Santa Rosalía (Padriñán)
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| Santa Rosalía | ||
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| Autor | Francisco Font y Pons | |
| Creación | siglo xx | |
| Ubicación | Iglesia de San Ginés de Padriñán, Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España) | |
| Estilo | neoclásico | |
| Material | madera policromada | |
Santa Rosalía es una obra realizada por Francisco Font y Pons en el siglo xx. Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).
Santa Rosalía
Hagiografía
Rosalía Sinibaldi nació hacia 1130 en Palermo. Perteneciente a la nobleza por ser miembro de una familia descendiente de Carlomagno, Rosalía era hija del conde Sinibaldo Sinibaldi, señor de Quisquina, y de María Guiscardi, ligada a la corte de Roger II de Sicilia, en cuyo palacio la santa se crio entre todo tipo de lujos y comodidades además de convertirse en dama de honor de Sibila de Borgoña. Prometida al caballero Balduino con apenas 14 años, Rosalía, dotada de una gran belleza, experimentó poco antes de la boda la aparición del rostro de Jesús en un espejo donde estaba contemplando su propio reflejo, tras lo cual se cortó el cabello e informó a su familia y a toda la corte de su intención de entregarse a la fe cristiana, abandonando en consecuencia el palacio con apenas un crucifijo y unos libros de temática espiritual para dirigirse al Monasterio del Santísimo Salvador de Palermo. Sin embargo, las constantes visitas de sus padres y su otrora prometido entorpecían sus deberes espirituales, por lo que buscó refugio en una gruta próxima a Quisquina, donde viviría como eremita por doce años, en constante penitencia y alimentándose a base de raíces. Pasado este tiempo, y por invitación de Margarita de Navarra, Rosalía se trasladó al Monte Pellegrino, a una oscura y estrecha cueva, en la que pasaría el resto de su vida. En dicha caverna erigió un diminuto altar y dejó grabada en una roca varias inscripciones alusivas al amor que sentía por Dios, recibiendo en ocasiones la Eucaristía.[1] El 4 de septiembre de 1160, con tan solo 30 años, Rosalía murió, siendo su cuerpo hallado con un crucifijo sobre el pecho y una cruz de plata entre las manos.[2]
Culto
La veneración a Santa Rosalía daría inicio cinco siglos después de su muerte. De acuerdo con la tradición, en 1624 una bordadora de nombre Girolama La Gattuta, oriunda de Ciminna, enfermó de fiebre maligna y fue ingresada en el Hospital Grande de Palermo, donde vio a una monja enteramente vestida de blanco la cual dejó a su paso una estela de relámpagos; tras tocarla se curó milagrosamente. Esta monja, quien era Santa Rosalía, encomendó a Girolama acudir al Monte Pellegrino, petición que la mujer no atendió, lo que provocó una recaída en la enfermedad, hecho que la llevaría a dirigirse finalmente a dicho destino el día de Pentecostés en compañía de su marido Benedetto Lo Gattuto y dos amigos. Tras acceder a la cueva bebió el agua que manaba de las rocas y se recuperó por completo, apareciendo acto seguido la santa para indicar a los presentes dónde se encontraban sus restos. Avisado el obispo Giannettino Doria del hallazgo de los huesos, ubicados bajo una losa de mármol e incrustados en calcarenita, estos exhibían un intenso color blanco y desprendían un fuerte aroma a flores. En febrero del año siguiente la santa se apareció a Vincenzo Bonello en el Monte Pellegrino; Bonello, originario de Monte di Pietà, se dedicaba a la elaboración de jabón y pretendía suicidarse a causa del dolor que sentía por la muerte de su esposa a causa de la peste negra que entonces asolaba la región. La santa impidió este acto e informó al hombre de que la epidemia llegaría a su fin con la procesión de sus restos por todo Palermo al ritmo del «Te Deum Laudamus». Tras contarle a su confesor lo ocurrido, Bonello contrajo la peste y murió, teniendo lugar la procesión el 9 de junio de ese año encabezada por Doria y seguida por el resto del clero y las autoridades políticas, acto que puso fin a la peste y llevó a venerar desde entonces a Santa Rosalía como abogada contra las epidemias;[1] su fama pronto se extendería por toda la isla de Sicilia, alcanzando Italia y más tarde Europa, con varias de sus reliquias repartidas por diversas ciudades italianas.[2]
Imagen
Imagen primitiva
Hay constancia del culto a Santa Rosalía en la Iglesia de San Ginés de Padriñán ya en el siglo xviii, pues su fiesta se celebra desde al menos 1775 de acuerdo con las ordenanzas del gremio de mareantes del Corpo Santo de Pontevedra.[3]: 46 En 1871 se realizó un exhaustivo inventario gracias al cual se conoce la existencia en ese entonces de una imagen de vestir representativa de la eremita en el ático del retablo de la Virgen del Rosario:
Siete altares, dos habilitados para el culto. El mayor con crucifijo, en el centro San Ginés, encima del sagrario Niño Jesús de marfil, derecha San Juan Bautista e izquierda San Antonio de Pádua. Retablo de la Santísima Virgen del Rosario. Que trae la imagen de esta, arriba Santa Rosalía de Palermo, y a la derecha San Roque. Altar de San José (recientemente pintado) Niño Jesús, izquierda San José, derecha Purísima Concepción. Retablo de la Virgen del Carmen: Arriba San José, derecha San Blas e izquierda Santa Lucía. Altar de San Benito, frente al altar de San José: en el centro la imagen de San Benito Abad, derecha santo Domingo de Guzmán e Izquierda Virgen de la Candelaria.[3]: 59
En un registro del ajuar se informa que los vestidos de la imagen no se guardaban en el templo sino en la casa de uno de los camareros:
[…] en poder de Da Apolinar Rodríguez estaban los de la Virgen del Rosario, los del Carmen los tenía Da Vicenta Martínez, y los de los Dolores y Sta Rosalia el camarero D. Vicente Ferrer Sueiro.[4]
Un nuevo inventario en 1891 permite apreciar que en los veinte años transcurridos no se cambió la ubicación de la imagen:
Siete altares, dos de ellos habilitados para el culto. Mayor crucifijo, San Ginés, encima del sagrario Niño Jesús de marfil; derecha San Juan Bautista; izquierda San Antonio de Pádua. Altar de la Santísima Virgen del Rosario: que tiene la imagen de ésta (de Vestir) arriba Santa Rosalía de Palermo; a la derecha San Roque. Altar de San José: recientemente pintado Niño Jesús, izquierda San José, derecha Purísima Concepción. Altar de Na Sra del Carmen. Virgen del Carmen, de vestir y de marfil, con coronas de oro, es una imagen preciosísima; superior San José; derecha San Blas; izquierda Santa Lucía (de vestir). Altar de San Benito frente al de San José: en el centro imagen de San Benito Abad; derecha Santo Domingo de Guzmán, e izquierda la Virgen de la Candelaria (antigua titular). Dos coronas de oro de la Virgen del Carmen y del Niño Jesús, y un rosario de oro de la Virgen del Carmen. Portaviático de plata sobredorada.[3]: 63
La talla, hoy conservada en el nicho de la sacristía, levantado a comienzos del siglo xvii y antaño sede de la Capilla de Nuestra Señora de la O, es fechable en el siglo xviii y pudo haber sido facturada por José Bernardo Malbares, pues en las cuentas de 1782 figura que este escultor cobró 1028 reales por distintas tallas, las cuales no se concretan. La imagen sería retirada del culto en fecha desconocida debido a su deterioro, ocupando actualmente el ático del retablo de la Virgen del Rosario una imagen de talla completa de Santa Lucía, donada en 1950 por Isabel y Dolores Pita Durán, hermanas de José Pita Durán, fundador del Hotel del Mar y alcalde de Sangenjo entre 1955 y 1957. Pese a que la fecha en que la imagen fue conducida a la sacristía resulta desconocida, no parece que dicho traslado se hubiese producido en 1950 con la llegada de la talla de Santa Lucía ya que para entonces se veneraba supuestamente en el templo desde hacía al menos tres décadas la actual imagen de Santa Rosalía, por lo que la talla primitiva debió de ser retirada probablemente al tiempo que llegó la talla sustituta ya que resulta poco plausible que se permitiese el culto de dos imágenes bajo idéntica advocación, habiéndose dado años atrás un caso idéntico con dos tallas representativas de San Antonio de Padua; mientras una se hallaba expuesta a los fieles la otra, hoy ubicada en la cercana Parroquia de San Ginés, permanecía fuera de la vista del público, en la sacristía, dentro del mismo nicho donde se guarda la imagen primitiva de Santa Rosalía.[3]: 47, 74, 95 [nota 1]
Imagen actual

La imagen de Santa Rosalía que hoy recibe culto en la iglesia fue donada por Augusto González Besada, quien fuera ministro de Hacienda en 1903, de Gobernación en 1905 y de Fomento en 1907, ostentando el cargo de Presidente de las Cortes en 1914.[3]: 67 Besada gozaba de gran aprecio en Sangenjo y zonas aledañas debido a que tomó partido por los marineros en el conflicto que estos mantuvieron en 1901 con las traíñas, un tipo de red de pesca cuyo uso perjudicaba seriamente la captura tradicional mediante el jeito.[5] A mayores, Besada autorizó la construcción del puerto (inaugurado en 1908) y de la carretera que conecta Sangenjo con Portonovo (abierta en 1910), siendo el político veraneante asiduo de Padriñán junto con otras destacadas personalidades, como Eugenio Montero Ríos, Jesús Muruais, José Echegaray, Casto Sampedro Folgar y Alejandro Pérez Lugín.[6] En un acto de generosidad y devoción, Besada encargó al escultor catalán afincado en Madrid Francisco Font y Pons la elaboración de la talla de Santa Rosalía, obra que llegó a Pontevedra por ferrocarril procedente de la capital española,[3]: 67 adonde el artista se había mudado hacia 1888,[7] arribando a Sangenjo por vía marítima. Cabe destacar que el político era gran amigo de Ramón Orge Pérez, alcalde de la villa entre finales del siglo xix y comienzos del xx que en 1924 regaló a la Iglesia de San Ginés una talla de Cristo yacente facturada por Maximino Magariños, una de las tres imágenes que actualmente desfilan en Semana Santa.[3]: 67 [8][nota 2] Pese a que la fecha de la donación resulta desconocida, lo más probable es que la misma se produjese entre 1901, data del conflicto de los marineros de Sangenjo, lugar del que la santa es copatrona junto con San Ginés, y 1919, año de la muerte de Besada. Así mismo, es posible que la intervención de este último en favor de los marineros sangenjinos llevase al nombramiento de la eremita como copatrona de la villa por ser su imagen un obsequio del político, quien a día de hoy goza del honor de tener en Sangenjo una calle con su nombre, aunque teniendo en cuenta que la fiesta de Santa Rosalía se celebra en Padriñán desde al menos 1775, lo más probable es que para cuando Besada hizo la donación ya la santa ostentase el patronazgo de Sangenjo. En cuanto al precio, el mismo resulta desconocido ya que al tratarse de un encargo particular la factura correspondiente no consta en los archivos parroquiales, aunque su coste debió de ser inferior a 6000 pesetas, precio pagado al escultor en 1897 por la talla de la Virgen Blanca conservada en el Museo de los Faroles de Vitoria,[9] pues la imagen de Santa Rosalía, además de tener un tamaño inferior al de la talla mariana, carece de la riqueza ornamental (incluyendo pan de oro) que caracteriza a esta última.
Resulta llamativo que en el inventario llevado a cabo en 1936 por el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán, con destino al boletín del obispado, la imagen de Santa Rosalía no figure pese a llevar supuestamente en la iglesia en aquel entonces como mínimo casi dos décadas, aunque la festividad de la santa sí consta en el registro de funciones religiosas y fiestas:[nota 3]
Funciones religiosas y fiestas: Domingo de Pascua, Santísimo Sacramento, San Ginés, Sagrado Corazón, Santa Rosalía, Carmen, Rosario y San Antonio. Con los gastos de San Ginés corre el Párroco, con los de Santa Rosalía, Carmen y San Antonio, sus respectivos mayordomos voluntarios, y las restantes las asociaciones respectivas.[3]: 69
El que la imagen no conste en este registro podría deberse a que quizá la talla no se guardaba en el templo sino en la vivienda de algún feligrés, hipótesis plausible ya que al parecer otra de las imágenes, la Virgen de los Dolores, tampoco se hallaba en la iglesia de acuerdo con el inventario de 1871, en el que no figura registrada, mientras que en el inventario del ajuar se menciona que su guardarropa se conservaba en la casa de uno de los camareros.[4] Así mismo, la presunta custodia de la imagen de Santa Rosalía en un lugar fuera de la iglesia para 1936 podría explicarse por el clima de tensión e incertidumbre desatado en el marco de la guerra civil y también por el episodio conocido como «quema de conventos», un suceso ocurrido tan solo cinco años antes el cual supuso la destrucción de una buena parte del patrimonio religioso español. Hay constancia de que numerosos templos fueron desprovistos de sus imágenes como medida de protección poco antes o inmediatamente después del inicio del conflicto, destacando particularmente la Iglesia de San Gil de Sevilla, de la que fueron retiradas las tallas de Jesús de la Sentencia, Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, esta última escondida en la casa de uno de los miembros de la Hermandad de la Macarena.[10] Sin embargo, la hipótesis de la retirada de la talla de Santa Rosalía por temor a su destrucción pierde fuerza por el hecho de que casi la totalidad de las imágenes de la iglesia, la mayoría de interés histórico y artístico muy superior, fueron dejadas en su sitio, por lo que dicha ausencia, en caso de haber tenido lugar, podría haber obedecido a otras causas, tal vez problemas de espacio dadas las reducidas dimensiones del templo.[nota 4] Independientemente de si la talla se guardaba en la iglesia o no en la década de 1930, para los años 1960 muy probablemente se conservaba en el templo puesto que ya entonces su importancia era tal que tuvo el honor de figurar en una estampa flanqueando, junto a la estatua de San Ginés que hoy preside la entrada de la parroquia, una imagen de Ramón Somoza Castro, párroco de Sangenjo desde 1956 hasta 2012, destacando el hecho de que en 1973 corrió el riesgo, si es que efectivamente se guardaba entonces en el templo, de sufrir desperfectos o incluso de resultar destruida a causa del derrumbe de parte de la cubierta de la iglesia.[3]: 75–76
Descripción
Imagen precedente
La imagen primitiva, de un tamaño muy inferior a la actual y encuadrada en el barroco, está completamente tallada pese a estar destinada a ser vestida. Presentaba articulaciones en los brazos a la altura de los hombros y los codos (el brazo derecho se ha perdido en su totalidad mientras que del brazo izquierdo falta el antebrazo), constituyendo la parte baja una falda rosa plagada de ricos pliegues en vez de reducirse a un candelero como es el caso de la antigua imagen de Santa Lucía que antaño decoró el retablo de la Virgen del Carmen y que hoy se guarda en la sacristía. La imagen de Santa Rosalía exhibe un torso de forma cónica en color azul oscuro y un rostro de rasgos hieráticos con melena recogida en tonos castaño, siendo su factura bastante rudimentaria y carente de valor artístico. La imagen se conserva en malas condiciones y no ha sido sometida a ningún procedimiento de restauración al menos desde su retirada del culto.[3]: 95
Imagen actual

La actual talla de Santa Rosalía, ubicada entre la puerta norte y la Capilla de la Sagrada Familia (antaño dedicada a San José), es de corte neoclásico y muestra a la santa de pie sobre un peñasco en un marcado contrapposto al tener la pierna izquierda ligeramente flexionada. Acorde a su vida eremita, carece de ornamentos llamativos y viste hábito terciario de San Agustín, de gran austeridad y compuesto por túnica marrón oscuro ceñida con cíngulo y capa de idéntico color. Luce cabello suelto dispuesto ordenadamente en discretas ondas las cuales caen por la espalda a excepción de un mechón sobre el hombro derecho, asomando el pie izquierdo ligeramente por debajo de la túnica, calzado con una sencilla sandalia apenas visible. En la mano izquierda, caída y no pensada para portar ningún objeto, sujeta varios collares de cuentas blancas (destaca un rosario de similares características suspendido de la cintura), mientras que en el brazo derecho, doblado sobre el pecho, sostiene un crucifijo que la identifica como eremita el cual se halla circundado por una corona de flores artificiales, detalle inusual puesto que la iconografía de esta santa suele mostrarla con dicha corona sobre la cabeza (las flores aluden a una aparición en la que Roger y Sibila fueron informados del futuro nacimiento de la santa, descrita como «una rosa sin espinas», siendo el nombre de Rosalía una combinación de las palabras «rosa» y «lirio»).[1] La imagen, tocada con una aureola de orfebrería plagada de motivos vegetales, carece de tres de sus atributos más reconocibles: un libro en referencia a los textos que ella misma llevó consigo a su retiro, un ramo de azucenas en alusión a su virginidad, y una calavera como símbolo de la mortalidad del ser humano, detalle que vincula iconográficamente a esta santa con otras eremitas de gran fama, como Santa María Magdalena y Santa María Egipcíaca. A su derecha, del mismo modo que en una estatua ubicada en los jardines de la Catedral de Catania, en la que Font y Pons pudo haberse inspirado, se halla una roca en la cual figura una inscripción descubierta en la cueva de Quisquina el 25 de agosto de 1624 por dos albañiles que se encontraban trabajando en el Convento de San Esteban de la localidad:[11]
La talla, con la que una imagen homónima venerada en la Iglesia de Santa María de Loreto de Delia guarda cierto parecido,[13] se halla en términos generales muy próxima al catálogo de los talleres de Olot ya que la misma posee muchos de los caracteres propios del denominado «arte de San Sulpicio»; este arte fue desarrollado a finales del siglo xix por un considerable número de artistas asentados en el barrio parisino de Saint-Sulpice, lugar frecuentado por los hermanos Marian y Joaquim Vayreda, fundadores junto con Josep Berga Boix de los talleres de Olot.[14] En lo tocante a la imaginería de Font y Pons, la talla de Santa Rosalía guarda grandes similitudes con otras obras de su producción, como la Virgen del Carmen de la Iglesia de los Carmelitas Descalzos de Pamplona y la Inmaculada Concepción de la Iglesia de Santa Eufemia de Orense, ambas caracterizadas, al igual que la pieza sangenjina, por un rostro ovalado e idealizado de delicadas facciones y relajado rictus.[15]: 821 [16]: 437