» y «Deceiver». El primero salió al mercado británico el 19 de marzo de 1976 en formato vinilo de 7", cuyo lado B lo ocupó «Island of Domination».[69] Por su parte, «Deceiver» también se puso a la venta en 1976 pero solo en España, con «The Ripper» en el lado B. Más tarde, en marzo de 1977, se reeditó en Japón.[70]
Dos días después del lanzamiento del disco, el 25 de marzo de 1976, comenzó la gira Sad Wings of Destiny Tour en Cleethorpes.[71] En un principio estaba contemplada hasta el 11 de mayo, pero se extendió hasta el 28 del mismo mes. Entre esas fechas Judas Priest se presentó en varias ciudades de Inglaterra y en Cardiff (Gales), principalmente en teatros y salas de conciertos. Más tarde, sumó dos actuaciones más en Inglaterra: el 6 de junio en Hemel Hempstead y el 20 del mismo en Londres. Esta última, realizada en el Roundhouse, contó con Isotope y Alcatraz como teloneros.[72] La gira terminó el 25 de junio de 1976 en el festival Midsummer en Saarijärvi (Finlandia).[73][n. 5]
Recepción
Comercial
Una vez en el mercado, Sad Wings of Destiny logró una escasa repercusión comercial y le fue difícil lograr notoriedad debido al auge del punk rock por esos años.[75] Aun así, alcanzó el puesto 48 en el Reino Unido.[n. 6] De acuerdo con Beat Instrumental, para agosto de 1976 existían informes de que al álbum le estaba yendo bien en Alemania y Escandinavia.[77] Por su parte, en los Estados Unidos únicamente logró la casilla 198 en el The Album Chart de la revista Record World para la semana del 2 de octubre de 1976.[78]
En la semana del 5 de noviembre de 1983 la reedición publicada por RCA Records debutó en la lista Midline LPs de la revista estadounidense Billboard en la posición 49 y con el paso de las semanas llegó hasta la 17.[79][80] Por su parte, el 10 de marzo de 1984 alcanzó el puesto 10, mientras que el 12 de marzo de 1985 logró el 36.[81][82] En total, estuvo 76 semanas en esa lista, cuya última aparición ocurrió el 4 de mayo de 1985.[83] Para mediados de los años 2000, se estimó que se habían vendido más de quinientas mil copias en los Estados Unidos, a pesar de aquello el organismo Recording Industry Association of America (RIAA) no lo ha certificado de disco de oro. De acuerdo con Popoff, el historial de relanzamientos por distintos sellos discográficos hace difícil concretar la certificación.[84]
Crítica especializada de la época
Advertencia: conviene contratar un seguro de hogar contundente antes de subir el volumen de Sad Wings Of Destiny, ya que podría provocar cristales rotos y desprendimiento de yeso. |
Según afirma David Moskowitz en el libro 100 Greatest Bands of All Time: A Guide to the Legends Who Rocked the World, Sad Wings of Destiny fue criticado en su momento por algunos especialistas, entre ellos Dave Marsh, escritor de la primera edición de The Rolling Stone Album Guide.[86] La revista británica Melody Maker señaló que el álbum no tenía nada nuevo que ofrecer y que la combinación del estilo vocal de Led Zeppelin con el instrumental de Black Sabbath era poco original. También comentó que el entusiasmo se desperdicia con los títulos de las canciones y que «les iría mejor si se apegaran a los números simples y a los riffs de "Deceiver", en lugar de las epopeyas exageradas que parecen preferir».[87] David Hancock escribió para Record Mirror que canciones como «Prelude», «Tyrant», «Epitaph», «The Ripper» y «Deceiver» buscan la pretensión del heavy rock de principios de la década, pero no encajan con esa etiqueta por la falta de originalidad. En ese sentido, indicó que Judas Priest explora terrenos que Uriah Heep ya había recorrido.[88]
No obstante, el álbum también recibió críticas positivas de otros medios británicos. G.R.C., uno de los reseñadores de Beat Instrumental, lo puso como el segundo álbum del mes después de Presence de Led Zeppelin. Expresó que presentaba «el rock más potente que jamás hayas escuchado» y que estaba a la altura de cualquier otro disco británico de la época desde el álbum debut de Led Zeppelin. Destacó la madurez del álbum, la diferencia de estilo entre Downing y Tipton, la calidad vocal de Halford —a quien llamó uno de los mejores intérpretes en vivo del país—, y la base rítmica con estilo de Hill y Moore. Al cerrar su reseña, comentó que el estilo agresivo era la clave de Judas Priest y que Sad Wings of Destiny representa un gran triunfo para la agrupación.[89] La revista Sounds, en su recuento anual de 1976, señaló que es un álbum potente y vaticinaba que pronto Judas Priest se convertiría en un rival de Black Sabbath.[90] Por su parte, The Stage lo situó como uno de los mejores álbumes pesados del año, proveniente de una de las bandas más impresionantes y prometedoras de Europa, mientras que Music Week lo denominó pile driving rock, en alusión al golpe que da un martinete (piledriver en inglés).[91]
La publicación estadounidense Cashbox comentó que Judas Priest «recupera las oscilaciones dinámicas y la alta energía que caracterizan al verdadero hard rock». A su vez, comparó el sonido del álbum con Led Zeppelin y que, «si el heavy metal fuera moneda de cambio, ¡estos tipos [Judas Priest] serían ricos!».[85] La coterránea Record World escribió que los fanes de Black Sabbath y los amantes del metal británico quedarían extasiados con la primera escucha del álbum y que las canciones ofrecen una descripción gráfica de la música; «implacable sin piedad». A la voz de Halford la llamó «desgarradora», mientras que la actuación de Downing era «estridente».[92] Billboard, para un relanzamiento de 1980, reseñó que muestra la voz de Halford en plena forma y la destreza del dúo de guitarristas. Como mejores canciones citó a «Tyrant», «Dreamer Deceiver», «Victim of Changes», «Island of Domination» y «Deceiver».[93] Kris Nicholson, de Rolling Stone, comparó su intensidad y «actitud malévola» con el disco Machine Head de Deep Purple. Sobre Halford, indicó que es un «gritón con una proyección poderosa y poco control», pero en «Epitaph» demuestra poder cantar en un tono de tenor fluido. Al concluir la crítica, Nicholson mencionó que la banda tiene una buena oportunidad de seguir los pasos de Deep Purple.[94]
Influencia posterior
Aunque a Black Sabbath se les atribuye haber dado origen al heavy metal, su sonido es más o menos un género propio. Lo que llegó a ser el sonido heavy metal tradicional se debió indudablemente a álbumes como Sad Wings of Destiny, que puede considerarse el primer disco de metal verdadero. |
Con el pasar de los años la opinión de los críticos cambió favorablemente, al punto de que Sad Wings of Destiny pasó a ser considerado «uno de los discos de metal más influyentes jamás hechos».[96] El escritor Mikal Gilmore destacó esta revalorización y afirmó que «es uno de los mejores álbumes del heavy metal»,[97] mientras que Martin Popoff, en su libro The Collector's Guide to Heavy Metal, lo nombró aquel que lo «reinventó».[98] Por su parte, según el autor Neil Daniels, tanto los fanáticos como los críticos y los propios músicos han citado a Sad Wings of Destiny como el álbum que consolidó la imagen y el sonido de Judas Priest.[99] El periodista británico Malcolm Dome lo llamó el disco que dio inicio a todo el estilo metalero y que, de hecho, «se podría argumentar con fuerza que este es el modelo de todo lo que ha ocurrido desde entonces».[21] Con una opinión similar, Steve Huey, de AllMusic, lo citó junto a Rising de Rainbow y Virgin Killer de Scorpions como álbumes emblemáticos para la remodelación del heavy metal en ese año. Sin embargo, este ofreció el modelo para seguir más que cualquier otra producción de su época y resonó en las ambiciones progresivas de Iron Maiden y en la temática de discos del thrash metal, como Seasons in the Abyss de Slayer y Master of Puppets de Metallica.[44]
Eduardo Rivadavia, de Ultimate Classic Rock, sostuvo que marca la línea que separó los primeros años del heavy metal de lo que vendría después.[100] Por su parte, Jason Heller, de Pitchfork Media, comentó que la «furia» vista en el disco estaba a punto de desatar la nueva ola del heavy metal británico.[101] La revista en línea Loudwire mencionó que gracias a este disco Judas Priest se consolidó como la segunda gran banda del heavy metal tras su compatriota Black Sabbath,[102] mientras que Blabbermouth.net aseveró que se convirtió en un modelo para la evolución del género y estableció un nuevo estándar para combinar la estructura progresiva con la intensidad pura del metal.[103] Adrien Begrand, de Stereogum, comentó que la banda establece un nuevo estándar de oro para el género, con el álbum más importante del heavy metal desde Machine Head (1972) de Deep Purple y, además, sella el legado de Judas Priest.[5] Joshua Levine, del periódico Phoenix New Times, señaló que terminó siendo influyente «para un público orientado a la virtuosidad técnica, y la composición compleja y de larga duración».[104]

Con los años, también ha influido en algunos artistas de la escena hard rock y sobre todo del metal. Por ejemplo, a mediados de los setenta Van Halen en ciertas presentaciones tocaba «Victim of Changes» antes de que publicaran su álbum debut.[105] También Dave Mustaine de Megadeth relató que su cuñado lo golpeó en la cara por escuchar el disco, que para él era satánico. Según el guitarrista, ese hecho fue un punto de inflexión en su vida, por lo que decidió iniciar una carrera en el heavy metal como una manera de vengarse.[106] A la vez, algunos músicos, como el mencionado Mustaine, Mikael Åkerfeldt, de Opeth, Ben Ward, de Orange Goblin, y el propio Rob Halford, han citado públicamente a Sad Wing of Destiny como su álbum favorito de la banda.[11][107][108][109]
- Composición
Con respecto a la composición, Huey sugirió que ninguna banda había sido tan convincentemente oscura desde Black Sabbath debido a los temas tratados en las canciones, como los asesinos en serie en «The Ripper», dictadores en «Tyrant» y las atrocidades militares en «Genocide».[44] Además, mencionó que el álbum posee tres canciones consideradas clásicos históricos del metal: «Victim of Changes», «The Ripper» y «Tyrant». De hecho, los riffs enérgicos y la elaboración concisa de las dos últimas son barajadas como las primeras semillas de la NWOBHM.[44] En tanto, Rivadavia recalcó que «Tyrant», «The Ripper» y «Victim of Changes» tenían las claves del pasado y el futuro del heavy metal.[100] De acuerdo con Gilmore, «Genocide» es una de las primeras pistas del thrash metal y una gran inspiración para las bandas del metal extremo de los ochenta,[97] mientras que Levine indicó que marca el punto final que inició «War Pigs» de Black Sabbath y que pasaría una década hasta que grupos como Slayer igualaran la absoluta desolación de la canción y del álbum en general.[104] En 2011, Sean Murphy, de PopMatters, situó a «Epitaph» en el puesto 23 de las 25 mejores canciones del rock progresivo de todos los tiempos. En su reseña, detalló que, si bien el tratamiento lírico ya había sido relatado por Genesis en «Seven Stones», del álbum Nursery Cryme (1971), gracias al rango vocal y el falsete de Halford y la pretensión, la convirtieron en una canción decisiva.[110] En relación con la actuación de Halford, Popoff señaló que marca el prototipo técnico vocal para los futuros cantantes del power metal.[34]
Algunas de sus canciones han sido versionadas por otras agrupaciones, generalmente para algunos álbumes tributo o para sus respectivas producciones. En 1999, Overkill versionó «Tyrant» para su disco Coverkill.[111] La banda finlandesa Reverend Bizarre grabó «Deceiver» para su EP Dark World/Deceiver (2008),[112] mientras que Skyclad y Steel Prophet hicieron lo mismo con «Dreamer Deceiver» para A Tribute to Judas Priest: Legends of Metal Vol. II (1996) y A Tribute to the Priest (2002), respectivamente.[113][114] «Victim of Changes» la registró Gamma Ray para el tributo A Tribute to Judas Priest: Legends of Metal Vol. I (1996), al igual que el exvocalista de Judas Priest, Al Atkins, que realizó una versión para su disco Victim of Changes (1998).[115][116] Por otra parte, «The Ripper» ha sido grabado por Mercyful Fate, Iced Earth, Agent Steel e Icarus Witch.[113][115][117][118]
- Portada

El ángel caído creado por Patrick Woodroffe para la portada se convirtió en un ícono de la carrera de la banda y, según la revista Revolver, es la responsable de codificar el uso de imágenes religiosas en el heavy metal.[119] De acuerdo con el autor Andreas Häger, en su libro Religion and Popular Music: Artists, Fans and Cultures, el ángel —como personaje— ha figurado recurrentemente en las posteriores obras de Judas Priest y, desde su creación hasta 2014, «evolucionó de un lamento condenado al infierno a salvador de la humanidad, a través del culto al heavy metal». Häger también afirma que la alusión inicial al ángel ocurre en la súplica vista en el relato cósmico en las letras de «Dreamer Deceiver» y «Dreamer».[120] La primera mención post Sad Wings of Destiny sería en la letra de «Solar Angels», del álbum Point of Entry (1981), en donde se presagia su resurrección.[120] En 1990 una versión futurista en forma robótica apareció en la portada de Painkiller, como aquel que viene a socorrer a la humanidad mediante la destrucción.[121] En 2005, reapareció en la carátula de Angel of Retribution con un aspecto similar a la anterior, pero con una aureola propia del arte medieval cristiano y en una postura más optimista por la retribución que está por venir.[120] De hecho, dos canciones de este disco, «Angel» y «Judas Rising», relatan parte de su historia.[122] En 2014, se manifiesta en la portada de Redeemer of Souls como una criatura salvadora del infierno completamente desarrollada, portando otra vez la cruz de tres puntas en su cuello.[120]
Por su parte, el amuleto dibujado en el cuello del ángel —que con el tiempo pasó a llamarse el «diapasón del diablo»—[123] se ha usado como un distintivo de Judas Priest en giras musicales, en algunas versiones de su logotipo y en productos de mercadotecnia.[64] Además, se empleó en la contraportada de Defenders of the Faith (1984) y en la de Painkiller, en donde el ángel robotizado lo utiliza como el arma con la que destruye a la humanidad.[124]
Reseñas contemporáneas
| Calificaciones | |
|---|---|
| Fuente | Calificación |
| AllMusic | |
| Encyclopedia of Popular Music | |
| Metal.de | 9/10[126] |
| The New Rolling Stone Album Guide | |
Sad Wings of Destiny ha recibido reseñas favorables por parte de medios más contemporáneos. Steve Huey, de AllMusic, comentó que «llevó al heavy metal a nuevas profundidades de oscuridad y a nuevas cotas de precisión técnica», pues fusionó el doom gótico de Black Sabbath, la precisión clásica de Deep Purple, los riffs compactos de Led Zeppelin, el hard rock progresivo de Queen y las guitarras gemelas de Wishbone Ash y Thin Lizzy. También destacó las raíces progresivas de «Dreamer Deceiver» y «Victim of Changes», las voces penetrantes y operísticas de Halford, y los riffs potentes y controlados de Downing y Tipton.[44] Blabbermouth.net lo consideró una de sus producciones más importantes y resaltó el salto dramático que dio la banda desde Rocka Rolla, en relación con la musicalidad y la identidad sonora, ya que presenta un ataque de guitarras gemelas, voces elevadas y composiciones ambiciosas, que ayudaron a definir el sonido y la ambición del heavy metal.[103] Joseph Schafer, Robert Ham y Kelley Simms, autores del sitio web Consequence, situaron el álbum en el puesto cuatro en la lista de los discos de la banda de menos a más. En la respectiva crítica, indicaron que en esta producción Judas Priest encontró su ritmo metalero, debido a que muestra una gama más amplia de estilos, con muchos riffs y temáticas más oscuras, y con un Halford que explora su increíble rango vocal con una interpretación más aguda.[128]
Paul Travers, para Kerrang!, lo posicionó en el puesto ocho de los diez mejores álbumes de la banda, aseverando que es mucho más complejo y progresivo que la mayoría de sus trabajos posteriores y que «The Ripper» y «Tyrant» introdujeron por primera vez los riffs metaleros junto con el aullido insuperable de Halford.[129] Joshua Levine, del periódico Phoenix New Times, lo incluyó entre los cinco mejores álbumes de la banda y reseñó que era uno de sus trabajos más orientados al rock progresivo y reconoció que era impresionante por su amplitud de nihilismo lírico escalofriante que marcó un nuevo estándar para el metal.[104] Joe DiVita, de Loudwire, consideró que la banda forjó un sonido más cohesivo que el visto en Rocka Rolla y que no tenía idea de que acababan de crear una obra maestra del heavy metal.[11] En un recuento de los álbumes de Judas Priest ordenados de peor a mejor, DiVita posicionó a Sad Wings of Destiny en el puesto 6 y argumentó favorablemente la composición de «Victim of Changes» —como los dos solos de guitarra y el arreglo—, la interacción de los guitarristas en «The Ripper», la actuación vocal de Halford en «Dreamer Deceiver» y la acelerada «Tyrant».[95] En 2026, el mismo sitio posicionó a Sad Wings of Destiny como el mejor disco de 1976, en la lista de los mejores álbumes de metal de cada año desde 1970.[130]
Uno de los reseñadores del sitio alemán Metal.de escribió que es un gran álbum y uno de los clásicos tanto de la agrupación como del heavy metal en general. Se evaluó favorablemente la voz de Halford y su falsete increíblemente bueno, la composición de las canciones y la evolución musical de la banda desde Rocka Rolla (1974). No obstante, consideró que las canciones del lado B no cumplen con la ambición de composición del A, a pesar de que mantienen un nivel cualitativo.[126] Malcolm Dome, para un artículo sobre la realización del álbum escrito para Metal Hammer, expresó que es un lanzamiento emblemático, cuya calidad de las canciones era muy superior a la del álbum anterior y que títulos como «Victim of Changes», «Tyrant», «Genocide» y «The Ripper» se han convertido en clásicos que se mantienen firmes y orgullosos.[21] El crítico Martin Popoff señaló que terminó siendo la primera reelaboración convincente desde el inicio del género en 1970, en donde la banda sirvió en bandeja de plata varios riffs e historias tratadas con tensión y sabiduría con una buena actuación de Halford.[131] Jason Heller, de Pitchfork Media, indicó: «Para muchos, es el primer álbum verdadero de Judas Priest, el punto en el cual la persistente sicodelia fue limitada para revelar un sonido más austero y más duro».[101]
En una encuesta realizada a los lectores de la revista Revolver, se escogió a Sad Wings of Destiny dentro de los cinco mejores álbumes de la banda. En la respectiva crítica escrita por Eli Enis, se fundamentó que este disco es aquel que estableció el sonido del grupo y del género en general.[119] Luca Garró, de la edición italiana de Rolling Stone, lo nombró el segundo mejor álbum del grupo detrás de Painkiller (1990). En la reseña correspondiente, comentó que tenía todo lo que Judas Priest desarrollaría en los años siguientes: «ritmos muy ajustados, duelos de guitarra épicos y un cantante capaz de elevar el listón a niveles inalcanzables para cualquiera».[132] Adrien Begrand, de Stereogum, resaltó el estilo y el registro vocal de Halford, los riffs, el talento del dúo de guitarristas, la portada y las canciones, particularmente «The Ripper», «Victim of Changes», «Genocide», «Dreamer Deceiver» y «Tyrant». Sobre esta última, destacó lo atronadora que sonaba la banda, pues era asertiva, agresiva y dominante.[5] Jimmy Martin, de la revista británica The Quietus, opinó que, desde la portada hasta su título poético y cuasi premonitorio, es un disco que se adentra en un mundo de violencia, conflicto y drama que requería una amplificación potente, algo que solo Black Sabbath había explorado convincentemente hasta entonces. A su vez, resaltó las temáticas de las letras y concluyó que subió la apuesta de manera tan brutal que llegó a impulsar la formación de la NWOBHM.[133] La página UDiscover Music lo llamó el álbum que consolidó a la banda y uno de los más influyentes del heavy metal.[134] Eduardo Rivadavia, de Ultimate Classic Rock, indicó que el álbum fue un lanzamiento revolucionario, puso a los músicos en camino hacia la grandeza y, además, dio paso a la segunda ola de bandas de metal. Subrayó aspectos como la mayor participación de Tipton en la composición, el dinamismo de «Dreamer Deceiver» y «Epitaph», los contagiosos y provocativos riffs roqueros de «Deceiver», «Tyrant», «Genocide» y «Island of Domination», y el esencial e inimitable grito banshee de Halford en «The Ripper». Finalmente, Rivadavia comentó que Sad Wings of Destiny «consolidó a Judas Priest como artistas y líderes de la siguiente generación del metal».[123]
Reconocimientos
Con el paso de los años, distintos autores y medios especializados han posicionado a Sad Wings of Destiny entre los mejores álbumes de heavy metal. A continuación, una lista de algunas de ellas:
| Autor | Año | Reconocimiento | Puesto | Ref. |
|---|---|---|---|---|
| Classic Rock y Metal Hammer | 2006 | Los 200 álbumes más grandes de los setenta | — | [135] |
| Classic Rock | 2020 | Los 10 álbumes esenciales del metal de los setenta | — | [136] |
| Fast 'n' Bulbous | 2015 | Los 1000 mejores álbumes de todos los tiempos | 214 | [135] |
| Goldmine | 2026 | Los 20 álbumes de hard rock de 1976 | 2 | [137] |
| Kerrang! | 1989 | Los 100 álbumes más grandes del heavy metal de todos los tiempos | 17 | [135] |
| Loudwire | 2015 | Los 50 mejores álbumes del metal de todos los tiempos | 18 | [102] |
| Los 100 mejores álbumes de metal de la vieja escuela de todos los tiempos | 26 | [138] | ||
| 2016 | Los 70 álbumes de hard rock+metal de los años 1970 | 9 | [139] | |
| Martin Popoff | 2004 | Los 500 álbumes de heavy metal de todos los tiempos | 34 | [131] |
| Metal Hammer | 2022 | Los 50 mejores álbumes del metal de los últimos 50 años (elección de músicos) | — | [109] |
| UDiscover Music | 2021 | Los álbumes más influyentes de 1976 | 29 | [134] |
| Ultimate Classic Rock | 2023 | Los 50 álbumes clásicos del heavy metal | — | [100] |
| 2026 | Los 40 álbumes de 1976 | 24 | [140] |
Lista de canciones
| N.º | Título | Escritor(es) | Duración | |
|---|---|---|---|---|
| 1. | «Victim of Changes» | Atkins, Downing, Halford, Tipton | 7:47 | |
| 2. | «The Ripper» | Tipton | 2:51 | |
| 3. | «Dreamer Deceiver» | Atkins, Downing, Halford, Tipton | 5:51 | |
| 4. | «Deceiver» | Downing, Halford, Tipton | 2:46 | |
| 5. | «Prelude» | Tipton | 2:02 | |
| 6. | «Tyrant» | Halford, Tipton | 4:28 | |
| 7. | «Genocide» | Downing, Halford, Tipton | 5:51 | |
| 8. | «Epitaph» | Tipton | 3:08 | |
| 9. | «Island of Domination» | Downing, Halford, Tipton | 4:32 |
- Fuente: AllMusic[44]
Posicionamiento en listas musicales
| País | Lista (1976) | Posición |
|---|---|---|
| Record World Albums Chart[78] | 198 | |
| desconocida[76] | 48 | |
| País | Lista (1983) | Posición |
| Billboard Midline LPs[80] | 17 | |
| País | Lista (1984) | Posición |
| Billboard Midline LPs[81] | 10 | |
| País | Lista (1985) | Posición |
| Billboard Midline LPs[82] | 36 | |
| País | Lista (2026) | Posición |
| Top 100 Vinilos[141] | 85 |
Créditos
- Fuente: AllMusic.[24]
Notas
- Según recordó Downing la actuación fue exitosa y el público los recibió bien. Sin embargo, se subieron al escenario temerosos de que les ocurriera lo mismo que a Stella, la banda que les antecedió, pues había sido abucheada y se vio obligada a terminar apresuradamente su presentación cuando los asistentes le comenzó a lanzar botellas. Una cosa que le molestó a Downing fue que los medios musicales británicos no los mencionaron en ninguna de las reseñas sobre el festival.[15]
- Simultáneamente, en ese mismo recinto UFO estaba trabajando en No Heavy Petting y Black Sabbath había iniciado el proceso de composición de Technical Ecstasy.[19]
- Esta versión apareció por primera vez en el álbum recopilatorio The Best of Judas Priest (1978) y más tarde en algunos relanzamientos de Rocka Rolla como pista adicional, como por ejemplo el del año 2000 publicado por Koch Records.[28][29]
- De acuerdo con una noticia de Record Mirror, Judas Priest para entonces empleaba pirotecnia y petardos en sus conciertos. En abril, la banda ensayaba con los fuegos artificiales en Cannock y tuvieron un altercado con comerciantes de un mercado adyacente a la sala de conciertos, pues estos pensaban que eran irlandeses que fabricaban bombas. Después de percatarse de que era una banda de rock, los ánimos se calmaron; incluso, los comerciantes presenciaron el espectáculo pirotécnico.[74]