Sagrado Corazón de Jesús (Padriñán)

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Autor anónimo
Creación década de 1890
Estilo sulpiciano
Sagrado Corazón de Jesús
Autor anónimo
Creación década de 1890
Ubicación Parroquia de San Ginés de Padriñán, Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).
Estilo sulpiciano
Material pasta de madera policromada

El Sagrado Corazón de Jesús es una obra anónima realizada en la década de 1890. Está ubicado en la Parroquia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).

Origen y culto

Los únicos datos conocidos de la imagen son los relativos a su llegada, la cual se produjo a comienzos de la década de 1890,[1] durante el sacerdocio del párroco Manuel Couto Pazos de Proven; pese a desconocerse en gran medida los pormenores del arribo de la imagen, el profesor José Manuel García Iglesias considera factible que la pieza hubiese sido donada y que el benefactor fuese Ramón Orge Pérez, quien fuera alcalde de Sangenjo entre finales del siglo xix y comienzos del xx; Orge Pérez presidió durante toda su vida la Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús y fue a su vez el donante de la imagen de Cristo yacente venerada en la Iglesia de San Ginés, facturada por Maximino Magariños en 1924.[2] La figura del Sagrado Corazón de Jesús recibió culto durante años supuestamente en esta iglesia y ya desde el principio fue objeto de una gran devoción traducida en numerosas festividades que solían celebrarse los últimos días del mes de agosto. Dichas fiestas no solo tenían carácter religioso, sino que las mismas también se encuadraban en el ambiente popular puesto que además de salir la imagen en procesión, había música y baile en el antiguo cantón de Montero Ríos (hoy la calle Augusto González Besada), lugar que para la ocasión se ornamentaba con guirnaldas de flores y luces especiales, como en 1900, año en que el paseo marítimo fue iluminado gracias a los reflectores del acorazado Pelayo, el cual fue fondeado frente a la villa. De estas fiestas dan testimonio varias noticias publicadas en prensa así como la hoja parroquial del mes de agosto de 1968:

20 de agosto de 1897. El sábado y domingo próximo habrá lucidas fiestas en la villa de Sangenjo en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Entre los números anunciados figuran vísperas, iluminaciones, dianas, función religiosa, sermón por el Sr. Portal, procesión y paseo. Sin duda estamos ante un ambicioso programa.

27 de julio de 1899. La función que en obsequio del Sagrado Corazón de Jesús tendrá lugar en la villa de Sangenjo el próximo día 30, promete resultar muy solemne. Habrá música y gaitas que contribuirán a hacer más amenos los festejos que se preparan. La misa mayor tendrá lugar a las diez de la mañana, estando encargado del sermón el R.P. Boneta. A las cinco de la tarde saldrá la procesión de la sagrada imagen, en la que llevará el Estandarte nuestro estimado amigo el Alcalde de dicha villa D. Ramón Orge Pérez.

29 de agosto de 1902. El domingo próximo se celebrará en la villa de Sangenjo una fiesta religiosa en honor del Sagrado Corazón de Jesús. En la función solemne ocupará la cátedra del Espíritu Santo el conocido orador sagrado, párroco de la Portela don Luis Villa. En la tarde de dicho dia, después del ejercicio de reserva, saldrá la procesión de la imágen del Sagrado Corazón, llevando el estandarte el alcalde de Sangenjo D. Ramón Orge Pérez. Concurrirá á este acto una banda de música.

29 de agosto de 1905. Dicen de Sangenjo que han resultado muy brillantes las funciones que en los días 25 y 27 se celebraron en aquella hermosa villa en honor á San Gines y al Sagrado Corazón de Jesús.

Agosto de 1968. El viernes, día 12 de los corrientes, dio comienzo la novena al Sagrado Corazón de Jesús con exposición solemne de S.D.M. Su fiesta se celebrará el próximo domingo. La Misa solemne con sermón dará comienzo a las 6,30 de la tarde y a continuación saldrá la procesión, en la que será portador del estandarte D. Juan Carlos Ferreiro Pérez.- Los tres últimos días, la novena será predicada. SANGENJO MI PARROQUIA invita a todos a asistir a estos cultos en honor del Sagrado Corazón, en donde tanta devoción se le tiene.[1][3]:3[4]:2

Sumado a esto, cabe destacar que el Domingo de Resurrección se procedía a realizar la procesión del Encuentro con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la antigua talla de la Virgen del Rosario, imagen de vestir la cual se engalanaba con un manto negro ajustado al atuendo con alfileres.[nota 1] La imagen mariana desfilaba hasta la Casa Román mientras que el Sagrado Corazón de Jesús discurría por las calles hasta encontrarse con ella en la plaza Pascual Veiga; en ese instante los portadores de ambas imágenes avanzaban y retrocedían a la vez que con cada movimiento se retiraba uno de los alfileres que mantenían sujeto el manto de la Virgen, el cual terminaba cayendo para dejar completamente al descubierto el vestido, momento en que se hacía sonar el himno nacional. Tras un incendio acaecido el 2 de febrero de 1939 en el que se produjo la destrucción de la talla de la Virgen del Rosario, la misma fue reemplazada por una imagen de la Virgen de Fátima, talla completa que se cubría casi en su totalidad con un paño, el cual se retiraba posteriormente con ayuda de un palo, si bien esta ceremonia terminaría perdiéndose en la segunda mitad del siglo xx.[5][6]:3

Virgen de Fátima (anónimo, siglo xx). Iglesia de San Ginés de Padriñán. Esta imagen fue procesionada en Pascua durante algunos años junto con el Sagrado Corazón de Jesús.

Probablemente fabricado en la misma época en que se produjo su llegada, pese a que el Sagrado Corazón de Jesús fue venerado al parecer en la Iglesia de San Ginés en un principio, se desconoce en qué lugar del templo podría haber recibido culto e incluso se duda de que la imagen se llegase a custodiar efectivamente en la iglesia alguna vez ya que en el inventario llevado a cabo en 1936 por el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán, con destino al boletín del obispado, la imagen no figura pese a llevar supuestamente en la iglesia en aquel entonces más de cuatro décadas, si bien su festividad sí consta en el registro de funciones religiosas y fiestas:[nota 2]

Funciones religiosas y fiestas: Domingo de Pascua, Santísimo Sacramento, San Ginés, Sagrado Corazón, Santa Rosalía, Carmen, Rosario y San Antonio. Con los gastos de San Ginés corre el Párroco, con los de Santa Rosalía, Carmen y San Antonio, sus respectivos mayordomos voluntarios, y las restantes las asociaciones respectivas.[7]:69

El que la imagen no conste en este registro podría deberse a que quizá se guardaba en la vivienda de algún feligrés, hipótesis plausible ya que al parecer otra de las imágenes, la Virgen de los Dolores, tampoco se hallaba en la iglesia de acuerdo con un inventario redactado en 1871, en el que no figura registrada, mientras que en un inventario del ajuar se menciona que su guardarropa se conservaba en la casa de uno de los camareros.[8] Así mismo, la presunta custodia de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en un lugar fuera de la iglesia para 1936 podría explicarse por el clima de tensión e incertidumbre desatado en el marco de la guerra civil y también por el episodio conocido como «quema de conventos», un suceso ocurrido tan solo cinco años antes el cual supuso la destrucción de una buena parte del patrimonio religioso español. Hay constancia de que numerosos templos fueron desprovistos de sus imágenes como medida de protección poco antes o inmediatamente después del inicio del conflicto, destacando particularmente la Iglesia de San Gil de Sevilla, de la que fueron retiradas las tallas de Jesús de la Sentencia, Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, esta última escondida en la casa de uno de los miembros de la Hermandad de la Macarena.[9] Sin embargo, la hipótesis de la retirada de la figura del Sagrado Corazón de Jesús por temor a su destrucción pierde fuerza por el hecho de que casi la totalidad de las imágenes de la iglesia, la mayoría de interés histórico y artístico muy superior, fueron dejadas en su sitio, por lo que dicha ausencia, en caso de haber tenido lugar, podría haber obedecido a otras causas, tal vez problemas de espacio dadas las reducidas dimensiones del templo.[nota 3] Pese a no saberse con seguridad si efectivamente se veneraba en la iglesia o no, en caso de que la imagen se encontrase allí para la década de 1970, habría corrido el riesgo de sufrir desperfectos o incluso de resultar destruida puesto que en 1973 se produjo el derrumbe de parte de la cubierta del templo, seriamente afectada ya un siglo antes, en 1870, debido a un fuerte temporal acaecido el 13 de diciembre, aunque reparada con éxito en 1872.[7]:75–76 Debió de ser por esta época que la figura se trasladó a la Parroquia de San Ginés, construida entre 1965 y 1976 e inaugurada en 1982, donde actualmente ocupa un nicho situado a la entrada, en el lado de la epístola y muy cerca de la Capilla de Cristo yacente, presidida por un altar en cuya parte inferior, protegida por un cristal, se venera una imagen de Cristo yacente facturada en 2005 por Manuel Delgado Gambino.[6]:5

Autoría

Resulta desconocido el nombre del autor de la imagen; la misma podría haber sido facturada por los talleres de Olot, industria dedicada a la fabricación en serie de arte sacro, muy activa a lo largo del siglo xx. No obstante, la imagen no se corresponde con ninguno de los veintinueve modelos recogidos en el catálogo de El Arte Cristiano,[10]:21–24 empresa insignia de la imaginería olotina y precursora de este arte al ser el primero de los talleres, si bien es preciso tener en cuenta que este catálogo no incluye la totalidad de modelos empleados a lo largo del tiempo, aparte de que los talleres tenían por costumbre realizar ligeras modificaciones a los modelos originales con el fin de crear otros nuevos. A pesar de que la figura conservada en Padriñán no consta en el catálogo de El Arte Cristiano, la pose resulta muy similar a la del modelo 206, el único que, al igual que la imagen sangenjina, exhibe una cartela en la base con el lema «VENITE ADME», si bien las diferencias en la disposición de los ropajes hacen de la figura gallega un modelo totalmente independiente de este pese a las semejanzas. Cabe también la posibilidad de que la imagen sea obra de algún taller gallego, preferiblemente de Pontevedra o Santiago de Compostela, lugar este último de donde procede la nueva imagen de la Virgen del Rosario, pues la capital coruñesa fue considerada en su momento la cuna de la imaginería religiosa en Galicia, con artistas de la talla de Magariños, Amador Parcero, José Rivas, Urbano Anido, José Morón, Manuel Miranda, Roberto González, José Liste, José Carballido, Luis Sande, Cástor Lata, Cayo Mayo, Jesús Landeira y Santiago Mata, si bien casi todos desarrollaron su actividad en el siglo xx.[11]

Sagrado Corazón de Jesús (anónimo, fecha desconocida). Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid.

Pese a lo incierto de su factura, la atribución de la obra sangenjina a los talleres de Olot cobra fuerza dadas las similitudes que esta pieza alberga con el Sagrado Corazón de Jesús que hasta 2019 se custodió en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid, imagen muy probablemente facturada por los talleres;[12] ambas lucen una pose similar y una notoria semejanza en la distribución de los ropajes, aunque albergan significativas diferencias en términos generales, sobre todo en la apertura de la túnica y la mayor inclinación de la cabeza en la figura venerada en Padriñán. Así mismo, destaca el parecido que el Sagrado Corazón de Jesús de Sangenjo guarda con otras piezas análogas, como las veneradas respectivamente en la Iglesia de Santiago de la Espada de Quintanar de la Orden (Toledo)[13] y la Iglesia de San Miguel Arcángel de Jaraíz de la Vera (Cáceres),[14] ambas de factura olotina ya que son casi idénticas a otra imagen subastada en Bilbao en 2024 la cual está acreditada como obra de los talleres,[15] si bien las tres exhiben una pose invertida con respecto a la figura sangenjina, cuyas particularidades podrían deberse a una petición expresa realizada por quien encargó la pieza, pues los talleres también fabricaban imágenes en función de los gustos del cliente.[16] En lo tocante a la imagen a partir de la cual se obtuvo el molde con el que se fabricó la figura (imagen matriz), la misma, probablemente realizada en barro, pudo haber sido creada por alguno de los más insignes escultores de la escuela paisajística olotina, entre ellos Miquel Blay, Eduard Alentorn, Manel Traité, Joaquim Claret, Miquel Oliveras, Joan Llagostera, Eusebi Arnau, los hermanos Joan y Josep Clarà, Felip Coscolla, Joaquim Ferrés, Narcís Salgueda, Leonci Quera, Albert Rosa y fray José María de Vera, pudiendo fecharse en este caso la creación de la escultura matriz como muy pronto en 1880, año en que se dio inicio en Olot a este procedimiento artesanal,[17] si bien la producción en serie no empezaría hasta 1884.[18]:152

No obstante, cabe la posibilidad de que la imagen conservada en Padriñán fuese elaborada al margen de los talleres aunque muy probablemente tomando algún modelo olotino como referente; esto se debe a la gran difusión que la imaginería de Olot tuvo en toda España desde finales del siglo xix y, sobre todo, durante la posguerra dada la necesidad de reponer las imágenes destruidas durante la guerra civil con el menor coste posible. La proliferación del arte olotense dio lugar a la elaboración de imitaciones más o menos fieles mediante el empleo de los mismos materiales y con las mismas técnicas de fabricación, lo que en ocasiones dificulta en gran medida la atribución de este tipo de piezas a los talleres, haciendo gala todas ellas del mismo estilo artístico, conocido como «arte de San Sulpicio» o «arte sulpiciano»; este arte fue desarrollado a finales del siglo xix por un considerable número de artistas asentados en el barrio parisino de Saint-Sulpice, lugar frecuentado por los hermanos Marian y Joaquim Vayreda, fundadores junto con Josep Berga Boix de los talleres de Olot.[17] Dicho arte fue no obstante despreciado en sus inicios debido al rechazo generalizado hacia la fabricación en serie y el empleo de materiales considerados pobres y carentes de la nobleza de la piedra o la madera, llegando este arte a ser descrito como un «error artístico de fines del siglo xix y comienzos del xx: pegajoso, sentimental, producido en masa, de material barato». Pese a estos descalificativos, pronto obtendría el favor popular, pues «el área alrededor de la rue Saint-Jacques y de la iglesia del Saint-Sulpice se convirtió en sinónimo de objetos de religión para el culto doméstico y arte eclesiástico. […] A diferencia de las estatuas realistas del período barroco, l’Art Saint-Sulpice evitaba las imágenes sangrientas y dolorosas de Cristo y los mártires. Nunca había enfermedad o descomposición en l’Art Saint-Sulpice […]».[19] Esta aceptación por parte del público se vería reforzada con el privilegio otorgado sobre el cartón-madera (material con el que se fabricaban estas imágenes) en virtud de un decreto eclesiástico en 1887 que permitió que este producto pudiera ser bendecido y, por consiguiente, venerado en los templos,[18]:152 gesto que sin embargo despertó las críticas de numerosos religiosos, entre ellos el sacerdote Juan Plazaola, quien atacó con vehemencia este tipo de imaginería:

La Iglesia sigue, entre tanto, al margen de este movimiento, ignorante de lo que ocurre en el mundo de la creación artística y de su enorme significado, obediente a los cánones de un realismo dulzón y convencional. Las imágenes que sigue adorando el pueblo cristiano nada atestiguan de esta gran transformación del ideal estético. El eón inmanentista que ahora fomenta una imaginería vulgar, bonita y horriblemente fea, de fáciles complacencias sensibles, se refugia en los talleres de arte religioso. Tenemos entonces ese arte que los alemanes llaman Kitsch, los franceses saintsulpicien y los españoles olot: el arte merengue y comercializado que ha sufrido la cristiandad hasta la Segunda Guerra Mundial.[20]:38

En lo que concierne al Sagrado Corazón de Jesús de Padriñán, el hecho de estar realizado en pasta de madera, y por ende, de haber sido creado a partir de un molde, lo convierte en una pieza seriada, si bien las particularidades que posee la imagen podrían inicialmente llevar al equívoco y hacer creer que la misma es una obra de arte y, por tanto, totalmente ajena a los talleres por presentar variantes tan notorias en comparación con otras imágenes de factura olotina, destacando en este caso las poco comunes figuras representativas de San Miguel sin alas, mientras que una policromía demasiado elaborada, como lo es la de la imagen sangenjina, puede llegar a engañar al espectador como en su momento sucedió con el San Miguel venerado en el Santuario de la Virgen de Guadalupe del Gavellar, en Úbeda (Jaén), obra de los talleres de Olot falsamente atribuida a Francisco Palma Burgos debido a la rica policromía que el artista le aplicó en 1958.[21]:11

Creación

Museo de los Santos, Olot.

Aunque no se sabe con seguridad si el Sagrado Corazón de Jesús de Padriñán procede de los talleres de Olot, lo más probable es que su proceso de fabricación fuese el mismo que se seguía entonces y ahora en la industria. En primer lugar se procede a la creación de una escultura de barro o arcilla a partir de la cual se obtienen un molde de escayola y un contramolde, ambos divididos en dos; los contramoldes, denominados charpas, están realizados en pasta, madera y arpillera, siendo uno el negativo de la parte frontal y el otro el negativo de la parte posterior (esto mismo sucede con los moldes de escayola). En el interior de los moldes se dispone una capa de gelatina destinada a impedir que la pasta (compuesta por cartón y madera) se pegue al mismo, tras lo cual el molde es rellenado con dicha pasta aunque dejando siempre una parte sin cubrir para aligerar peso. Una vez esta capa se ha secado por completo, se aplica una segunda capa de arpillera la cual ayuda a reforzar la imagen, aplicándose acto seguido la pasta alrededor de las dos partes del molde, el cual se cierra por completo para que tanto la parte frontal como la trasera queden perfectamente unidas. Tras el secado de la pasta, se separan ambas partes del molde y se extrae la figura, la cual debe ser pulida para eliminar las juntas que delatan el punto de unión de los moldes. Después se procede a la realización de retoques para dar a la imagen un buen acabado y corregir posibles imperfecciones; es en este punto del proceso donde se colocan los ojos, para lo cual es necesario serrar la parte superior de la cabeza de la figura, que posteriormente se repondrá y sellará para quedar en su estado inicial[17] (los ojos son de cristal y se importan de Alemania, donde aún se fabrican los ojos de numerosas muñecas de juguete).[22] En la fase de retoque se realizan numerosas revisiones (hasta diez) y la misma constituye una de las más importantes de todo el proceso, estando a día de hoy la mitad de la plantilla de El Arte Cristiano dedicada a esta labor, en la cual se emplean gubias, pasta y papel de vidrio. Por último, la imagen es pintada, dándose aquí múltiples variaciones dependiendo de la riqueza cromática y los materiales a utilizar, si bien este proceso se realizaba entonces y ahora totalmente a mano, recibiendo la figura en primer lugar una fina capa de aerografía para impermeabilizarla y facilitar la movilidad del pincel. Las pinturas comúnmente empleadas en la imaginería de finales del siglo xix son las mismas que las actuales, consistentes en una mezcla de aceite con aguarrás,[17] empleando los modelos más exclusivos pan de oro.[10]:5

Descripción

La imagen, de bulto redondo y realizada en pasta de madera, muestra a Jesús de pie con una marcada flexión en la pierna izquierda y un leve adelantamiento de la pierna derecha, lo que genera un notable contrapposto que aporta sensación de movimiento a la figura. Cristo presenta ambos brazos extendidos hacia delante y exhibe las manos abiertas, en cuyas palmas se pueden apreciar las heridas de la crucifixión del mismo modo que en el pie derecho. El rostro, de rasgos suaves e idealizados, refleja serenidad y se caracteriza por una vista dirigida hacia abajo, donde se encuentra el espectador, y una barba espesa partida en dos, quedando el rostro perfectamente enmarcado por una melena con raya al medio de profusas ondulaciones que cae con gran delicadeza sobre los hombros y la espalda. La vestimenta se compone de una túnica blanca con revés celeste y un manto granate con revés rosado, ambos decorados con una elaborada cenefa dorada de motivos vegetales; las dos prendas se encuentran plagadas de pliegues de diverso grosor y profundidad que ayudan a dotar de realismo a la composición, hallándose la túnica artísticamente desdoblada a la altura del cuello, donde se muestra en relieve un corazón flamígero y radiado rodeado por una corona de espinas y rematado por una cruz de Trinidad. La imagen, coronada con una aureola dorada de orfebrería en cuyo eje central se erigen tres potencias en forma de flor de lis, se yergue sobre una base semiesférica rodeada de nubes y ornamentada con una cartela dorada con el lema «VENITE ADME», todo ello apoyado en una peana octogonal parcialmente marmoleada.

Legado

Notas

Referencias

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