Historia de Chacas
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Chacas es un pueblo de la provincia de Asunción perteneciente al departamento de Áncash, en el Perú.
Los primeros habitantes de la zona de Chacas fueron grupos seminómadas que llegaron durante el período Arcaico Tardío (2000 a. C.), se establecieron en los valles de los ríos Arma y Chacapata, consolidándose y asimilándose a las culturas chavín y recuay con el dominio de las rutas comerciales entre la costa peruana, el Callejón de Huaylas y la Selva Central.[1] Dichos grupos, crecidos en número, pasaron a formar parte del imperio huari y tras el declive de esta cultura, se conformó el señorío étnico de huari que floreció entre los siglos XII y XV. Para finales del siglo XV, el territorio de los huari fue incorporado al imperio incaico tras una larga campaña de resistencia; sin embargo, la presencia inca en Chacas fue corta debido a la llegada de los conquistadores españoles en 1532, quienes luego de disolver el imperio andino e instituir el virreinato del Perú, fundaron el pueblo con el nombre de San Martin de Chacas en 1572, como reducción de nativos a cargo de evangelizadores agustinos.[2] Durante la época colonial e inicios de la República, la actividad minera, textil y alfarera convirtió al pueblo en uno de los más desarrollados de la región.[3]

Establecimiento de Pirushtu de Chacas y Macuash


Según la teoría autoctonista de Julio César Tello sobre el origen de la cultura peruana, los primeros pobladores de esta región fueron los chavín, provenientes de la Amazonia que poblaron los valles del Puccha y Yanamayo. Paralelamente Max Uhle, en su teoría inmigracionista propuso que el hombre chavín provino de las protoculturas Chimú y Nazca, que a su vez serían derivadas de la cultura Maya. Cabe notar que estas teorías fueron propuestas antes del descubrimiento de la ciudad estado de Caral, al norte de Lima, la cual es mucho más antigua que la civilización chavín.[4]
La cueva con arte rupestre de Yanamachay, ubicada en la quebrada Ichic Tiog, 3935 m s. n. m., evidencia uno de los asentamientos humanos más antiguos en esta parte de la Sierra Oriental de Áncash por parte de cazadores y recolectores. El antiguo hombre del valle de Chacas llegó como cazador y, posteriormente, se convirtió en sedentario, desarrollando la domesticación de plantas y auquénidos estableciéndose en lugares permanentes.[5]
Según las investigaciones arqueológicas de Alexander Herrera Wassilowsky, realizadas en el valle de Chacas durante 2003, durante el Formativo Inferior (1500 a. C.) paralelamente al nacimiento de la cultura Chavín, tras un largo período de adaptación a la geografía, los grupos recolectores de esta zona, crecidos en número, establecieron asentamientos permanentes alrededor de la cuenca sur de los valles de Chucpin y Arma, ocupando así, el actual sitio arqueológico de Pirushtu de Chacas, que sería el sitio con la ocupación más antigua de este territorio, en torno al 1100 a. C. [6] Con el apogeo de la cultura chavín, entre el 1300 a. C. y 200 a. C., la población del valle de Chacas, dedicada al pastoreo e intercambio de textiles y vasijas, se incrementó y surgieron al menos tres nuevos asentamientos ubicados en Gatin, Pirushtu de Huallin y Chakabamba. Durante este período se construyeron centros ceremoniales en las cimas de los cerros elegidos cuidadosamente según su ubicación. Dichos santuarios tuvieron forma circular y contaban con galerías y cámaras subterráneas donde se depositaban ofrendas y enterraban a sus miembros más importantes.[1] Pirushtu de Chacas, el poblado más antiguo del valle se convirtió en cabecera administrativa junto con Macuash.[6]



Durante el Intermedio Temprano (200 a. C.-700 d. C.) tras el declive de la cultura chavín y el florecimiento de la cultura recuay, los pobladores del valle de Chacas dominaban todas las rutas que comunicaban con los asentamientos de Allauca Huari al este y los poblados de Yungay, Vicos y Carhuaz en el Callejón de Huaylas, al oeste.[7] Los asentamientos más importantes de esta zona durante aquella época fueron Gatinjirka, Pirushtu de Huallin y Chakabamba. Pirushtu de Chacas siguió ocupado hasta que fue abandonado en el 600 d. C.[6]

Establecimiento de Chagastunán y el Señorío de Icho Huari
Durante el Horizonte Medio (700-1200 d. C.), la cultura wari alcanzó su máxima extensión hacia el norte peruano e influyó en los asentamientos de Tayapucru, Chagastunán, Cashapatac y Riway, lugares por encima de los 3500 metros. Durante esa época, el crecimiento demográfico de varias tribus y su necesidad de poseer tierras fértiles mejor custodiadas de otros grupos, ocasionó que muchas poblaciones, establecidas en un inicio en los valles, se vieran obligadas a trasladarse a parajes elevados desde los que se tenía mejor dominio territorial y militar. Pirushtu de Chacas y Pirushtu de Huallin fueron abandonados paulatinamente, y el primero pasó a ser el centro ceremonial o huaca de mayor relevancia para los pobladores de Chagastunan, Antash, Cochas, Huallá y Macuash, al ser Pirushtu el lugar de ocupación más antiguo y el sitio primigenio de varios de sus linajes.[6]
A lo largo del período Intermedio Tardío (1200-1438 d. C.) se fundaron nuevos asentamientos en Cochas, Huacramarca, Rayán Pampa y Macuash, todos estos sobre los 3900 metros, durante un contexto social marcado por las guerras y la escasez.[6] Las principales tribus unidas por el idioma, costumbres y religión, se organizaron en reinos o señoríos, dando lugar al señorío de huari; este y los señoríos de pincos, piscobambas, sihuas y conchucos conformaron la nación de los conchucos, en el territorio actual de la Sierra Oriental de Áncash.[6]
Los asentamientos de Chacas que pertenecían al señorío de huari formaban parte de un grupo territorial más pequeño dentro de este, llamado icho huari, conformado por el territorio de las actuales provincias de Asunción y C. F. Fitzcarrald. Hacia el 1300 d. C., el valle de Chacas y Acochaca albergó al menos seis tribus ubicadas en Chacas, Huallin, Macuash, Pampash y Sapchá y Colpa que florecieron hasta el inicio de la expansión y posterior dominación incaica.[8][2]
Imperio inca
La dominación incaica se produjo entre 1450 y 1470 aproximadamente, durante el gobierno del Inca Pachacútec. Los señoríos de huaylas y conchucos fueron incorporados al Tawantinsuyo tras una feroz invasión por parte del general Cápac Yupanqui, hermano de Pachacútec, y el auqui heredero Amaru Inca Yupanqui, quienes se vieron obligados a replegarse y construir el tambo de Maraycalle en Yauya. El ejército confederado de los Conchucos conformado por los grupos étnicos huari, piscopampas, sihuas y conchucos dio resistencia a los cuzqueños por varios meses.
En la zona de Chacas, los poblados de los caciques Riway y Katin fueron los últimos bastiones en ser sojuzgados debido a su ubicación elevada y a lo agreste del territorio circundante. Según el historiador Saúl Espinoza Milla, el proceso de dominación incaico fue incompleto, pues para cuando los españoles llegaron a esta región, el proceso de adaptación a la cultura inca todavía era resistido. Sin embargo, ya se habían sentado las bases del sistema de administración civil y territorial de los incas. Por ejemplo, la etnia huari se dividió en 2 huarangas (grupos de 1000 familias): los icho huari y allauca huari, que a su vez, se componían por varias pachacas conformadas por 100 familias. Así surgieron en esta zona las pachacas de Macuash y Chacas, las dos más importantes del valle del río Chacapata, ambas dominaban los pasos montañosos y las rutas de intercambio entre la selva, el Callejón de Huaylas y la costa.[9]
Acerca de la acometida inca en la zona de Chacas, se tiene una leyenda narrada por un campesino de Chinlla al párroco e historiador Santiago Márquez Zorrilla en 1940.
La maldición del inca. «El inca, gran señor del Cusco, desde Maraycalle, que desde aquí se ve, por allá por las alturas de Yauya, al divisar por estos lados y contemplar las verdes praderas de Chinlla, Sapchá, Colpa y Cunya y más poblados, envió emisarios a pedir que Kátin y Riway se sometieran a su imperio y que en señal de vasallaje le enviaran doce jóvenes ñustas para su séquito. Entonces los muy valientes Kátin y Riway contestaron al inca con palabras bravas y se negaron a obedecerle. El inca que era soberbio y que venía desde el Cusco sometiendo a todos los pueblos tomó muy a mal esta desobediencia. Subióse a lo más alto de Maraycalle y desde allí tiró con su poderosa honda primero un puñado de tierra que cayó en Allpabamba, y después otro puñado de Shashal que calló sobre Chinlla. Que si mandan lo que el inca pedía habría tirado oro y plata, en lugar de shashal y allpa. Por eso, aquí en Chinlla estamos condenados a trabajar toda la vida haciendo ollas con estos viles materiales, sin conseguir oro ni plata sino solo sufrimiento y pobreza, ¡Es la maldición del inca! En cambio, Llamellín recibió la bendición del inca porque mandó el tributo que pedía, por eso sus tierras son tan buenas que nunca sus cosechas se pierden como entre nosotros».Los Huaris y conchucos (1945).
Conquista española y época virreinal (1532-1820)

Los habitantes del grupo étnico huari se rindieron sin resistencia a los conquistadores españoles con el propósito de liberarse de los incas. Pocos años después, los españoles iniciaron con la repartición de estas tierras y la fundación de obrajes e ingenios para sacar provecho de la mano de obra indígena. [10]
Durante la conquista española, el territorio chacasino perteneció a la encomienda de Icho Huari, que comprendía también a los pueblos de San Andrés de Llamellín y San Luis de Chuquibamba. Esta encomienda le perteneció al conquistador castellano Bartolomé de Tarazona entre 1532 y 1561, concedida oficialmente por Francisco Pizarro en 1541 como recompensa por sus méritos militares durante la Conquista del Imperio incaico y la fundación de Lima y Huánuco. Tras la muerte de Tarazona en 1561, su esposa, Isabel de Figueroa, heredó la encomienda volviéndose a casar en 1570 con el licenciado Diego de Álvarez, un noble e intelectual natural de Salamanca, quien fuera corregidor del Cuzco, de Chachapoyas, Huánuco y Potosí. La pareja fundó el primer obraje destinado a la producción textil en Colcabamba, San Luis, en mayo de 1571. Mantuvieron la encomienda hasta la muerte de Álvarez en 1607. En 1608 fue comprada por el encomendero Diego de Carvajal y Vargas y sus descendientes, entre los que se cuentan los [[Condando de Castillejo| Condes de Castillejo] y los Duques de San Carlos, fueron dueños de la encomienda por 170 años hasta la disolución del Corregimiento de Conchucos en 1780.[10]
Fundación española
El virrey Francisco de Toledo impulsó la fundación de las reducciones de indios entre 1570 y 1575, estas fueron poblaciones de nativos con plaza mayor, iglesia, cabildo y solares propios, ya que, hasta entonces la población originaria de los Andes vivía diseminada en pequeños caseríos y dicha medida facilitaba las labores de adoctrinamiento a la fe católica a la vez que permitía una eficiente administración civil por parte de las autoridades coloniales. Se sabe que Toledo visitó la zona norte del Corregimiento de Conchucos (actuales Pallasca, Sihuas y Pomabamba) durante la Visita General al Perú que realizó entre 1570 y 1572, durante este viaje, ordenó reducir casi 700 caseríos nativos a solo 9 pueblos con trazado español.[11]

La fundación del pueblo fue encargada al capitán y adelantado de Huánuco, Alonso de Santoyo y Valverde junto al encomendero de Icho Huari, Diego de Álvarez, los curacas huari de Chacas y Macuash, Francisco Tocto y Alonso Pomacachaque y evangelizadores de la Orden de San Agustín Hernando García y Alfonso Espinoza. El acto de fundación se realizó entre 1572 y 1573.[12]
Tras rendirse a los españoles sin resistencia los huaríes (sic) para librarse de los incas, entre este año y el siguiente acuden a sus tierras los agustinos Hernando García y Alfonso Espinoza, que fundan la reducción de San Martín I Papa de Chacas. Jordi Gibert Arce - www.cronologiahistorica.com. «Año 1572». Consultado el 31 de julio de 2018.
Era norma establecer las ciudades de los territorios colonizados, imponiendo al topónimo local el nombre de un santo, bajo cuyo patronazgo y devoción se realizaba la fundación. La reducción fue nombrada «San Martín Papa de Chacas», posiblemente el 13 de abril de 1572, día festivo de dicho santo. El pueblo se trazó con dos barrios, manteniendo el sistema de organización inca basado en el aillu, con las dos pachacas más importantes del territorio: Macuash y Chacas, el primer barrio fue habitado por los habitantes de la zona oriental del valle de Chacas (Macuash, Rayán, Colpa, Chucpin y Socos), mientras que el segundo barrio fue ocupado por los pobladores de Chagastunan, Chacabamba, Viscas, Pampash, Chinlla, Sapchá, LLuychush y Yanama. De estas poblaciones proceden algunos linajes oriundos como: Janampa, Tocto, Llashag, Mallki, Rupay y Warag.
Tras la fundación del pueblo, los curacas Francisco Tocto de Chacas y Alonso Pomachaque de Macuash fueron designados autoridades nativas para sus respectivas pachacas, siendo Francisco el curaca principal de la doctrina. El primer religioso nombrado por el arzobispado de Lima para evangelizarlos fue Fray Martín Pérez; paralelamente se asentaron familias españolas y criollas con el fin de explotar los yacimientos mineros de las zonas aledañas.[13]
El templo de Chacas se construyó sobre el centro ceremonial o huaca más antiguo e importante del territorio, uno de los adoratorios nativos (pirushtus) de origen preinca que sirvió como lugar sagrado para el culto de la huanca Piedra de Chacas —Este ídolo permaneció en su emplazamiento original hasta mediados del siglo XX—. A tres metros bajo el nivel de la iglesia y del cementerio, sobre un terreno inclinado, se trazaron la plaza mayor con 100 varas españolas por lado (83 metros), las cuatro calles principales y las cuadras, formando así una urbanización en damero. Los edificios que rodeaban la plaza mayor fueron construidos y ocupados por las primeras familias nativas llegadas de Chagastunán y Macuash. Los españoles miembros del clero y de las instituciones virreinales se asentaron en el claustro del templo, mientras que en la plaza se construían las instituciones virreinales como el cabildo, la escuela y la cárcel.
El repartimiento de Ychoguari encomendado en doña Ysabel de Figueroa tiene 879 yndios tributarios y 4590 personas reduzidos en tres pueblos llamados San Luis de Chuquibamba, San Martin de Chacas y San Andres de Yamedin. Martín Enríquez de Almansa - Virrey del Perú. «Relación de oficios que proveen en la gobernación de los reinos y provincias del Perú. (1583).». Consultado el 23 de abril de 2025.
Las viviendas de los primeros chacasinos se construyeron de forma rústica, con cimientos de piedra, muros de tapial o adobes y techos de paja. Más tarde, mientras las familias españolas, criollas y mestizas aumentaban y cogían protagonismo gracias a la actividad minera, debido al origen mayormente andaluz de los colonos españoles, se edificaron estructuras al estilo arquitectónico de esa región española. La influencia arquitectónica andaluza se expresó en edificios con muros de adobe o tapial de dos plantas, con tejados distribuidos a doble agua y paredes estucadas.[14]

Cuando Toribio de Mogrovejo visitó el pueblo de Chacas por segunda vez en 1594, le consignó una población tributaria estable de ciento cincuenta y cuatro nativos y como cabecera de doctrina, una población de 552 nativos. Como consta en su diario de la segunda visita:[15]
Folio 110: [...] Así mismo los indios del pueblo de Chacas dieron la memoria siguiente: 154 indios tributarios, 33 indios reservados, 298 de confesión, 552 animas entre chicas y grandes, como todo ello parece y consta por la dicha memoria y relación.Folio 108v: [...] En los pueblos y partes referidos están dos doctrinas y en ellas puestos dos sacerdotes en la forma siguiente, en el pueblo de Chacas y en el obraje del licenciado Diego Álvarez y en la estancia de Juan Melgarejo está un sacerdote con el sínodo y salario siguiente: del obraje trescientos pesos ensayados.
[...] Son curas de estas dos Doctrinas el padre Francisco Díaz de Lugo que está en San Luis, y Martín Pérez en el obraje y en el pueblo de Chacas.[15]
Primer auge minero y construcción del retablo mayor
En 1575, Bartolomé de Tarazona El Mozo, inició la explotación de la mina Xacxavillca o Cajavilca cuyas riquezas se explotaban desde la época preinca. Así, bien entrado el siglo XVII, Chacas contaba con numerosas minas aprovechadas por familias españolas y portuguesas provenientes de Huánuco. El primer ingenio minero que se fundó en territorio chacasino en 1620 fue "Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Tuma", regentado por Francisco Girón de Cabrera, tuvo capilla con retablo, molinos de granos y un molino de minerales para el procesamiento de la plata de Cajavilca. El ingenio estuvo operativo hasta su cierre en 1964. En 1970 fue completamente destruido por el terremoto de Áncash.
En 1700 se registra la estancia de Santa Ana de Colpa, de propiedad de los curacas principales de Chacas, de apellidos Carhuaguanca, Carhuayari, Rojas, Ramírez y Durán, cuyos descendientes denunciaron que el entonces sacerdote de Chacas Fabián Pajuelo, les había arrebatado dicha hacienda. El laudo fue favorable para las mencionadas familias y en el intervino Melchor de Carvajal como protector general de los naturales.[16]


En 1716 fue instalado el segundo ingenio minero más grande de Chacas: San José de Mushojmarca, por el capitán Juan José Tafur de Córdoba y Rojas, hijo del capitán Juan Mesía Tafur de Córdoba y Arroyo, encomendero de Olleros y Conila en Chachapoyas). Tafur llegó a Chacas en 1710 y se dedicó a la agricultura y minería explotando las vetas de Cajavilca, Kellaruna, Chucpin y Huiro. También se le atribuye haber adquirido la imagen de la Virgen de la Asunción para la capilla de su hacienda y habría encargado la construcción del horno de fundición de Herculano para procesar el mineral de Chucpin y Kellaruna,[18][n. 1] este horno estuvo operativo durante más de 200 años.[19] Tras la muerte de Tafur en 1736, sus herederos vendieron y arrendaron gran parte de sus propiedades. En 1740 trasladaron las imágenes de la Virgen de la Asunción y José de Nazaret a su nueva ubicación en el templo de Chacas. A la cabeza de los Tafur, las familias acaudaladas de entonces encargaron la construcción de un retablo recubierto en pan de oro, construido con cedro nicaragüense.[17]
Otra importante hacienda minera se instaló en 1790, San Francisco de la Contadera que procesaba el mineral del yacimiento de Cajavilca; fue embargada por la administración de Toribio de Luzuriaga en 1821 y otorgada al capitán chacasino Miguel Rincón y Rodríguez de la Roca como premio por su destacada participación durante la Independencia del Perú.[20]
Entre los años 1770 y 1810, se instalaron en Chacas los últimos funcionarios y militares del virreinato, los coroneles de caballería sevillanos Antonio Navarro del Dosal, Francisco Menéndez de Valdés y el navarro Miguel Rincón y Rodríguez de Garay, como capitán de caballería, este fue padre del patriota Miguel Rincón y Rodríguez. En 1810 fue destacado el oficial vasco Francisco de Amez y Amezcaray, como capitán del ejército de infantería del Partido de Conchucos, quien pasó a las filas independentistas y llegó a ser gobernador de Conchucos Alto en la década de 1820.[21]
Época de la Independencia (1810-1825)

Entre 1780 y 1800, los centros poblados campesinos de las parroquias de Piscobamba y Chacas protagonizaron rebeliones que movilizaron grandes masas, motivadas en gran parte, por los tributos que estaban obligados a pagar. Sumado a ello, los abusos de los corregidores y hacendados quienes, bajo argucias legales y valiéndose de su influencia, arrebataban a los nativos, las «tierras en común» ubicadas por sobre los 4000 m s. n. m. Los alzamientos coincidieron con la rebelión de Túpac Amaru II en el Cuzco. Sin embargo, fueron develados rápidamente por contingentes militares enviados desde Huaraz a cargo del coronel Fontegra.
En 1812, la Corona española se vio obligada a promulgar la constitución de Cádiz que, además de finalizar la inquisición y limitar el poder de las autoridades virreinales, condujo en abril de 1812, a la elección de las primeras autoridades mediante el voto libre y secreto, esta carta magna se elaboró con el fin de apaciguar los movimientos liberales de los sectores criollos y nativos dotándoles de mayor participación en la política y justicia local. En Chacas, mediante cabildo abierto, se eligieron a Domingo Tacsahuara y Fructuoso Gonzága como los dos primeros alcaldes de la parroquia de Chacas.[22]
Durante el proceso de independencia del Perú, Chacas aportó un considerable número de hombres a las filas de los ejércitos libertadores, entre estos cabe destacar la actuación del presbítero chacasino Tadeo Gómez Alvarado,[23] quien cumplía funciones eclesiásticas en Huarmey, este integró una partida guerrillera a caballo al mando del sacerdote aijino Gabino Uribe, para rescatar a un contingente patriota de manos de prisioneros realistas sublevados en Huarmey, estos fueron alcanzados y rendidos en Huayan, el regimiento de Uribe ingresó triunfalmente a Huaraz, el 30 de abril de 1821.[24][25]
De la misma forma, el capitán chacasino Miguel Rincón y Rodríguez de la Roca, tuvo destacada actuación con el ejército patriota durante la Guerra de Independencia, alzándose como comandante general de caballería de Conchucos sur en 1821. Arrestó y condujo a más de 60 españoles, entre militares, funcionarios y hacendados de la sierra de Conchucos hacia el cuartel de José de San Martín en Huaura, de donde serían expulsados a España si no se alineaban al nuevo gobierno independiente. En reconocimiento a su intensa actividad militar, fue nombrado gobernador y comandante general de Conchucos Alto tras la Independencia del Perú. Su hijo, Fernando Rincón de Aranda, fue un prominente político entre 1840 y 1880, alcalde de Chacas, gobernador de Conchucos y diputado por Huari.
De entre los patriotas asentados en Chacas, destacó el sacerdote José María del Piélago, cura vicario de Chacas desde 1820, quien fue miembro clandestino de la Junta Patriótica de Huaraz, difundiendo las ideas independentistas en la zona sur de Conchucos; mantuvo contacto frecuente con el prócer argentino Felipe Antonio Alvarado en Huaraz, y cuando ejercía su labor pastoral en Chacas, protegió a los espías argentinos 'Francisco García Paredes' y 'José García', enviados por José de San Martín al departamento de Huaylas, antes de que el general arribara al Perú.[26] Gracias a su intensa actividad a favor de la emancipación fue elegido diputado para conformar la primera asamblea constituyente de 1822.[27][28]
Cuando se proclamó la independencia del Perú; el intendente de Tarma, Dionisio Vizcarra, enviado por el libertador José de San Martín, proclamó la independencia en la plaza principal de todos los pueblos de la zona de Conchucos, iniciando por el pueblo de Chacas en diciembre de 1821. De acuerdo al reglamento provisorio publicado por José de San Martín, el 12 de febrero de 1821, se estableció la primera demarcación territorial en la que se creó la provincia de Conchucos con dos partidos: Conchucos Bajo y Conchucos Alto, teniendo como capitales a Piscobamba y Huari respectivamente, Chacas fue integrada a Conchucos Alto como parroquia. En 1824, ya al mando de Simón Bolívar, el Ejército Libertador acantonado en Huaraz, recibió de la población chacasina víveres y ganado para su sostén, el comandante chacasino Miguel Rincón y Rodríguez dirigió el acopio de este envío realizando una lista detallada:
[...] El 12 de marzo de 1824, el pueblo de Chacas remitió en forma pormenorizada el envío de 32 caballos, 367 cabezas de carneros, 81 cabezas de ganado, granos, harina, papas, sal, etc. [...]Lista del Cap. Miguel Rincón (1824)[29]
República (siglo XIX)
Creación del distrito de Chacas
A mediados de 1825, durante el gobierno de Simón Bolívar, fueron elevados a distritos los antiguos curatos o parroquias de Conchucos, así nació el distrito de Chacas como parte de la provincia de Huari.[30] En 1837 falleció en Chacas Francisco Aráoz de La Madrid, prócer argentino de la Independencia del Perú, quien, ya retirado de la vida militar, ocupaba el cargo de Gobernador de la provincia de Conchucos.
En 1845, durante el gobierno de Ramón Castilla, se fundaron en Chacas y Huari, las dos primeras escuelas mixtas de menores de la provincia de Huari. Ambas bajo el sistema Lancasteriano.[31][32] Su gestor fue el diputado chacasino Fernando Rincón de Aranda.
Entre 1852 y 1853 una epidemia de fiebre amarilla de grandes proporciones asoló a toda la Sierra Oriental de Áncash. En el distrito de Chacas se registraron dos mil muertes en el lapso de un año.[33]
[...] con la presente epidemia, diario mueren lo menos 6 personas de las que solo sé porque la dilación de la Doctrina no permite revisarla toda [...] según se sabe por noticias en los campos son comidos por perros y gallinazos (cóndores) los cadáveres cuando no hay quien los sepulte [...] ahora me resta decir que el otro compañero presbítero Don Adrían Ríos también se me ha retirado a Chavín de Huantar, de miedo del contagio abandonándome solo en esta espaciosa Doctrina en tiempo de cuaresma y en tiempo de peste que hay más de dos mil enfermos. Ningún médico quiere venir por ninguna paga a ayudarme [...]R. P. Anselmo Pardo en carta enviada al arzobispo de Lima (15 de marzo de 1853).[34]
El 2 de enero de 1857, siendo presidente del Perú, Ramón Castilla, el distrito de Chacas (creado en 1825) es oficialmente reconocido por ley durante la Convención Nacional del Perú (1855-1857), fue presidente de aquella asamblea José Gálvez Egúsquiza.
Cénit de la minería y alfarería (1850-1950)



Alexander Von Humboldt resaltó la importancia de Chacas en la producción minera a nivel nacional, nombrándolo junto a Conchucos, Pomabamba, Huari, Chavín y Recuay en su Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España (1811).[35] Entre las décadas de 1810 y 1900, se instalaron en Chacas más de 10 haciendas agrícolas y mineras de las que destacaron: San Francisco de la Contadera, propiedad de Fernando Rincón y Rodríguez), Santa Catalina y Chacapata de Pedro Cafferata; Huallin, de José Amez Navarro; Ludorina y la Inmaculada Concepción de Tuma, de Ludovico Amez Mariluz, todas dedicadas a las actividades agrícolas y la explotación de las minas de la Cordillera Blanca, tales como: Ánimas, Huamaná, Cajavilca, Kellayruna, San Antonio de Apash, entre otras.
En 1870, durante su recorrido por el departamento de Áncash, Antonio Raimondi visitó varias de estas haciendas y las consignó en su obra Áncash y sus riquezas minerales.[36] Mientras que el geógrafo austriaco Hans Kinzl y el geólogo y botánico alemán Phillip Borchers visitaron las haciendas de Santa Catalina, Chacapata y Ludorina, describiéndolas en su libro Die Weisse Kordillere en 1932.[37]
[...] A este distrito pertenecen las haciendas minerales de Santa Catalina y La Contadera. [...] El distrito tiene varios minerales, pero los principales son los que se benefician en la hacienda de La Contadera, situada a cuatro leguas de Chacas [...], el cerro mineral se llama Cajavilca y la principal mina lleva el nombre Ánimas [...]Antonio Raimondi - 1873.[36]
El cenit de la actividad minera inició en la década de 1860, en un contexto comercial condicionado por la alta demanda de metales en las industrias europeas y estadounidenses lo que conllevó a que numerosos inversionistas extranjeros se asentaran en esta zona de Áncash. Empresarios italianos, ingleses, franceses, alemanes y croatas emprendieron en diversas actividades, siendo la minería una de las más importantes. En 1875, se fundaron las empresas mineras Pompey y El Vesubio, las más grandes y modernas de Chacas y de la provincia de Huari. Explotaban el oro, plata, plomo, cobre y el zinc de las alturas de quebrada Vesubio, en la Cordillera Blanca.[38]
Durante aquella época se construyeron las primeras plantas de lixiviación y flotación, hornos de fundición y sistemas de transporte mineral mecanizado, así como la primera carretera.[39] Entre los empresarios destacaron los cónsules del Reino de Italia y el Imperio Austrohúngaro, Pedro Cafferata Battilana y Francisco Handabaka Stanic,[40][41] además de Rafael Mazzini Garibaldi sobrino de Giuseppe Garibaldi.[42]
Las empresas mineras se convirtieron en el eje de desarrollo distrital por unos cincuenta años. Durante este período, Chacas creció notablemente al punto de ser considerado el distrito con mayor importancia de la provincia de Huari. Para 1895, el congreso aprobó elevar a Chacas y San Luis a la categoría de Villa,[43] se instalaron 2 líneas telefónicas que partían de Chacas a los centros mineros de Pompey y Vesubio, grandes locales comerciales destinados a la venta de provisiones y suministros para las mineras, tiendas con productos llegados de Lima, de los que destacaban telas como la Cachemira, sillas vienesas; tocadiscos y pianos. También se instaló una pequeña fábrica de bebidas gaseosas y en 1920 se inició la construcción de la carretera desde Chacas al centro minero de Pompey.
Si bien la actividad minera condujo al crecimiento económico de la zona y sobre todo al aumento del poder económico y político de ciertas familias; el auge minero de Chacas y de diversos pueblos de la serranía ancashina, no se tradujo en beneficios reales para los pobladores de las comunidades campesinas donde operaban las mineras. Muchos pobladores campesinos se veían obligados a trabajar en condiciones inhumanas y durante largas jornadas, siendo sobre explotados y mal remunerados por los hacendados y capataces. En la mayoría de las veces se utilizaban argucias con el fin de que los campesinos dedicados a las haciendas y las minas no recibieran el íntegro de su remuneración. [44]


Paralelamente al desarrollo de la actividad minera de gran escala, entre los siglos XVII y XX, se desarrolló en Chinlla, un mercado alfarero notable por su calidad, se fabricaron ollas a base de barro y "shashal" que fueron solicitados en diversos mercados regionales. Se tienen registros de que estas ollas y «asuanas» destinadas al uso doméstico y a la producción de chicha de jora llegaron a ciudades como Huánuco, Huaraz, Ocros y Sihuas, localizadas a cientos de kilómetros, siendo transportadas por los «manca cargas» o cargadores de ollas.
Para 1930, las obras de construcción de la carretera que uniría Chacas con los asientos mineros de Pompey y Vesubio se paralizaron con la derogatoria de la Ley Vial. Durante sus diez años de vigencia, se construyeron poco más de 5 km de carretera hasta el sector de Chacabamba.[45] Sin embargo, las empresas mineras del distrito continuaron con la construcción del tramo Pompey - Vesubio culminándolo en 1934, un año después llegó el primer automóvil que fue ensamblado en el centro minero, este operó en la quebrada Vesubio entre 1935 y 1970.
En 1935 se culminó la construcción del palacio municipal del distrito, la nueva infraestructura fue diseñada por el arquitecto Severo Castillo en el solar del antiguo cabildo de Chacas.
En 1936, una expedición de jóvenes chacasinos, explorando la ruta por donde se interconectaría Chacas con Carhuaz mediante una carretera de alta montaña, alcanzó una garganta localizada a 5.080 m s. n. m. entre los macizos Ulta (6.122 m s. n. m.) y Contrahierbas (5.786 m s. n. m.) a la que bautizaron como «Punta Olímpica», en honor a la victoria de Perú sobre Austria en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. La campaña se conformó por Enrique Amez Castillo, Nadal Amez Espinoza, Wilfredo Amez Hoke, Serafín Conroy Chenda, Juan Falcón, Alberto Fortuna, Gustavo Loli y Tomás Roca Vidal.[46]
En 1940, tras una serie sismos registrados en la costa norte del Perú, el tejado y muros del templo de Chacas colapsaron y fueron reconstruidos en solo un año por trabajos comunales liderados por el municipio de Chacas. En 1941, el templo y el arte sacro de su interior fueron declarados monumento histórico nacional por ley del congreso 9373. Sus gestores fueron el párroco Alberto León y los alcaldes Ludovico Amez Hoke y Nicanor Jimeno.[47]
[...] En 1940 se derrumbó la parte del Altar Mayor hasta el Púlpito. Las autoridades y pueblo en unidad completa nos entregamos a su reconstrucción y en solo un año, en 1941, quedó terminada la reconstrucción, con solos nuestros óbolos y nuestras fuerzas. Obra semejante es excepcionalmente vista en los pueblos de esta región. [...]Benigno del Río, alcalde de Chacas, en carta al Congreso de la República (1942).[48]


El 16 de agosto de 1946 un incendio en el templo consumió gran parte de la imagen de la Virgen de la Asunción por lo que tuvo que ser trasladada hasta Lima para su restauración. Su retorno a Chacas se dio el 7 de agosto de 1947 acompañada por una multitud de fieles y danzas provenientes de Vicos y Chacas a través del camino de herradura de la quebrada Honda.[49]
En el año 1947, el empresario Próspero Roca Vidal puso en funcionamiento la primera central hidroeléctrica ubicada en Huarazpampa, convirtiendo a Chacas en uno de los primeros pueblos de Áncash en contar con fluido eléctrico (solamente Huaraz, Yungay, Caraz y Huari contaban con energía eléctrica). Esta central estuvo operativa durante unos quince años.[50]
Declive minero y terremoto de Áncash (1950-1975)
En 1958, tras un año de gestiones, el municipio de Chacas, liderado por Cornelio Aguirre, consiguió que el Congreso destinara una partida de 150.000 soles (6 - 7 millones actuales) con el fin de restaurar el Santuario de Mama Ashu y homenajear al prócer de la independencia, Francisco Aráoz de La Madrid, sepultado en el templo. La comisión gestionó la construcción de una placa y tumba conmemorativa y la restauración de la estructura del templo, que lucía sumamente deteriorado tras una serie de terremotos y la antigüedad de su arquitectura que databa del siglo XVI.[51] El trabajo tardó 11 años en concluirse, participando en él toda la población chacasina mediante faenas comunales. Se reconstruyeron las dos torres, se restauró el interior y se remodeló el malecón. Ese mismo año, la población del distrito liderada por la municipalidad, inició la construcción del tramo de la carretera que uniría Chacas, Jambón, Acochaca y el vecino pueblo de San Luis cuatro años después.
Desde la década de 1950, el distrito entró en un proceso acelerado de disminución demográfica, debido al cierre de las empresas mineras más importantes y la tasa elevada de migración de la población joven a ciudades más desarrolladas de la Costa peruana o el Callejón de Huaylas en busca de estudios u oportunidades laborales. Dicha situación obligó a que, en 1966, se fundara el Colegio Nacional Amauta Atusparia, fruto de la gestión de Pedro Rodríguez Cunza, Cornelio Aguirre Arteaga, Manuel Mendoza García, Francisco Huertas Handabaka, Ricardo Cáceres Ramírez, Reinaldo Bello Bernal y Marco Díaz Cerna. El colegio funcionó durante sus primeros años en el actual local de la municipalidad provincial.[52]
En 1970 sucedió el devastador terremoto de Áncash de 1970 que asoló a las ciudades del Callejón de Huaylas y Conchucos con serios daños en toda la región, hubo deslizamientos de cerros, embalses de ríos y los caminos de herradura se obstruyeron por meses. Este evento reconfiguró completamente la conformación social y económica de Áncash haciendo que muchos migraran definitivamente a Lima.[53] Los chacasinos eligieron los distritos norteños de Ancón y Santa Rosa, que vivían su mejor época al ser los balnearios más importantes de Lima durante las décadas de 1970 y 1980.

Ugo de Censi y el resurgimiento de Chacas (1976-2010)

En 1976, se asentó en el pueblo, el sacerdote Ugo de Censi, misionero italiano fundador de la Operación Mato Grosso, una organización de cooperación social conformada por jóvenes italianos que colaboraban con poblaciones desfavorecidas en Brasil. El religioso notó la brecha de desigualdad entre algunos pobladores, hacendados y empresarios mineros y la población rural, que vivía en la pobreza extrema y abandonaba sus tierras para migrar a ciudades en busca de mejores oportunidades. Conmovido, fundó en 1978 la Escuela Taller Don Bosco, para los niños y huérfanos más pobres del distrito.[54][55]
Provincialización
Las gestiones para la provincialización iniciadas en 1934 por Abel Amez Córdova, Ludovico Amez Hoke, Horacio Cafferata Vargas, Benigno del Río Cueva, Santos Falcón y el R.P. Alberto León, no dieron frutos y se vieron postergadas en 1936. Casi 50 años después, en 1980 se conformó la segunda comisión que, luego de tres años de gestiones, el 30 de diciembre de 1983 logró la creación de la provincia de Asunción, elevando al pueblo de Chacas al nivel de capital distrital y provincial y al centro poblado de Acochaca al de capital distrital.[56]
Miembros fundadores de la provincia - comisión 1980-1983 Cornelio Aguirre Arteaga, Pedro Rodríguez Cunza, Máximo Vidal Roca, Helí Noriega Barrón y José Zaragoza Portella; con el soporte de: Ugo de Censi, Gilberto Arana, Cornelio Aguirre Álvarez, Julian Aguirre Castillo, Atilio Aguirre Moreno, Carlos Aguirre Solís, Róbinson Ayala Gride, Leonidas Amez Vega, César Amez Cerna, Dagoberto Amez Egúsquiza, Marco Asencios Falcón, Juan Cerna Amez, Donato Cueva, Manuel Cunza García, Homero del Castillo Vidal, Marco y Godo Díaz Cerna, Santos Falcón, Fidel Hidalgo Solís, Gabriel Huerta Diaz, Niceto Jiménes, Samuel López Juárez, Ludgardo La Puente Aranda, Judith Mariluz Roca, Aníbal Melgarejo Jimeno, Santiago Robles, Aníbal Vega Portella y Carlos Vidal Negreiros.Saúl Espinoza Milla - Chacas, una historia del sincretismo hispanoamericano (pp. 19-21).[57]
Cooperativa Don Bosco y Hospital Mama Ashu

A inicios de la década de 1990, se trasladó la sede de la escuela mixta 346 de Chacas (localizada en el claustro del templo) a su nueva ubicación en el barrio de San Martin. La tarea fue promovida y completada por la Operación Mato Grosso liderada por Ugo de Censi, con la construcción de una sede más espaciosa con métodos constructivos modernos. Hoy en día, dicha escuela lleva el nombre de su benefactor: «Maestro Ugo de Censi». Así, la antigua escuela mixta, construida con adobe en 1932, pasó a formar parte de los edificios destinados a la formación de los niños acogidos por el sacerdote, que se preparaban como artesanos del taller Don Bosco.
La población urbana de Chacas, así como la actividad comercial se incrementaron notablemente, gracias a la interconexión del pueblo con las ciudades del Callejón de Huaylas y a la fundación de la cooperativa Don Bosco, creada para brindar trabajo a los egresados de la escuela de tallado. Muchos de los artesanos, venidos desde diferentes centros poblados de la provincia se asentaron en Chacas definitivamente. De Censi emprendió la reconstrucción de la iglesia de Chacas y la restauración del retablo colonial, participando en este trabajo los maestros ebanistas Teodorico Tafur y Edgar Huamán (primera promoción del Taller Don Bosco), bajo la dirección de la restauradora italiana Sandra Ferroni, los trabajos se prolongaron entre 1993 y 1995.[58]
Entre 1993 y 1995, se construyó el hospital Mama Ashu, de categoría I-4, sobre terrenos donados por Cornelio Aguirre Arteaga a la parroquia de Chacas.[59] El gestor de su construcción fue el párroco Ugo de Censi, apoyado con fondos del arzobispado de Milán encabezado por el cardenal Carlo María Martini. El sacerdote se trazó la meta de construir un centro médico moderno con la finalidad de brindar ayuda sanitaria a personas de escasos recursos residentes en la zona trasandina de Áncash.
«El hospital se construyó para tratar a los más pobres con el mismo nivel de atención de una clínica moderna donde se atienden los ricos. Debemos aprender a valorar la salud de todos, incluida la de los más pobres, porque en ellos habita Dios»Ugo de Censi (1997).
En 1996, el gobierno del Perú donó un lote de madera cedro que se utilizó en la elaboración de los actuales balcones del perímetro de la plaza. El convenio se realizó entre la municipalidad y la escuela taller Don Bosco quienes tomaron como referencia los balcones coloniales de Lima y del Cusco. De la misma forma, se inauguraron: el hospital Mama Ashu a cargo de la Operación Mato Grosso y el Museo de Arqueología de Chacas.[60]

En la década del 2000 tuvo lugar una remodelación importante de la plaza de armas que incluyó paseos peatonales, farolas y jardines, estos trabajos se enfocaron en proyectar a Chacas como destino turístico para los siguientes años. En 2008 se fundó el Instituto Superior Tecnológico Público de Chacas, la primera institución pública de educación superior de la provincia que ofrece las carreras técnicas de agropecuaria y guía oficial de turismo. De la misma forma se habilitaron nuevas vías distritales, se aperturó el consulado de Italia, y el barrio de Tinco fue incluido al ámbito urbano.
En 2009, el Instituto Nacional de Cultura reconoció al baile de origen preinca, la mozo danza, como Patrimonio Cultural de la Nación. Un año antes, el paso huanquilla también fue reconocido con dicho título. Es destacable la gestión y difusión por parte del ciudadano Manuel Milla.
«Declara Patrimonio Cultural de la Nación a la expresión Mozo Danza de la provincia de Asunción, región Áncash, en tanto que, por sus antecedentes ancestrales, la originalidad y riqueza de sus mudanzas y de su vestuario, así como por el profundo sentimiento de identificación colectiva que infunde en la población de Chacas, constituye una valiosa expresión del patrimonio inmaterial de Áncash que contribuye a la afirmación de la identidad colectiva regional y nacional.»Texto declaratorio de Patrimonio Cultural en 2009.[61]
Interconexión vial con el Callejón de Huaylas


En el año 2010, el comité «pro-carretera Callejón de Huaylas-Chacas-San Luis», fundado en 1999 con la finalidad de gestionar la construcción de una vía asfaltada entre el Callejón de Huaylas con Chacas, logró la licitación del proyecto con el Gobierno Regional de Áncash y la constructora brasileña Odebrecht, estimando el costo de la obra en 460 millones de soles. El grupo de gestores fue liderado por José Zaragoza Portella y el apoyo de Helí Noriega Barrón, José Ayala Falcón, Martha del Castillo, Marco Díaz Cerna, Isaías Rodríguez, Liberio Amez Córdova y el Reverendo Ugo de Censi.[62]
Tras 2 años de trabajos, en agosto de 2013 se inauguró el asfaltado de la moderna ruta departamental AN-107, fruto de 12 años de gestiones. La carretera incluye el segundo túnel vehicular a mayor altitud del mundo: el túnel Punta Olímpica; la obra reduce el tiempo de viaje a Huaraz de 7 horas a solamente 3 horas.[63][64]