Giro cultural
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El giro cultural en los estudios de traducción o traductología es una corriente en el área que comenzó en los años 70 y siguió hasta la década de los 80 y 90. Este enfoque explora los sistemas culturales que influyen en la traducción y postula que la cultura de llegada siempre controla la labor traductora. Además, en lugar de centrarse en el tipo de equivalencia y en cómo conseguirla, el giro cultural subraya que factores como las estructuras de creencias, los sistemas de valores, las convenciones lingüísticas y literarias, las normas morales y conveniencias políticas de la cultura de llegada moldean tanto la traducción como la propia noción de “equivalencia” que guía al traductor.[1]
Décadas de surgimiento
Durante la década de los 60, previo al giro cultural, los estudios de traducción estuvieron dominados por un enfoque de corte lingüístico que buscaba establecer equivalencias sistemáticas entre la lengua de origen y la lengua de llegada. Uno de los principales exponentes de esta corriente fue el lingüista estadounidense Eugene Nida reconocía la importancia de factores como el propósito comunicativo, el papel del traductor y las características socioculturales del público al que llega.[2]
De igual manera, el fonetista escocés J.C.Catford introdujo el concepto de desplazamientos en la traducción, para describir los cambios estructurales que ocurren durante el proceso traductor. Identificó dos tipos principales: los desplazamientos de nivel, que implican cambios entre niveles lingüísticos, y los desplazamientos de categoría, que incluyen traducciones restringidas por rango y traducciones no restringidas, según el grado de conservación estructural entre los textos.[2]
Desde una perspectiva pragmática, el teórico checoslovaco Jiří Levý conceptualizó la traducción como un proceso de toma de decisiones, en el que el traductor elige entre diferentes opciones para maximizar la eficacia comunicativa con el mínimo esfuerzo. Esta visión anticipa un enfoque más dinámico e interpretativo del trabajo traductor.[2]
En la década de los 70, los estudios de traducción no ocupaban un gran espacio en la lingüística aplicada, tampoco en los estudios literarios y mucho menos en los estudios culturales que seguían en desarrollo. La traducción no se tomaba en serio, sin embargo, un paso fundamental hacia la consolidación académica del campo fue dado por el traductólogo neerlandés James S. Holmes, quien propuso una sistematización teórica del área, distinguiendo entre estudios teóricos, descriptivos y aplicados. [2][3]
En la década de los 80, los estudios de traducción habían pasado de una noción antropológica de la cultura a una noción de culturas, en general; pasaron de estar en interminables debates sobre equivalencia a por fin encontrarse en una discusión sobre los factores que rodean la producción de un texto a través de las barreras lingüísticas.[3]
En esta época destacan importantes aportes y autores como la teoría del escopo (Hans J. Vermeer), que aboga por traducciones basadas en el contexto sociocultural; William Frawley, quien discutió la importancia de tomar en cuenta la multiplicidad de significados y contextos culturales en el proceso traductor; Philip E. Lewis y Antoine Berman, quienes separadamente argumentaron sobre la importancia de mantener el carácter extranjero de los textos origen en las traducciones para así desafiar las expectativas de la lengua de llegada; y André Lefevere, quien afirmó que las traducciones influyen en los sistemas literarios y son formas de intervención ideológica.[2]
En la década de los 90, académicos de la interpretación desarrollaron su propia comunidad científica, sus objetos de investigación y sus trabajos de referencia básicos. Desde la perspectiva actual se puede decir que hubo dos giros básicos en la disciplina: el giro empírico y el giro de globalización. [4]
Giro empírico
Después de una larga historia de filosofar y teorizar, se había atrasado el llamado de más estudios de caso y de investigaciones empíricas en el área de los estudios de traducción. Durante la década de los 90, estas intenciones se llevarían a cabo en forma de encuestas empíricas las cuales ayudaron a cambiar el perfil de la disciplina.[4]
Giro de la globalización
La globalización ha transformado profundamente la práctica y teoría de la traducción, por lo que se vuelve imposible que esta disciplina se entienda únicamente en términos nacionales o lingüísticos, sino que se tendría que entrelazar con dinámicas transnacionales y transculturales.[4]
Influencias intelectuales
Una de las influencias del giro cultural fueron los estudios culturales, ya que los estudios de traducción tenían puntos en común con dichos estudios, uno de ellos es que ambos son interdisciplinarios, gracias a sus similitudes, el encuentro entre estos campos fue muy productivo. Los estudios culturales comenzaron a extenderse rápidamente en varias partes del mundo, sobre todo en Estados Unidos, Canadá y Australia. Ambas disciplinas cuestionaban la distinción de la crítica tradicional entre la “alta” y “baja” cultura; también alentaron a que hubiera una ampliación del estudio de la literatura para que incluyera las funciones de un texto en un contexto determinado; de igual forma, ambas desafiaron el concepto de canon literario.[3]
La teoría del polisistema también influyó en el giro cultural, esta teoría quería alejarse de las nociones del canon literario dominante y poner énfasis en el contexto meta de un texto. La etapa del polisistema podría describirse como una fase estructuralista, ya que los sistemas y las estructuras fueron dominantes en el área por un tiempo.[3]
Primeras publicaciones clave
Las publicaciones más importantes que comenzaron a marcar un cambio de paradigma dentro de los estudios de traducción son las siguientes:[5]
- The Manipulation of Literature: Studies in Literary Translation de Theo Hermans en 1985
- Translation Studies: An Integrated Approach de Mary Snell-Hornby en 1988
- Translation, History and Culture de Susan Bassnet y André Lefevere en 1990
- Translation, Rewriting, and the Manipulation of Literary Fame de André Lefevere en 1992
Principales representantes
El giro cultural de los estudios de traducción fue impulsado por diversos investigadores que desafiaron los enfoques tradicionales que se centraban únicamente en la equivalencia lingüística y la fidelidad textual. A partir de la década de los 90, estos autores comenzaron a analizar la traducción como una práctica cultural influida por factores ideológicos, políticos e históricos.[6] Entre los principales representantes del giro cultural se encuentran Susan Bassnett, André Lefevere, Lawrence Venuti y Douglas Robinson.
Susan Bassnett
Susan Bassnett es una académica británica reconocida por sus estudios comparativos de literatura y traducción. En su obra de 1990 Translation Studies (Estudios de traducción), propuso un enfoque interdisciplinario que integraba los estudios literarios con los estudios de traducción.[7]
Su contribución más influyente se consolidó con el libro que coeditó junto con André Lefevere: Translation, History and Culture (Traducción, historia y cultura) de 1990. En esta obra, Bassnett cuestionó el enfoque hacia la equivalencia lingüística que regía como el único criterio para realizar la práctica traductora y resaltó la importancia de enfocar a la traducción dentro de contextos históricos y culturales. Para ella, el traductor no es solo un intermediario, sino un agente cultural.[8]
André Lefevere
André Lefevere fue un teórico belga cuya obra ha sido de gran importancia dentro del giro cultural en los estudios de traducción. En su libro, Translation, Rewriting, and the Manipulation of Literary Fame (Traducción, reescritura y la manipulación del canon literario), propuso entender a la traducción como una forma de reescritura, en la cual el traductor realiza su labor bajo la influencia de ideologías y poéticas dominantes.[9]
Lefevere sostuvo que todo acto de traducción refleja una toma decisiones que se basan en intereses de poder, canonización y control cultural. Su modelo da énfasis en las ideologías que intervienen en el proceso traductor, desde la selección de los textos, hasta su publicación y recepción.[9]
Lawrence Venuti
Lawrence Venuti es un teórico de la traducción estadounidense. Es conocido por sus conceptos de domesticación y extranjerización, que presentó en su obra de 1955 The Translator´s Invisibility: A History of Translation (La invisibilidad del traductor: una historia de la traducción). Venuti propone desapegarse de la tendencia a culturas dominantes, como la anglosajona, en donde se producen textos que eliminan la figura del traductor.[10]
Venuti se inclina a darle una mayor visibilidad a esta figura, la cual se entiende como una estrategia ética y política que permite alejarse de las dinámicas de poder que rigen el campo editorial, Para él, el acto de traducir es una intervención cultural que puede desafiar o reproducir hegemonías.[10]
Douglas Robinson
Douglas Robinson es un académico de los estudios de traducción nacido en Estados Unidos. Ha contribuido al giro cultural al presentar una visión interdisciplinaria dentro de la traducción, en la que integra la retórica, la filosofía del lenguaje y la teoría del performance. Al contrario de modelos anteriores que presentaban al traductor como un transmisor neutral de información, Robinson, en su obra de 1991 The Translator's Turn (El giro del traductor), introduce la percepción del traductor como un sujeto activo y emocionalmente involucrado.[11] De igual manera ha explorado el papel de la ideología en la traducción, que expande así el enfoque cultural hacia perspectivas psicológicas y performativas. Su trabajo ha servido para conectar el giro cultural con otros enfoques como el cognitivo, el fenomenológico y el sociológico.[11]