Esteban III de Moldavia

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Esteban III, más conocido como Esteban el Grande (en rumano: Ștefan cel Mare; Borzești, c. 1433/1440 - Suceava, 2 de julio de 1504), fue príncipe de Moldavia desde 1457 hasta su muerte. Se le ha considerado uno de los gobernantes más destacados de la Europa Oriental tardomedieval, reconocido por su largo reinado, liderazgo militar y hábil diplomacia. Sus esfuerzos por preservar su autonomía frente a los estados vecinos más poderosos como el Imperio otomano, Polonia y Hungría, así como su capacidad para la construcción estatal y su reputación como protector de la fe cristiana, lo convirtieron en un héroe nacional tanto en Rumanía como en Moldavia, así como su canonización por la Iglesia ortodoxa rumana.

Predecesor Pedro III Aarón
Sucesor Bogdan III
Nacimiento 1433, 1437, 1438 o 1439 Ver y modificar los datos en Wikidata
Borzești (Principado de Moldavia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 2 de julio de 1504jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Suceava (Principado de Moldavia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Datos rápidos Príncipe de Moldavia, Predecesor ...
Esteban III de Moldavia

Representación de Esteban III de Moldavia en el Monasterio de Voroneț (Rumania).

Príncipe de Moldavia
1457-1504
Predecesor Pedro III Aarón
Sucesor Bogdan III

Información personal
Nacimiento 1433, 1437, 1438 o 1439 Ver y modificar los datos en Wikidata
Borzești (Principado de Moldavia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 2 de julio de 1504jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Suceava (Principado de Moldavia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Gota Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Monasterio de Putna Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Cristianismo ortodoxo Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua materna Rumano Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia Casa de Bogdan-Mușat Ver y modificar los datos en Wikidata
Padres Bogdan II de Moldavia Ver y modificar los datos en Wikidata
María Oltea Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge
Pareja María Rareș Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos
Información religiosa
Festividad 2 de julio
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En 1450, rechazó una invasión polaca junto con su padre Bogdan II. Sin embargo, su progenitor fue asesinado en 1451, por lo que buscó refugio en Transilvania y después de un periodo de conflictos internos, se apoderó del trono moldavo en 1457, luego de su victoria en la batalla de Orbic, con el apoyo de su primo Vlad III Drácula. Pedro Aarón, quien asesinó a su padre, fue depuesto y buscó refugio en las tierras del rey Casimiro IV de Polonia, por lo que atacó su territorio para impedir que este lo apoyara, aunque finalmente reconoció la soberanía polaca en 1459. También, decidió recuperar Chilia, un importante puerto en el Danubio, lo que lo enfrentó con Hungría y Valaquia; sitió el puerto durante la invasión otomana de Valaquia en 1462, pero resultó gravemente herido, no obstante, tomaría la ciudad dos años después. Así mismo, prometió apoyo a los caudillos de las Tres Naciones de Transilvania contra el rey Matías Corvino de Hungría en 1467, quien invadió Moldavia como represalia, pero sería vencido en la batalla de Baia. Pedro Aarón atacó Moldavia con apoyo húngaro en diciembre de 1470, pero fue derrotado y ejecutado, junto con los boyardos locales que todavía lo apoyaban.

Esteban restauró las antiguas fortalezas y construyó nuevas, lo que mejoró su sistema defensivo y fortaleció la administración central. La expansión otomana amenazaba los puertos moldavos en la región del mar Negro. En 1473, dejó de pagar tributo (haraç) al sultán otomano y lanzó una serie de campañas contra Valaquia para reemplazar a sus gobernantes, que habían aceptado la soberanía otomana, por sus protegidos. Infligió derrotas aplastantes a Radu III de Valaquia en las batallas de Sochi y del río Vodna, y luego ocupó Bucarest. Sin embargo, cada príncipe que tomaba el trono con su apoyo pronto se veía obligado a rendir homenaje al sultán. Finalmente, derrotó a un gran ejército otomano en la batalla de Vaslui durante la invasión de 1475, por lo que fue llamado Athleta Christi o «Campeón de Cristo» por el papa Sixto IV, aunque sus esperanzas de recibir apoyo militar nunca se cumplieron. Al año siguiente, el sultán Mehmed II lo derrotó en la batalla de Valea Albă, pero la falta de provisiones, el fracaso del sitio al castillo de Neamț y el estallido de una peste lo obligaron a retirarse de Moldavia. Aprovechando una tregua con Matías Corvino, los otomanos capturaron Chilia y sus aliados tártaros de Crimea tomaron Cetatea Albă en 1484. Aunque Corvino le concedió dos dominios transilvanos, el príncipe moldavo rindió homenaje a Casimiro IV, quien prometió ayudarle a recuperar ambos puertos, sin embargo, sus intentos de lograrlo fracasaron y, volvió a pagar un tributo anual a los otomanos a partir de 1486. En los años siguientes, se construyeron decenas de iglesias y monasterios de piedra en Moldavia, lo que contribuyó al desarrollo de un estilo arquitectónico moldavo específico.

En 1490, ocupó Pocutia, por lo que el sucesor de Casimiro IV, Juan I Alberto, quiso entregar Moldavia a su hermano menor, Segismundo, pero su diplomacia impidió la invasión durante años. El nuevo rey atacó Moldavia en 1497, pero el príncipe, junto con sus aliados húngaros y otomanos, derrotó a su ejército en la batalla del bosque de Cosmin. En 1498-1499, venció a los ejércitos otomanos en Botoșani y en el río Prut cuando regresaban de sus incursiones en Polonia. En 1500, las fuerzas moldavas incendiaron Chilia y Cetatea Albă. En 1502, Esteban y sus aliados tártaros de Crimea destruyeron los restos de la Horda de Oro en la batalla del río Samara. En 1503, tuvo que reconocer la pérdida de sus puertos ante los otomanos. En sus últimos años, su hijo y corregente Bogdan III desempeñó un papel activo en el gobierno. Su largo reinado representó un periodo de estabilidad en la historia de Moldavia debido a que, a partir del siglo XVI, tanto sus súbditos como los extranjeros lo recordaron como un gran gobernante. Los rumanos modernos lo consideran uno de sus mayores héroes nacionales, y también perdura como una figura de culto en el moldavismo. Después de su canonización por la Iglesia ortodoxa rumana en 1992, es venerado como «Esteban el Grande y el Santo» (en rumano: Ștefan cel Mare și Sfânt).

Antecedentes históricos

En el siglo XV se consolidó el Imperio otomano, que gracias a su rápida expansión durante el siglo XIV se había convertido en el factor de poder más importante del sudeste de Europa.[1] El Segundo Imperio búlgaro cayó bajo su dominio directo; el Imperio Serbio, fragmentado en pequeños señoríos, pasó progresivamente a estar bajo su control; y el antaño poderoso Imperio bizantino quedó reducido, en las décadas previas a su caída definitiva en 1453, prácticamente solo a Constantinopla.[2] De este modo, la parte sudoriental de la península balcánica se convirtió en el núcleo de aquel imperio.[3] Frente a esta expansión, los reinos de Hungría y Polonia intentaban también extender su influencia sobre la región. Entre estas potencias se encontraban pequeños territorios bajo influencia turca, aunque no sometidos de forma directa, como Valaquia y Moldavia.[4] Dichos territorios podían ser incorporados militarmente al imperio o aceptar voluntariamente la autoridad del sultán para conservar así cierta autonomía.[1]

El Principado de Moldavia, situado en la frontera de la esfera de influencia turca, entró durante el siglo XV en la órbita de la Sublime Puerta.[1] Los caudillos locales, que controlaban la ruta comercial entre Leópolis y el mar Negro, buscaban liberarse de la presión húngara.[5] Tanto Hungría como Polonia intentaron repetidas veces dominar el principado, aprovechando las disputas internas entre los boyardos. Sin embargo, ante la superioridad militar de los turcos, los gobernantes moldavos de la Casa de Bogdan-Mușat reconocieron hacia mediados del siglo XV la soberanía del sultán y aceptaron pagar tributo (haraç). Fue durante este período cuando el joven Esteban, de la Casa de Bogdan-Mușat, se convirtió en príncipe de Moldavia en 1457.[6]

Biografía

Primeros años

Un mapa que muestra Moldavia bordeada por el río Dniéster, el mar Negro y los Cárpatos
El Principado de Moldavia en 1483.

Según la tradición, Esteban nació en la hacienda de su padre en Borzești,[7] como hijo del futuro príncipe de Moldavia, Bogdan II, y de María Oltea.[8][9][10] Su padre era, a su vez, hijo ilegítimo de Alejandro I de Moldavia,[8] mientras que su esposa Oltea probablemente estaba emparentada con los príncipes de Valaquia según el historiador Radu Florescu.[11] Sus padres se conocieron durante el período en que Bogdan estuvo exiliado en la corte de Vlad II Dracul, por lo que su fecha de nacimiento no se conoce con certeza,[12][13] las variantes más plausibles son los años 1433 o 1440.[14][15] Un díptico de una iglesia registra que tenía cinco hermanos: Joaquín, Juan, Cristea, Sorea y María.[9][16] Algunos biógrafos plantean la hipótesis de que Cârstea Arbore, padre del estadista Luca Arbore, era su hermano o que era el propio Joaquín.[17] Se sabe que estos vínculos con los boyardos moldavos de alto rango se conservaron a través de conexiones matrimoniales: María, que murió en 1485, era la esposa de Șendrea, guardián de Suceava; su otro cuñado, Isaía, también ocupó un alto cargo en su corte.[18][19] Así mismo, tampoco existen datos conocidos sobre su infancia, lo más probable es que la pasara en la residencia familiar.[20]

La muerte de Alejandro I en 1432 dio lugar a una crisis de sucesión que duró más de dos décadas.[21][22] El 11 de febrero de 1450, Bogdan emitió en el «târg de jos» —Roman— un documento de reconocimiento de la soberanía de Juan Hunyadi, a quien prometía apoyo y ayuda en cualquier circunstancia, para que a cambio «los proteja bajo su mano y los defienda de todos sus enemigos».[23] Al final del documento, donde se enumeran los testigos que garantizaban aquel acto, se menciona inmediatamente después del gobernante «la fidelidad de mi amado hijo, el vaivoda Esteban», por lo que este acto representa la primera mención documental del futuro gobernante de Moldavia.[12][24][25] La mención hecha por su padre como asociado al trono demuestra que había cumplido en 1450 al menos once años, la edad mínima exigida por las costumbres de la época para semejante dignidad.[20]

Bogdan sería asesinado el 15 de octubre de 1451 en Reuseni por su medio hermano Pedro, otro hijo ilegítimo de Alejandro I, quien más tarde gobernaría con el nombre de Pedro Aarón.[26][27][28][12][11][29][30] El cronista polaco Jan Długosz describió así la escena:

Un tal Pedro, que pretendía tener derecho al trono de Moldavia y se había entendido con Alejandro [II] para repartirse todo por igual, aprovechó la ocasión cuando Bogdan, invitado al campo por un tío hermano del mismo Pedro, estaba borracho; en una noche terrible, llegando apenas con cien moldavos, engañó a las guardias de Bogdan y, capturándolo, le cortó la cabeza.
Historiae Polonicae, Jan Długosz.[31]

Después del asesinato de Bogdan, su familia, incluido el joven Esteban, partió al exilio en Transilvania.[29][30] Vlad III Drácula, que había vivido en Moldavia durante el reinado de Bogdan II, invadió Valaquia y se apoderó del trono con el apoyo de Hunyadi en 1456.[32] Esteban lo acompañó durante la campaña militar o se le unió después de hacerse con el trono valaco.[33] Según informes de la década de 1480, pasó parte de ese intervalo en Brăila, donde engendró un hijo ilegítimo, Mircea.[34] Con la ayuda de Vlad III, irrumpió en Moldavia al frente de un ejército de seis mil hombres en la primavera de 1457.[12][35][36][37] Según las crónicas moldavas, se le unieron «hombres del Bajo País», la región sur del principado.[12][35][38] Grigore Ureche, cronista del siglo XVII, escribió: «Esteban derrotó a Pedro Aarón en Doljești el 12 de abril, quien partió de Moldavia hacia Polonia solo después de que le infligieran una segunda derrota en Orbic».[30][35][36]

Reinado

Primeras campañas

Una teoría ampliamente aceptada, basada en los escritos de Ureche, sostiene que una asamblea de boyardos y clérigos ortodoxos proclamó a Esteban gobernante de Moldavia en Direptate, una pradera cercana a Suceava. Sin embargo, el historiador Constantin Rezachevici considera que esta costumbre electiva no tiene precedentes antes del siglo XVII y que, en este caso, habría sido una leyenda creada por Ureche.[39] Aunque la supuesta elección sigue siendo incierta, diversos historiadores coinciden en que Teoctist I, obispo metropolitano de Moldavia, ungió al nuevo príncipe.[40][41][42][43] Para subrayar el carácter sagrado de su autoridad, se presentó el 13 de septiembre de 1457 con el título: «Por la gracia de Dios… Esteban príncipe y señor de las tierras moldavas».[44] El uso de símbolos cristianos para legitimar su poder coincidió con un periodo conflictivo para la ortodoxia moldava: el intento de unión entre católicos y ortodoxos había dividido a las iglesias de rito bizantino entre partidarios y opositores, mientras que la caída de Constantinopla impulsó a varios obispos locales a considerarse independientes del Patriarcado. Existe además una larga disputa sobre si Teoctist pertenecía a uno de los grupos ortodoxos emancipados o si permanecía fiel al patriarca Isidoro II.[45] El historiador Dan Mureșan defiende esta última postura al señalar que Moldavia aparecía en la lista de jurisdicciones patriarcales y que el príncipe, aunque desde 1473 utilizó ocasionalmente títulos imperiales como zar, nunca fue amenazado con la excomunión.[46]

Entre sus primeras acciones como soberano estuvo una campaña contra Polonia destinada a impedir que Pedro Aarón siguiera recibiendo apoyo del rey Casimiro IV en 1458.[40][47] Según el historiador Jonathan Eagles, esta primera expedición militar consolidó su reputación como comandante de gran capacidad.[48] Aun así, procuró evitar una guerra prolongada con los polacos,[49] pues su principal objetivo era recuperar Chilia, un puerto estratégico en el Danubio que Pedro III de Moldavia había cedido a Hungría en 1448.[40][50] El 4 de abril de 1459 firmó un tratado con Casimiro IV a orillas del río Dniester.[40][49][51] En este reconocía su soberanía y prometía apoyarlo contra las incursiones tártaras.[40][51] A cambio, el monarca polaco garantizaba su protección y se comprometía a impedir el regreso de Pedro Aarón a Moldavia.[40][51][52] Este último abandonó entonces Polonia y se estableció en el territorio de los sículos, en Transilvania.[40][42]

En 1461, las tropas moldavas realizaron varias incursiones en Transilvania.[40][51] Como respuesta, Matías Corvino, rey de Hungría, decidió respaldar a Pedro Aarón y le ofreció refugio en Buda.[51] Al año siguiente, Esteban dejó clara su intención de mantener buenas relaciones con el Imperio otomano al expulsar de Moldavia a los franciscanos que promovían la unión de las iglesias y una cruzada.[53] También continuó pagando el tributo anual establecido por su predecesor.[42][49][53] El 2 de marzo de 1462 firmó un nuevo acuerdo con Casimiro IV en Suceava en la cual prometía jurarle fidelidad personalmente sí este lo requería.[54] El tratado también reconocía al monarca como único soberano superior de Moldavia y prohibía la cesión de territorios del principado sin su autorización.[55][56] Asimismo, obligaba al príncipe a recuperar las tierras perdidas, una referencia evidente a Chilia.[55][56]

Las fuentes escritas muestran que las relaciones entre Esteban y Vlad III se deterioraron a comienzos de 1462.[57] El 2 de abril de ese año, el gobernador genovés de Caffa informó a Casimiro IV de que el príncipe había atacado Valaquia mientras su gobernante combatía contra los otomanos.[58] Poco después, el sultán Mehmed II invadió Valaquia en junio de 1462.[59] Su secretario, Tursun Beg, relató que los valacos se vieron obligados a desplegar siete mil soldados cerca de la frontera moldavo-valaca para proteger su territorio frente a sus ataques.[60] Tanto Tursun como Laónico Calcocondilas afirman que las fuerzas moldavas colaboraron con el sultán y participaron directamente en la invasión.[53] Aprovechando la presencia de la flota otomana en el delta del Danubio, Esteban puso sitio a Chilia a finales de junio.[60][61] Según Domenico Balbi, emisario veneciano en Estambul, las fuerzas moldavas y otomanas asediaron la fortaleza durante ocho días, pero no lograron conquistarla debido a la resistencia de la guarnición húngara y de los siete mil hombres valacos, quienes causaron numerosas bajas entre los atacantes.[60][62] Durante el asedio, el príncipe resultó gravemente herido en la pantorrilla —o quizá en el pie izquierdo—, lesión que nunca cicatrizó completamente y que lo acompañaría el resto de su vida.[40][62][63]

Consolidación

Una fortaleza construida de ladrillos, con dos bastiones y una torre
La fortaleza medieval de Cetatea Albă (ahora Bélgorod del Dniéster en Ucrania).
Una iglesia en un jardín de rosas
Monasterio de Putna, fundado en 1466 por Esteban.

Esteban volvió a sitiar Chilia el 24 de enero de 1465.[51][64][10] El ejército moldavo bombardeó la fortaleza durante dos días, lo que obligó a la guarnición a rendirse el 25 o 26 de enero.[64][10] El vasallo del sultán, Radu III de Valaquia, también reclamaba la ciudad, por lo que la conquista del puerto provocó tensiones no solo con Hungría, sino también con Valaquia y el Imperio otomano.[65][66][67] Ese mismo año —o quizás antes—[51][68] el príncipe recuperó pacíficamente la fortaleza de Jotín, situada sobre el río Dniester, que se encontraba bajo control polaco. Para conmemorar la toma de Chilia, ordenó construir en 1466 la Iglesia de la Dormición de la Madre de Dios en un claro junto al río Putna.[69] El templo se convirtió en el principal monumento del monasterio de Putna, ampliado posteriormente en 1467, cuando donó la aldea de Vicov. El monasterio fue finalmente consagrado en septiembre de 1470.[70]

Por iniciativa de Matías Corvino, la Dieta de Hungría abolió las antiguas dispensas relacionadas con el impuesto conocido como «beneficio de la cámara».[71] Los dirigentes de las Tres Naciones de Transilvania consideraron la medida una violación de sus privilegios y declararon el 18 de agosto de 1467 que estaban dispuestos a luchar para defender sus libertades.[71] Esteban prometió ayudarlos,[51] pero los rebeldes terminaron rindiéndose sin combatir cuando el rey húngaro marchó hacia Transilvania.[72] Después de ello, invadió entonces Moldavia y ocupó Baia, Bacău, Roman y Târgu Neamț.[51] En respuesta, el príncipe reunió a su ejército y derrotó contundentemente a los invasores en la batalla de Baia, librada el 15 de diciembre.[10][73][74] Aunque las crónicas húngaras contemporáneas describieron el episodio como una derrota moldava,[75] el propio rey resultó herido y solo pudo escapar del campo de batalla gracias a la ayuda de los boyardos que se habían unido a él.[10][76] Poco después, un grupo de boyardos se rebeló en la Baja Moldavia,[77] pero Esteban mandó capturar y ejecutar a veinte de sus miembros, así como cuarenta terratenientes antes de finalizar el año.[76]

El 28 de julio de 1468 volvió a jurar fidelidad a Casimiro IV ante un enviado polaco en Suceava.[56] Entre 1468 y 1471 realizó incursiones en Transilvania.[76] Cuando el rey llegó a Lviv en febrero de 1469 para recibir personalmente su homenaje, el príncipe no acudió al encuentro.[78] Ese mismo año —o a comienzos de 1470— los tártaros invadieron Moldavia, pero fueron derrotados en la batalla de Lipnic, cerca del Dniéster.[76][79][80] Para reforzar el sistema defensivo del río, Esteban decidió construir nuevas fortalezas en Orheiul Vechi y Soroca.[80][81] Mientras tanto, un ejército valaco volvió a sitiar Chilia, aunque no consiguió doblegar a la guarnición moldava.[76]

Más adelante, Corvino envió propuestas de paz.[78] Sus emisarios pidieron la opinión de Casimiro IV durante el Sejm celebrado en Piotrków Trybunalski a finales de 1469.[78] Poco después, Esteban invadió Valaquia; destruyó Brăila y Târgul de Floci, los dos principales centros comerciales valacos sobre el Danubio, en febrero de 1470.[76][79][82][83] Pedro Aarón contrató tropas de sículos y penetró en Moldavia en diciembre de 1470,[76] aunque el ataque probablemente había sido anticipado.[84] Las fuerzas moldavas derrotaron al pretendiente cerca de Târgu Neamț.[76] Pedro Aarón fue capturado en el campo de batalla y ejecutado junto con sus partidarios, entre ellos Isaía —cuñado y vórnic del príncipe— y el stolnic Alexa.[19][79][76][85] Radu III también invadió Moldavia, pero fue vencido en la batalla de Sochi el 7 de marzo de 1471.[76][82] Según las crónicas, el príncipe mandó matar a todos los nobles valacos capturados, excepto a dos.[86]

Las relaciones entre Casimiro IV y Matías Corvino se deterioraron a comienzos de 1471.[87] Después de que Moldavia no prestara apoyo a su soberano, el rey polaco envió una embajada exigiendo el cumplimiento de sus obligaciones.[78][88] El príncipe recibió a los emisarios en Vaslui el 13 de julio y les recordó los actos hostiles cometidos por sus nobles en la frontera, además de exigir la extradición de boyardos moldavos refugiados en Polonia.[78] Paralelamente, inició negociaciones con Hungría mediante sus propios emisarios.[78] El 3 de enero de 1472 concedió privilegios comerciales a los mercaderes sajones de Brașov, conocida entonces como Corona.[79][89]

Guerras con Mehmed II

Los otomanos comenzaron a presionar a Esteban a inicios de la década de 1470 para que entregara los puertos de Chilia y Cetatea Albă.[90] En lugar de obedecer, dejó de pagar el tributo anual a la Sublime Puerta en 1473.[76][90][91] Desde 1472 mantenía contactos amistosos con Uzún Hasán, sultán de los Aq Qoyunlu, con quien planeaba una coordinación antiotomana.[79] Aprovechando que Mehmed II estaba en guerra contra Hasán en Anatolia, invadió Valaquia con el objetivo de reemplazar a Radu III —vasallo otomano y converso al islam— por su protegido Basarab III Laiotă.[92] Derrotó al ejército valaco en Râmnicu Sărat, en una batalla que duró tres días, del 18 al 20 de noviembre de 1473.[91][92] Cuatro días después, su ejército tomó Bucarest y colocó a su protegido en el trono.[91][92] Sin embargo, antes de terminar el año, Radu III recuperó su trono con ayuda otomana.[76] En 1475, Basarab III volvió a expulsarlo, pero los otomanos nuevamente intervinieron para restaurarlo.[91][93] Como represalia, los valacos saquearon partes de Moldavia.[91] Para restablecerlo nuevamente, Esteban lanzó otra campaña en octubre, lo que obligó a su gobernante a huir del principado.[91][93]

Mehmed II respondió ordenando a Hadim Suleiman Paşa, beylerbey de Rumelia, invadir Moldavia. A finales de 1475, un ejército otomano de unos ciento veinte mil hombres penetró en el principado.[94] Las tropas valacas se unieron a la expedición, mientras que Esteban recibió apoyo de Polonia y Hungría.[93][95] Superado numéricamente en proporción de tres a uno, se vio obligado a retirarse.[94][96] El enfrentamiento decisivo tuvo lugar el 10 de enero de 1475 en Podul Înalt («el Puente Alto»), cerca de Vaslui.[91][94][97] Antes de la batalla, ocultó a sus trompetistas detrás de las líneas enemigas.[94] Cuando comenzaron a tocar de improviso, sembraron tal pánico entre los invasores que estos huyeron del campo de batalla.[94] Durante los tres días siguientes, cientos de soldados otomanos fueron masacrados y los supervivientes se retiraron del país.[91][86][94]

Tácticas de Esteban III en la batalla de Vaslui.

La victoria de Vaslui ha sido descrita por el historiador Alexander Mikaberidze como «probablemente una de las mayores victorias europeas sobre los otomanos».[94][98] Mara Branković, madrastra de Mehmed II, afirmó que los turcos «nunca habían sufrido una derrota tan grande».[91] Después de la batalla, Esteban envió cartas a los gobernantes europeos solicitando ayuda contra los otomanos. En ellas describía a Moldavia como «la puerta del cristianismo» y «el bastión de Hungría y Polonia y guardián de estos reinos».[93][96][99] El papa Sixto IV lo elogió llamándolo Verus christiane fidei athleta («verdadero defensor de la fe cristiana»).[99] Sin embargo, ni el pontífice ni las demás potencias europeas enviaron algún apoyo material.[93][96] Al mismo tiempo, el príncipe también buscaba negociar la paz con el sultán. Según versiones discutidas transmitidas por el cronista Jan Długosz, intentaba incluso minimizar la invasión y las atribuía a «algunos fugitivos y bandidos» que el Mehmed II quería castigar.[100]

Mientras tanto, su cuñado Alejandro conquistó el Principado de Teodoro, en Crimea, al mando de un ejército moldavo.[101][102] Esteban decidió entonces expulsar de Valaquia a su antiguo protegido Basarab III, debido a que había apoyado a los otomanos durante la invasión de Moldavia.[103] En julio selló una alianza con Matías Corvino y lo persuadió para liberar a Vlad III,[91][102][104] rival del gobernante valaco, encarcelado en Hungría desde 1462.[103] Ambos acordaron poner fin a los conflictos entre Moldavia y Valaquia, pero el rey se negó a apoyar una invasión conjunta.[103] Antes de finalizar 1475, los otomanos ocuparon Teodoro y las colonias genovesas de Crimea.[91][101] Como represalia por la masacre de Alejandro y sus acompañantes moldavos, Esteban ordenó ejecutar a los prisioneros turcos retenidos en el principado.[101] Desde entonces, Venecia —en guerra contra el Imperio otomano desde 1463— comenzó a considerar al príncipe como su principal aliado.[105] Con apoyo veneciano, sus enviados intentaron convencer a la Santa Sede de financiar directamente la guerra moldava, en vez de entregar los fondos a los húngaros.[106] La Signoria de Venecia enfatizaba que «nadie debería dejar de comprender hasta qué punto Esteban podía influir en el desarrollo de los acontecimientos», para destacar así su papel central en la coalición antiotomana.[106]

En el verano de 1476, Mehmed II dirigió personalmente una nueva invasión.[91][90][96] Esta fuerza incluía doce mil valacos bajo el mando de Basarab III y un contingente moldavo encabezado por un tal Alejandro, que afirmaba ser hermano de Esteban.[91] Los tártaros de Crimea fueron los primeros en irrumpir en Moldavia por orden del sultán, pero fueron derrotados.[95][107][108] Además, el príncipe persuadió a los tártaros de la Gran Horda para atacar Crimea, lo que obligó a sus similares crimeos a retirarse.[107] El sultán penetró en Moldavia a finales de junio de 1476.[107][109]

Apoyado por tropas enviadas por Matías Corvino,[109] Esteban aplicó una política de tierra quemada, aunque no pudo evitar una batalla campal.[95] El 26 de julio fue derrotado en Valea Albă, cerca de Războieni, y tuvo que refugiarse en Polonia. Sin embargo, los otomanos no lograron tomar la fortaleza de Suceava ni la de Neamț.[93][109][108] La escasez de provisiones y un brote de cólera en el campamento otomano obligaron finalmente a Mehmed II a abandonar Moldavia, que permitió el regreso del príncipe desde Polonia.[93][110] La tradición popular sostiene además que recibió apoyo de campesinos libres del distrito de Putna, dirigidos por los siete hijos de una mujer llamada Tudora «Baba» Vrâncioaia. Según estas leyendas, el contingente atacó el flanco otomano en Odobești.[111][112] Otra versión, recogida por Grigore Ureche, relata que María Oltea obligó a su hijo a volver a la guerra, con palabras de que regresara victorioso o pereciera en combate.[113]

El historiador bizantino Jorge Esfrantzes concluyó que el sultán «había sufrido más derrotas que victorias» durante la campaña moldava.[114] Desde el verano de 1475, en medio de una pausa en la rivalidad entre Polonia y Hungría, Esteban juró fidelidad a esta última. Con apoyo húngaro, él y Vlad III invadieron Valaquia, obligando a Basarab III a huir en noviembre de 1476.[108][115] Después regresó a Moldavia y dejó tropas para proteger al nuevo gobernante.[116] Los otomanos volvieron a invadir Valaquia para restaurar a su rival.[108][117] Vlad III y sus acompañantes moldavos fueron asesinados antes del 10 de enero de 1477.[117] Entonces Esteban intervino otra vez en los asuntos valacos y lo reemplazó con Basarab IV.[108][93]

Posteriormente envió emisarios a Roma y Venecia, entre ellos Juan Tsamblak, con el propósito de persuadir a las potencias cristianas de continuar la guerra contra los otomanos.[108][118][115] Tanto Moldavia como Venecia querían incorporar a la Gran Horda a la coalición antiotomana, pero Polonia se negaba a permitir el paso de los tártaros por su territorio.[118] Para reforzar su posición internacional, el 22 de enero de 1479 firmó un nuevo tratado con los polacos, con la promesa de jurar personalmente fidelidad a Casimiro IV en Colomea si este así lo exigía.[119] Ese mismo año, Venecia firmó la paz con el Imperio otomano, y Hungría hizo lo mismo en abril.[119] Cuando Basarab IV rindió homenaje al sultán, Esteban se vio obligado a reconciliarse temporalmente con los otomanos.[119] En mayo de 1480 prometió restablecer el tributo anual que había dejado de pagar en 1473. Aprovechando la paz, preparó una nueva confrontación contra el Imperio otomano, por lo que volvió a invadir Valaquia y sustituyó a su gobernante por un tal Mircea, posiblemente hijo suyo,[120] aunque recuperó el poder con apoyo turco.[108][121] Poco después, valacos y otomanos invadieron nuevamente Moldavia en la primavera de 1481.[121]

Guerras con Bayezid II

Mehmed II murió en 1481.[122] La disputa sucesoria entre sus hijos, Bayezid II y Cem, permitió a Esteban lanzar incursiones contra Valaquia y el Imperio otomano en junio de ese año,[123] en el cual derrotó a Basarab IV en Râmnicu Vâlcea y colocó en el trono a Vlad IV Călugărul, medio hermano de Vlad III.[124][125][121][126] Sin embargo, el gobernante depuesto regresó con apoyo otomano, lo que llevó al príncipe a realizar un último intento por consolidar su influencia en Valaquia,[121] por lo que volvió a invadir el principado y derrotó nuevamente al pretendiente, quien murió en combate.[121] Aunque Vlad Călugărul fue restaurado en el trono, pronto se vio obligado a aceptar la soberanía del sultán.[121] Anticipando una nueva ofensiva otomana, Esteban reforzó la frontera con Valaquia y selló una alianza con Iván III de Rusia.[127]

Basarab IV expresó así su frustración en una carta enviada en 1481 a los consejeros de Sibiu:

«Desde que [Esteban el Grande] gobierna Moldavia, no ha tolerado a ningún gobernante de Valaquia. No quiso convivir ni con Radu el Hermoso, ni con Basarab Laiotă, ni conmigo. No sé quién podría vivir con él.»
– Carta de Basarab el Joven a los consejeros de Sibiu de 1481.[128][129]

En octubre de 1483, Matias Corvino firmó una tregua de cinco años con Bayezid II.[114][130][131] El acuerdo se aplicaba a toda Moldavia, excepto a los puertos.[121] El sultán invadió Moldavia y capturó Chilia el 14 o 15 de julio de 1484.[132][133][127] Al mismo tiempo, su vasallo Meñli I Giray penetró en el principado y tomó Cetatea Albă el 3 de agosto.[132][133] La caída de ambos puertos aseguró el control otomano del mar Negro.[109][132] Bayezid II solo abandonó Moldavia después de que el propio príncipe acudiera a rendirle homenaje.[132] Aunque este gesto tuvo escaso efecto sobre su independencia,[134] la pérdida de aquellos puertos significó el fin del control moldavo sobre importantes rutas comerciales.[135]

Corvino no estaba dispuesto a romper su tregua con Bayezid II, especialmente porque contaba con una tácita aprobación otomana para sus campañas en Occidente.[136] No obstante, compensó a su vasallo moldavo concediéndole posesiones en Transilvania: los dominios de Ciceu y Cetatea de Baltă. Según distintas interpretaciones, esta concesión tuvo lugar en 1484 o poco después, y buscaba resarcirlo por la pérdida de sus puertos.[119][121][137][138] El medievalista Marius Diaconescu sostiene que Cetatea le fue cedida ya en 1482 como posible refugio en caso de una conquista otomana de Moldavia, mientras que Ciceu solo pasó a ser su castillo en 1489.[139] Ambas fortalezas estaban situadas en territorios confiscados tras los conflictos con las Tres Naciones de Transilvania. Ciceu había sido un feudo de la familia Losonci, actualmente en litigio, mientras que Cetatea había sido un dominio especial del voivoda de Transilvania, cuyo último propietario titular húngaro fue Juan Pongrác de Dengeleg.[140]

Por entonces, una guerra polaco-otomana ya se estaba gestando, con enfrentamientos entre ambos bandos desde 1484.[141] El historiador Șerban Papacostea señala que Casimiro IV se había mantenido neutral durante los conflictos moldavo-otomanos, pero el dominio turco sobre las desembocaduras del Dniéper y el Danubio amenazaba directamente a Polonia.[142] Además, el rey deseaba reforzar su soberanía sobre el principado, lo que explicaría su decisión de intervenir en favor de Esteban. También formó —o se unió a— una liga antiotomana que en 1485 consiguió incluso el apoyo reticente de la Orden Teutónica.[143][144] Algunos historiadores consideran que esta intervención obligó a los otomanos a retirarse de Moldavia,[143] mientras que otros sostienen que la participación polaca fue únicamente diplomática.[145]

Casimiro IV marchó entonces sobre Kolomyia con veinte mil soldados.[141][143][146] Para asegurar su apoyo, el príncipe acudió personalmente y juró fidelidad al monarca el 12 de septiembre de 1485.[142][147][148][145][149] La ceremonia se celebró en una tienda de campaña, aunque las cortinas fueron abiertas en el momento en que se arrodilló ante el rey.[150] Tres días después, Casimiro IV prometió que no reconocería la conquista otomana de Chilia y Cetatea Albă sin el consentimiento moldavo.[151] Mientras el príncipe permanecía en Polonia, los otomanos irrumpieron en Moldavia y saquearon Suceava.[152][127] También intentaron colocar en el trono a un pretendiente llamado Petru Hronoda.[127][150][153][154]

Luego de regresar de Polonia, Esteban derrotó a los invasores con ayuda polaca en la batalla de Cătlăbuga en noviembre.[127][133][155][156] En marzo de 1486 volvió a enfrentarse a los otomanos en Șcheia, aunque no logró recuperar Chilia ni Cetatea Albă.[127][155] Según la tradición, escapó por poco de la muerte gracias a la ayuda del aprod Purice, considerado ancestro de la Casa de Movilești.[157] El historiador Vasile Mărculeț coincide con las fuentes otomanas en señalar que Șcheia no constituyó una verdadera victoria militar, sino más bien un éxito relativo para Skender Pasha. Los moldavos proclamaron la victoria principalmente porque lograron evitar un desastre total y porque Hronoda —reconocido como príncipe por los boyardos disidentes— fue capturado y decapitado.[158] Finalmente, Esteban firmó una tregua de tres años con la Sublime Puerta y se comprometió nuevamente a pagar el tributo anual al sultán.[147][152][159][160]

Conflictos con Polonia

Portrait of a man in profile, holding a parchment
Segismundo Jagellón, antiguo pretendiente al trono de Moldavia; retrato de Hans Durero realizado en 1530.

El investigador Vernon J. Parry sostiene que, debido al constante acoso de la Gran Horda, los polacos no estaban en condiciones de ayudar a Esteban.[133] Finalmente, a fines de 1486, anunciaron planes para iniciar una «cruzada» contra los otomanos, encabezada por Juan I Alberto de Polonia. El príncipe acudió al Sejm para negociar el papel de Moldavia en la campaña.[161] Sin embargo, decidió mantenerse al margen cuando la expedición fue desviada desde Lviv y terminó atacando a los tártaros.[162] En 1489, Polonia firmó un tratado de paz con el Imperio otomano, en la cual reconocía la pérdida de Chilia y Cetatea Albă sin el consentimiento moldavo.[163][164] Aunque el acuerdo confirmaba las fronteras del principado, Esteban consideró que constituía una violación del pacto alcanzado en 1485 con Casimiro IV.[163][152] En vez de aceptar el tratado, reconoció la soberanía de Matías Corvino.[137][152][164] No obstante, murió inesperadamente el 6 de abril de 1490.[164][165][166] Cuatro candidatos reclamaron entonces el trono húngaro: Maximiliano I de Habsburgo y dos hijos de Casimiro IV, Juan I Alberto y Ladislao.[164][167]

Esteban apoyó a Maximiliano I, quien exhortó a las Tres Naciones de Transilvania a cooperar con Moldavia contra sus adversarios.[118][168] Sin embargo, la mayoría de los nobles y prelados húngaros respaldaron a Ladislao, coronado rey el 21 de septiembre, lo que obligó a Maximiliano I a retirarse de Hungría en noviembre.[169] Como Juan I Alberto —heredero del trono polaco— mantenía sus aspiraciones,[170] el príncipe decidió apoyar a su hermano para impedir una unión personal entre ambos reinos.[152][171] Con ese objetivo, invadió Polonia y ocupó Pocutia.[164][168][171] Consideraba que tenía derechos sobre ese antiguo feudo moldavo y pretendía usar sus ingresos para financiar el tributo pagado a los otomanos.[164][152][172] También apoyó a Ladislao frente a los turcos, quienes invadieron Hungría repetidamente tras la muerte de Corvino.[173] A cambio, confirmó sus reclamaciones moldavas sobre Ciceu y Cetatea de Baltă en Transilvania.[174][175] Finalmente, Juan I Alberto se vio obligado a reconocer a su hermano como rey legítimo a finales de 1491.[152]

Casimiro IV murió el 7 de junio de 1492.[176] Uno de sus hijos menores, Alejandro Jagellón, heredó Lituania, mientras que Juan I Alberto fue elegido rey de Polonia a finales de agosto.[176] Al mismo tiempo, Iván III de Rusia atacó Lituania con el objetivo de ampliar su dominio sobre los principados fronterizos.[177] Durante los años siguientes, rusos y moldavos coordinaron su diplomacia, lo que permitió que Moscú obligara a Alejandro a reconocer importantes pérdidas territoriales en febrero de 1494.[178][179]

La presión otomana también favoreció un acercamiento entre Hungría y Polonia.[152][180] Vladislao se reunió con cuatro de sus hermanos —entre ellos Juan Alberto y Segismundo— en Levoča en abril de 1494.[174][181] Allí discutieron planes para organizar una cruzada contra el Imperio otomano.[181] No obstante, el rey deseaba además reforzar la soberanía polaca sobre Moldavia y destronar a Esteban para sustituirlo por Segismundo, lo que generó nuevas tensiones entre Polonia y Hungría.[182][183] Poco después de la conferencia, el monarca polaco decidió iniciar una campaña contra los otomanos con el objetivo declarado de recuperar Chilia y Cetatea Albă.[178][182][184] Temiendo que el verdadero propósito fuera someter Moldavia, el príncipe hizo varios intentos para impedir la expedición.[141][185][186][187] Con apoyo de Iván III, persuadió a Alejandro de Lituania para que no se uniera a su hermano.[185][188] Según la Crónica de Bychowiec, los magnates lituanos también condenaron la guerra y simplemente se negaron a cruzar el río Bug Meridional.[189]

Aun así, el ejército polaco cruzó el Dniéster e ingresó en Moldavia en agosto de 1497.[190][191] A petición del príncipe, el sultán envió entre quinientos y seiscientos jenízaros para apoyar a sus fuerzas concentradas en Roman.[190][192][191] El príncipe envió a su canciller, Isaac, ante Juan I Alberto para solicitar la retirada polaca, pero este mandó encarcelarlo.[190][191] Posteriormente, sitiaron Suceava el 24 de septiembre.[184][191][193] Sin embargo, la campaña terminó en fracaso: los refuerzos de la Orden Teutónica nunca llegaron, pues Johann von Tiefen murió en el camino.[144] Poco después, una epidemia estalló en el campamento, mientras Ladislao II enviaba un ejército de doce mil hombres a Moldavia, lo obligó a su hermano a levantar el asedio el 19 de octubre.[194][195]

Los polacos iniciaron entonces la retirada hacia su reino, pero el príncipe les tendió una emboscada en un barranco de Bucovina los días 25 y 26 de octubre.[184][191][193][196] Diversas incursiones posteriores en Polonia, incluido el saqueo de Lviv, Yavoriv y Przemyśl, consolidaron la victoria moldava. Estas operaciones fueron dirigidas directamente por el príncipe[191][197][198][199] o realizadas por fuerzas irregulares otomano-tártaro-moldavas bajo el mando de Malkoçoğlu Balı Bey.[200] Finalmente, el príncipe hizo las paces con el rey solo después de que Polonia y Hungría concluyeran una nueva alianza contra los otomanos,[197] y de que Moldavia obtuviera acceso directo a los mercados de Lviv.[201] Mientras tanto, la campaña otomana acabó en desastre: un invierno particularmente duro provocó hambrunas, y diversas fuentes polacas y lituanas sugieren incluso que el príncipe ordenó ataques de falsa bandera contra sus antiguos aliados para sembrar aún más el caos entre estos.[202]

Últimos años

Tumba de Esteban el Grande y su esposa, María Voichița, en el monasterio de Putna.

Desde aproximadamente 1498, el poder en Moldavia comenzó a desplazarse discretamente hacia un grupo de boyardos y administradores, entre los que destacaban Luca Arbore e Ioan Tăutu.[203] Al mismo tiempo, Bogdan, hijo y corregente de Esteban, empezó a asumir cada vez más responsabilidades de gobierno. Fue él quien dirigió las negociaciones con Polonia para alcanzar un tratado de paz.[204] El acuerdo, ratificado por el príncipe en Hârlău en 1499, puso fin a la soberanía polaca sobre Moldavia.[128][195] En 1500, volvió a suspender el pago del tributo a los otomanos, aunque para entonces su salud ya se encontraba muy deteriorada.[197] En febrero de 1501, una delegación moldava llegó a Venecia solicitando un médico especialista. Según relata Marin Sanudo, los enviados también discutieron la posibilidad de que Moldavia y Hungría se unieran a la guerra entre Venecia y el Imperio otomano.[205] El dux veneciano Agostino Barbarigo envió entonces al médico Matteo Muriano para tratar al príncipe.[204][206][207]

Las tropas moldavas volvieron a penetrar en territorio otomano, aunque no lograron recuperar Chilia ni Cetatea Albă.[142][197] Poco después, los tártaros de la Gran Horda invadieron el sur del principado, pero fueron derrotados con ayuda de los tártaros de Crimea en 1502.[208] Ese mismo año, también envió refuerzos a Hungría para combatir contra los otomanos.[208] Sin embargo, el tratado con Polonia ya había dejado de respetarse, lo que llevó a Esteban a recuperar Pocutia en 1502.[206][209][210][211] Para entonces, Alejandro Jagellón se había convertido en rey de Polonia, pero no logró alcanzar un entendimiento con Moldavia y ambos terminaron enemistados.[211] En esa misma época, Luca Arbore —actuando como enviado del príncipe o quizá por iniciativa propia— presentó reclamaciones moldavas sobre Galicia y otras ciudades del Voivodato de Rutenia.[212] Hungría y el Imperio otomano firmaron una nueva paz el 22 de febrero de 1503, acuerdo que también incluía al principado.[180][208] Después de ello, Esteban reanudó el tributo a los otomanos.[208] Sobrevivió incluso a su médico veneciano, Matteo Muriano, quien murió a finales de 1503.[206][207] Otra delegación moldava fue enviada a Venecia para solicitar un reemplazo y, al mismo tiempo, proponer una nueva alianza contra los otomanos.[207] Aquella fue una de las últimas iniciativas diplomáticas internacionales del príncipe. Mientras agonizaba, varios boyardos opuestos a Bogdan se rebelaron, aunque el levantamiento fue sofocado.[206][213][214] En su lecho de muerte aconsejó a su hijo que continuara pagando el tributo al sultán.[195] Finalmente, murió el 2 de julio de 1504 y fue sepultado en el monasterio de Putna.[208][215][216]

Matrimonio y descendencia

Una mujer llamada Mărușca —también conocida como Mărica— fue probablemente la madre del primer hijo reconocido de Esteban, Alejandro.[217][218][219] El historiador Ioan-Aurel Pop considera a Mărușca como la primera esposa del príncipe,[159] aunque otros investigadores señalan que la legitimidad de este matrimonio sigue siendo incierta.[12][217][218] Según Jonathan Eagles, Alejandro murió en la infancia o sobrevivió y llegó a convertirse en corregente de su padre.[220] Este personaje falleció en julio de 1496, después de haberse casado con una hija de Bartolomé Drágffy, vaivoda de Transilvania.[218][221][222] Probablemente no se trataba del mismo Alejandro que, en 1486, fue enviado voluntariamente como rehén a Estambul, donde contrajo matrimonio con una noble bizantina.[223] Esta segunda figura seguía vivo tras la muerte de su padre y posteriormente reclamó el trono moldavo, llegando incluso a convertirse en un príncipe discutido.[224] Una carta de Fabio Mignanelli escrita en 1538 describe al Alejandro superviviente —llamado también «Sandrin»— como un hijo póstumo, aunque probablemente se trate de un error.[225]

Si realmente existieron dos o incluso tres hijos con el mismo nombre, el que durante un tiempo fue designado heredero nació del matrimonio con Eudoxia de Kiev, celebrado en 1463.[10][218][220] Miembro de la Casa de Olelkovich,[12][226] estaba estrechamente emparentada tanto con Iván III de Rusia como con Casimiro IV.[220] Una carta de donación al monasterio de Hilandar menciona dos hijos nacidos de esta unión: Alejandro y Elena,[227] que se casó con Iván el Joven, hijo mayor de Iván III, y fue madre de Dmitri Ivánovich, heredero posteriormente desplazado de la sucesión.[127][228][229][230]

La segunda —o tercera— esposa del príncipe fue María de Mangup, perteneciente a la familia principesca de Teodoro. Probablemente también era pariente de Sofía Paleóloga y mantenía vínculos con la familia imperial de Trebisonda, incluidos el emperador David de Trebisonda y la emperatriz María de Gotia.[231] El matrimonio se celebró en septiembre de 1472 y duraría hasta su deceso en diciembre de 1477.[232][233][234] Durante su breve estancia en Moldavia apoyó el Patriarcado latino de Constantinopla y favoreció los contactos amistosos entre el príncipe y las potencias católicas.[235] Su tercera —o cuarta— esposa fue María Voichița, hija de Radu III, quien fue la madre de Bogdan, sucesor inmediato del príncipe, y de una hija llamada María Cneajna.[236][237] Esta última se casó con un miembro de la Casa de Sanguszko.[238] También se sabe que el príncipe tuvo otros dos hijos que murieron siendo niños mientras estaba casado con María Voichița: Bogdan Vlad, fallecido en 1479, y Petru Petrașco, muerto en 1480. Los especialistas discrepan sobre quién fue su madre: Eudoxia,[220] María de Mangup[108][229] o la propia María Voichița.[239] Bogdan también era conocido como «Vlad», un nombre principesco poco habitual en Moldavia pero común entre los gobernantes valacos. Algunos historiadores consideran que esto reflejaba el deseo del príncipe de reforzar la unidad entre ambos principados, o incluso de convertir a su hijo en corregente de Valaquia.[240] El archivista Aurelian Sacerdoțeanu creía además que Bogdan-Vlad tenía un hermano gemelo llamado Elías.[229]

En 1480, el príncipe reconoció finalmente a su primogénito Mircea, nacido de una relación mantenida en la década de 1450 con Călțuna, originaria de Brăila. Además, lo preparó para ocupar el trono de Valaquia. Según Sacerdoțeanu, el reconocimiento solo ocurrió después de la muerte del padre legal, quien posiblemente había sido uno de los boyardos perdonados tras la batalla de Sochi.[34] Esteban también tuvo otro hijo ilegítimo, Pedro Rareș, quien llegaría a ser príncipe de Moldavia en 1527.[208][241][242][243] La Iglesia considera a su madre, María Rareș, como la cuarta esposa de Esteban,[9] aunque se sabe que estaba casada con un burgués.[216] Otro gobernante, Esteban V Lăcustă, quien ocupó el trono moldavo entre 1538 y 1540, también afirmaba ser hijo ilegítimo del príncipe. De acuerdo con Sacerdoțeanu, esta afirmación resulta creíble.[243] Una tradición popular conservada en el distrito de Putna —actual distrito de Vrancea— atribuye a Esteban numerosas relaciones extramatrimoniales adicionales. Muchos campesinos de la región afirmaban descender «de su sangre» o incluso «de su médula».[244]

Legado

Estabilidad y violencia

Reconstrucción de la sala del trono de Esteban III en el Museo Nacional de Bucovina.

Esteban gobernó durante más de 47 años,[128][216] lo que constituye «de por sí un logro extraordinario», considerando la fragilidad política y territorial de los principados rumanos de la época.[245] Su diplomacia demuestra que fue uno de los políticos más hábiles de la Europa del siglo XV.[128] Gracias a esa capacidad logró enfrentar entre sí al Imperio otomano, Polonia y Hungría.[128] Como resume el historiador Keith Hitchins, el príncipe «pagó tributo a los otomanos solo cuando le convenía; rindió homenaje al rey Casimiro de Polonia cuando eso parecía prudente; y recurrió a las armas cuando otros medios fracasaban».[246]

En el plano interno, reprimió con dureza a los boyardos rebeldes y fortaleció el poder central al aplicar castigos severos que incluían el empalamiento.[247] Consolidó también el sistema de esclavitud, que reforzaba la idea de que estos estaban sujetos a leyes distintas. Durante sus campañas en Valaquia habría capturado hasta diecisiete mil gitanos, aunque también liberó y asimiló selectivamente a esclavos tártaros.[248] Según algunas fuentes, utilizó a ambos grupos como «esclavos de la corte» dado que apreciaba sus habilidades especializadas.[249] Una leyenda popular incluso afirma que practicó sacrificios humanos de esclavos gitanos para detener las inundaciones de Sulița.[250] De acuerdo con Marcin Bielski, durante la expedición contra Polonia en 1498 el príncipe participó —o al menos toleró— la captura de hasta cien mil personas.[251][252] Parte de esos cautivos habría sido asentada en Moldavia, donde, según diversas crónicas, fundaron poblaciones «rutenas» desprotegidas. El historiador Mircea Ciubotaru considera que entre ellas podrían figurar Chornivka, Dobrovăț, Lipnic, Ruși-Ciutea y varias aldeas cercanas a Hârlău.[253]

El príncipe también promovió la colonización de hombres libres. Favoreció el establecimiento de algunas de las primeras colonias armenias en Moldavia, incluida una en Suceava,[254] y permitió la instalación de italianos, algunos de ellos fugitivos del tráfico esclavista otomano.[255][256] Al comienzo de su reinado renovó los privilegios de los sajones transilvanos que comerciaban en Moldavia, aunque posteriormente introdujo ciertas medidas proteccionistas.[40] Su corte contó con especialistas extranjeros, entre ellos el médico Matteo Muriano y el banquero italiano Dorino Cattaneo.[256][257] Sin embargo, en su papel de «cruzado» durante la década de 1470, alentó persecuciones y extorsiones contra armenios gregorianos, judíos y husitas, algunos de los cuales terminaron apoyando al Imperio otomano.[258]

Además de sus políticas de colonización, recuperó numerosas tierras de la Corona que se habían perdido durante la guerra civil posterior al reinado de Alejandro I, ya fuera mediante compra o confiscación.[77][259] Al mismo tiempo, otorgó extensas propiedades a la Iglesia y a la pequeña nobleza, principales sostenes del poder central.[260] Su estilo de gobierno itinerante le permitió impartir justicia personalmente en todo el territorio moldavo, lo que fortalecía así su autoridad.[261]

En una conversación con Matteo Muriano en 1502, el príncipe afirmó haber combatido en 36 batallas, en las cuales perdió solo dos.[262] Debido a que sus enemigos a menudo superaban ampliamente a sus tropas, recurrió a tácticas de «guerra asimétrica».[263] Practicaba una forma de guerra de guerrillas y evitaba enfrentamientos abiertos hasta que el enemigo estuviera debilitado por la falta de suministros o las enfermedades.[264] Sin embargo, cuando emprendía campañas ofensivas, avanzaba con rapidez y obligaba a sus adversarios a presentar batalla.[264] Para reforzar la defensa del país restauró las fortalezas construidas en tiempos de su abuelo en Jotín, Chilia, Cetatea Albă, Suceava y Neamț.[265] También levantó nuevos castillos, incluidos los fuertes de Roman y Tighina.[81] Los pârcălabi —gobernadores de las fortalezas— recibieron amplios poderes administrativos y judiciales, que los convertía en pilares fundamentales de la administración principesca.[266] Su labor era supervisada por una nueva autoridad central, el armaş, mencionado por primera vez en 1489.[40] Entre los pârcălabi había miembros de la familia gobernante, como Duma, primo del príncipe.[17] Antes de su ejecución, Isaía, cuñado del príncipe, había supervisado Chilia[10] y el castillo de Neamț.[19]

El príncipe contrató mercenarios para custodiar sus fortalezas para reducir así el peso militar de las mesnadas boyardas.[267] También creó una guardia personal de tres mil hombres y,[267] al menos durante un tiempo, una unidad compuesta exclusivamente por armenios.[268] Para fortalecer la defensa del principado obligó a los campesinos a portar armas.[269] Las crónicas moldavas señalan que, «si encontraba a un campesino sin flechas, arco o espada, o que acudiera al ejército sin espuelas para su caballo, lo condenaba a muerte sin misericordia».[269] Estas reformas militares incrementaron enormemente el potencial bélico moldavo dado que permitía reunir un ejército de más de cuarenta mil hombres.[270]

Desarrollo cultural

Página manuscrita con caracteres eslavos
Caligrafía cirílica en la Crónica de Bistrița, página del título.
Miniatura de un anciano sentado en un escritorio
Juan el Evangelista, tal como lo representa el hieromonje Espiridón en los evangelios de Putna, 1502.

Los años posteriores a las guerras de Esteban contra el Imperio otomano han sido descritos como una época de «políticas culturales»[154] y de «gran auge arquitectónico».[271] Después de 1487, se construyeron más de una docena de iglesias de piedra por iniciativa suya.[271] Los boyardos más ricos siguieron su ejemplo, mientras que el propio príncipe también impulsó el desarrollo de las comunidades monásticas.[272] Así, el monasterio de Voroneț fue levantado en 1488 y el de Tazlău entre 1496 y 1497.[272]

El estilo de estas nuevas iglesias demuestra que durante su reinado surgió una auténtica «escuela local de arquitectos».[272][273] Sus creadores combinaron elementos de la arquitectura bizantina y gótica con tradiciones locales.[272] Entre los rasgos más característicos destacaban los muros pintados y las torres con bases en forma de estrella.[274] El príncipe también financió la construcción de iglesias en Transilvania y Valaquia, lo que contribuyó así a la expansión de la arquitectura moldava más allá de las fronteras del principado.[272] Además, encargó pinturas votivas y lápidas talladas para las tumbas de muchos de sus antepasados y familiares.[275] La cámara funeraria del monasterio de Putna fue concebida como la necrópolis real de su dinastía.[276] Su propia lápida fue decorada con hojas de acanto —motivo heredado del arte bizantino— que terminaron convirtiéndose en uno de los principales elementos decorativos del arte moldavo durante el siglo siguiente.[277]

También desempeñó un papel importante en el desarrollo de la historiografía y de la literatura eslavo eclesiástico en Moldavia. Ordenó recopilar los anales del principado e impulsó la redacción de al menos tres crónicas en eslavo eclesiástico,[278][279] destacadas por apartarse de las convenciones de la literatura bizantina e introducir nuevas formas narrativas.[280] Algunas partes de estos textos históricos fueron corregidas, e incluso quizá dictadas, por el propio príncipe.[206] La Crónica de Bistrița, considerada supuestamente la más antigua, relataba la historia de Moldavia entre 1359 y 1506.[278][279][281][282] Por su parte, las dos versiones de la Crónica de Putna cubrían el periodo de 1359 a 1526 e incluían además la historia del monasterio de Putna.[278][279] A estas obras se sumaban numerosos textos religiosos y seculares, entre ellos varias versiones de los Evangelios realizadas por Teodor Mărișescul, comentarios sobre el Nomocanon y traducciones eslavas de Juan Clímaco. Muchos de estos manuscritos estaban ricamente decorados con miniaturas, como los retratos de Esteban en el Evangelio del monasterio de Humor (1473) y el de su cortesano Ioan Tăutu en el Salterio de Mukáchevo (1498).[283] El llamado «estilo moldavo», desarrollado en el monasterio de Neamț por los discípulos de Gavril Uric, terminó ejerciendo influencia fuera de Moldavia y puso de moda este estilo entre ilustradores y calígrafos rusos.[284]

Héroe nacional

Esteban el Grande y el Aprod Purice en Șcheia, pintura romántica de Theodor Aman (1875).
La muerte de Esteban, tal como la imaginó Sava Henția.
Esteban animando a los soldados campesinos con su cuerno, ilustración de 1914 para la Doina de Ipolit Strâmbu.
Esteban III en el billete moldavo de 1 leu.

A Esteban se le empezó a llamar «el Grande» poco después de su muerte.[285] En 1534,[286] Segismundo I Jagellón se refirió a él como «ese gran Esteban», y el historiador polaco Marcin Kromer lo describió como el «gran príncipe de los moldavos».[285][287] Según Maciej Stryjkowski, hacia 1580 tanto en Valaquia como en Moldavia se cantaban baladas en su honor y su retrato era exhibido en la corte de Bucarest; incluso sus incursiones en Valaquia solían ser ignoradas en esos relatos elogiosos.[288] Aun así, durante el siglo XVI era más común identificarlo mediante sobrenombres relacionados con su edad y prestigio, como Ștefan cel Vechi o Ștefan cel Bătrân («Esteban el Antiguo» o «el Viejo»).[289] La tradición oral también conservó las referencias bizantinas asociadas a su figura, en las cuales a menudo se le llamaba «emperador» o «crai» (rey) de los moldavos.[290]

A mediados del siglo XVII, Grigore Ureche lo describió, al relatar su funeral, como «benefactor y líder».[286][291] Sin embargo, también señaló su crueldad despótica, su mal carácter y su baja estatura, quizá porque —según el investigador Lucian Boia— resentía a los príncipes autoritarios.[292] Paralelamente, el folclore local comenzó a presentarlo como protector de los campesinos frente a los nobles y los invasores extranjeros.[293] Durante siglos, muchos campesinos libres afirmaron que sus tierras provenían de concesiones otorgadas por él a sus antepasados en recompensa por su valentía en batalla.[294][295][296][297]

Estos antecedentes convirtieron a Esteban en una figura de culto tanto para el nacionalismo rumano —que aspiraba a unir Moldavia y Valaquia— como para el moldavismo rival. A comienzos del siglo XIX, el regionalista Gheorghe Asachi lo transformó en protagonista de ficción histórica, grabados populares y reconstrucciones heráldicas.[298][299] Más adelante, junto con Teodor Balș, promovió la construcción de una estatua dedicada al príncipe, concebida como símbolo de resistencia frente a la influencia valaca.[300] El separatista moldavo Nicolae Istrati también escribió varias obras teatrales que reforzaron este culto.[301] Otros intelectuales moldavos, alejados del separatismo, rindieron igualmente homenaje al héroe medieval. En la década de 1840, Alecu Russo impulsó la recopilación y reedición del folclore relacionado con él, convencido de que constituía una «fuente de verdad» sobre la historia rumana.[302] Uno de los primeros poemas épicos dedicados al príncipe fue Aprod Purice, de Constantin Negruzzi, inspirado en la batalla de Șcheia.[303][304] En Besarabia, territorio separado de Moldavia por el Imperio ruso, tanto campesinos como intelectuales lo adoptaron como símbolo de resistencia.[305] Su «siglo de oro» sirvió además de referencia para Alexandru Hâjdeu[306] y Bogdan Petriceicu Hasdeu, quien le dedicó numerosas obras, desde poemas en ruso hasta novelas históricas en rumano donde aparece como protagonista.[307]

Para entonces, el culto a sus «virtudes patrióticas» ya había llegado a Valaquia gracias a Ienăchiță Văcărescu y Gheorghe Lazăr.[308] El historiador Nicolae Bălcescu fue el primero en presentarlo explícitamente como un héroe nacional rumano,[309] considerando que su reinado representó un paso decisivo hacia la unificación de los territorios habitados por rumanos. Durante este periodo apareció también en la poesía romántica de Andrei Mureșanu, especialmente como la «sombra poderosa» evocada más tarde en el himno de Rumania.[310] En la Valaquia de la década de 1850, Dimitrie Bolintineanu escribió una popular balada en la que el príncipe huye del combate y su madre,[311] Oltea, le ordena regresar a la batalla.[312] Sus obras posteriores siguieron alimentando el culto nacionalista o explorando de forma ficticia su vida amorosa.[313] No obstante, esta exaltación encontró oposición en autores como George Panu, Ioan Bogdan y otros miembros del Junimea, quienes criticaban el nacionalismo romántico. En los textos de Panu, por ejemplo, el príncipe aparece apenas como un «vasallo polaco», mientras que Alexandru D. Xenopol lo reprochaba por la pérdida de Chilia y su supuesta traición a Valaquia.[314]

Desde la década de 1870[315] comenzaron a celebrarse oficialmente aniversarios relacionados con los principales acontecimientos de su vida, incluido el acto de solidaridad realizado en Putna en 1871, organizado como protesta contra Austria-Hungría tras la anexión de Bucovina. El evento fue impulsado por Teodor V. Ștefanelli y contó con la participación destacada del poeta Mihai Eminescu.[316] Las interpretaciones nacionalistas continuaron dominando, sobre todo después de que Eminescu le dedicara su poema Doina, exhortándolo simbólicamente a abandonar la tumba para volver a guiar a su pueblo.[309][317][318] Finalmente, en 1883 se erigió una estatua suya en Iași.[315][319]

En 1904, al cumplirse cuatrocientos años de su muerte, se organizaron ceremonias que incluyeron la inauguración de un monumento de piedra en Bârsești, levantado por habitantes que afirmaban descender de Vrâncioaia.[320][321] Ese mismo año, Nicolae Iorga publicó una biografía[322] donde defendía que sus victorias se debían a la «verdadera unidad de todo el pueblo» durante su reinado.[323] A partir de entonces aparecieron numerosas obras literarias en el Reino de Rumanía y otras regiones de población rumana, consolidando aún más su legado cultural. Entre ellas destacó la obra teatral Apus de soare (1909), de Barbu Ștefănescu Delavrancea, que atribuía al príncipe estas palabras:

Moldavia no perteneció a mis antepasados, ni me pertenece a mí, ni les pertenece a ustedes, sino a nuestros descendientes y a los descendientes de ellos hasta el fin de los tiempos.[324]

La obra lo presentaba como un sabio moribundo y fue seguida por otras piezas de Delavrancea que insistían en su crueldad pragmática y en las consecuencias que esta tuvo para la sucesión.[325] Para entonces, su figura como hombre de Estado se había convertido también en un modelo de referencia para el largo y estabilizador reinado de Carlos I de Rumanía.[326] Durante las décadas siguientes, sus hazañas inspiraron obras de Nicolae Iorga, Mihai Codreanu y, sobre todo, Mihail Sadoveanu.[327] En los años treinta, la Guardia de Hierro adoptó igualmente su culto y destacaba especialmente su papel como monarca cristiano.[328]

La interpretación de Esteban como símbolo del nacionalismo panrumano alcanzó su punto máximo en las últimas etapas de la Rumania comunista. Al principio, el régimen minimizaba su legado y solo destacaba sus vínculos con los eslavos orientales o su enfrentamiento con los boyardos,[329] pero el nacional comunismo cambió después esta postura. En un comienzo, la censura redujo o eliminó referencias a su influencia en la Besarabia soviética y Pocutia;[330] sin embargo, en los años ochenta los historiadores oficiales llegaron a presentarlo como «señor de todos los rumanos».[331] La biografía escrita por Iorga fue reeditada en varias ocasiones, especialmente con motivo del 500.º aniversario de su muerte.[332] En la República de Moldavia[322] también fue reivindicado como símbolo de «identidad nacional, independencia y armonía interétnica», así como emblema del «particularismo moldavo»[333] o del «patriotismo moldavo».[334] Por ello, tanto el Frente Popular de Moldavia —favorable a la identidad rumana— como el Partido Comunista moldovenista recurrieron a su figura.[335] Este último incluso lo describe como «fundador de la estatalidad moldava», afirmando una continuidad directa entre su principado y el Estado moderno.[336]

Como señala Eagles, Esteban sigue siendo «un icono omnipresente» tanto en Rumanía como en Moldavia: abundan las estatuas con su imagen; los políticos lo citan como ejemplo; escuelas y universidades llevan su nombre; pueblos y avenidas principales han sido bautizados en su honor; existe incluso una estación de metro Ștefan cel Mare en el centro de Bucarest, y su rostro coronado apareció en todos los billetes emitidos por la Moldavia postsoviética.[337] Según una encuesta de 1999, más del 13 % de los participantes lo consideró la personalidad que más había influido positivamente en el destino de los rumanos.[338] Siete años después, en el programa televisivo los 100 Grandes Rumanos, fue elegido «el rumano más grande de todos los tiempos».[315]

Soberano santo

Esteban III en una miniatura de 1473 perteneciente al Tetraevangelio del monasterio de Humor.

Tanto en las leyendas del Monte Athos como en los relatos rumanos y las crónicas moldavas, las victorias de Esteban contra los otomanos y los húngaros eran vistas como inspiradas por Dios o puestas bajo la protección directa de distintos santos, entre ellos san Jorge, Demetrio, Procopio y Mercurio.[339][340] La veneración hacia su figura aparece documentada por primera vez en la década de 1570,[268] aunque, según Grigore Ureche, ya era considerado santo poco después de su funeral: «no por su alma… pues era un hombre con pecados… sino por las grandes obras que realizó».[291] Miron Costin retomó más tarde esta misma visión favorable.[291]

En 1851, el abad del monasterio de Putna, Artimon Bortnic, impulsó la investigación de la cámara funeraria del monasterio y la comparó con importantes santuarios de Rusia y Moldavia.[341] En 1857, apenas un año después de la apertura de la tumba, el sacerdote y periodista Iraclie Porumbescu ya escribía sobre los «santos huesos de Putna».[342] Algunas leyendas recogidas hacia 1903 lo describían como un héroe inmortal dormido, mientras que otras lo presentaban como soberano del cielo.[343] Sin embargo, cuando la Iglesia ortodoxa rumana canonizó a los primeros santos rumanos en la década de 1950, Esteban el Grande no fue incluido.[344]

La canonización oficial llegó finalmente el 21 de junio de 1992,[345] cuando Teoctist, patriarca de toda Rumanía, lo proclamó santo junto con otros doce en la iglesia de San Espiridón el Nuevo de Bucarest. Durante la ceremonia, el patriarca destacó su papel como defensor del cristianismo y protector de su pueblo,[279] además de recordar la gran cantidad de iglesias construidas durante su reinado.[279] En el calendario de la Iglesia ortodoxa rumana, su festividad se celebra el 2 de julio, fecha de su muerte. Ese mismo año, durante la primera celebración tras la canonización, se organizó una nueva ceremonia en Putna dedicada a «Esteban el Grande y el Santo».[345] El acto reunió a unas quince mil personas, entre ellas el entonces presidente de Rumanía, Ion Iliescu, y dos ministros.[346] En aquella ocasión, el patriarca declaró: «Dios nos ha reunido bajo el mismo cielo, así como Esteban nos reunió bajo la misma bandera en el pasado».[346]

Personalidad

El rumano le atribuye a Esteban el Grande todo lo que le parece curioso, grandioso, valiente e incluso incomprensible en nuestra tierra. Cualquier fortaleza, cualquier muro, cualquier terraplén, cualquier foso, pregúntale quién los hizo; él te responderá: Esteban el Grande. Cualquier puente, cualquier iglesia, cualquier pozo, cualquier corte o palacio antiguo, él se los atribuirá a su héroe. Cualquier obra buena, cualquier institución cuyos restos aún perduren hasta hoy, cualquier ley humana, cualquier plan sabio, el príncipe Esteban los ideó, te dirá él, y otra vez, el príncipe Esteban. En fin, este gobernante resume para los moldavos todos los hechos históricos, todos los monumentos, todas las hazañas e instituciones realizadas en cinco siglos por tantos soberanos.
Mihail Kogălniceanu, Ștefan cel Mare[347]

La descripción de la apariencia, el carácter y los rasgos de personalidad de Esteban es una tarea difícil, considerando que no se han conservado fuentes documentales internas de la época, y muchas de las externas se basan en relatos orales, más o menos creíbles e interpretados según el contexto cultural local y los intereses que cada país tenía respecto a Moldavia.[348] Algunos de los escritos contemporáneos a él tienen un evidente carácter apologético, llenos de palabras de elogio y compuestos, muy probablemente, con el claro deseo de halagarlo para obtener ciertos beneficios. Otras caracterizaciones, escritas después de su muerte, retomaron selectivamente esas ideas en un intento de crear un héroe idealizado que sirviera como modelo para despertar o cultivar una conciencia nacional entre los rumanos.[349] Sin embargo, también existen caracterizaciones provenientes de espacios y épocas distintas que le atribuyen repetidamente las mismas cualidades, lo que significa que realmente le eran propias.[350] Basándose en los retratos de las pinturas votivas de las iglesias fundadas por él y en las pocas fuentes escritas conservadas, puede decirse que era un hombre de estatura media a baja (probablemente menos de 160 cm, según los estándares de la época).

No era un hombre de gran estatura, pero probablemente tenía un cuerpo muy robusto, el rostro redondo y lleno, una frente amplia, ojos azules, cabello largo y rubio cayendo en mechones sobre la espalda, bigote igualmente rubio y, en algunas etapas de su vida, una ligera barba. La herida en el tobillo izquierdo debió hacer que, al menos en los últimos años, cojeara.
— Ștefan S. Gorovei y Maria Magdalena Székely, Princeps omni laude maior. O istorie a lui Ștefan cel Mare.[351]

De los relatos conservados se puede deducir que Esteban tenía muchos rasgos propios de un temperamento colérico, pero a medida que envejeció logró controlar una serie de manifestaciones negativas típicas de ese carácter, como la inestabilidad emocional, los arrebatos de furia o ira, la imprudencia, etc.

Si examinamos el carácter de Esteban, vemos desde el principio que estaba dominado por una gran inquietud. No podía permanecer un momento sin hacer algo. Y dado que la actividad de aquel tiempo se desarrollaba sobre todo en el campo de la guerra, lo vemos emprender guerras más audaces que reflexivas.
— A. D. Xenopol, Caracterul lui Ștefan cel Mare[352]

Refiriéndose a su carácter, el cronista húngaro Miklós Istvánffy lo describía como «vacilante en la fe e inconstante», donde la observación sobre la falta de fe hacía referencia a la supuesta violación por parte de su juramento de vasallaje hacia el rey de Hungría.[353] A su vez, Segismundo I Jagellón lo caracterizaba así: Esteban era por naturaleza hábil, astuto, inconstante, valiente y de alma grande, por lo cual los jóvenes lo llamaban el zorro astuto.[354] Y un documento de los archivos del Estado veneciano concluía que: Fue en la muerte como en la vida: terrible y prudente.[355]

El historiador A. D. Xenopol sintetizaba la personalidad del príncipe subrayando que reflejaba en sí el carácter general de su tiempo. Era religioso y cruel al mismo tiempo, dos cualidades que nunca se excluyeron mutuamente, aunque la religión cristiana recomienda la bondad como virtud suprema.[356][357] Sobre la forma en que se manifestaron ambas características se han conservado numerosos testimonios. De su carácter devoto y piadoso dan testimonio tanto el gran número de lugares de culto construidos como las pinturas religiosas y libros litúrgicos con que fueron dotados.[358] Por otro lado, también aparecen episodios de crueldad, a veces extrema, durante su largo reinado: el incendio de la ciudad de Brăila, el asesinato de enviados tártaros, la ejecución sin juicio de algunos boyardos, incluidos dos de sus cuñados, etc.[359][360] Aunque este tipo de hechos representaban a menudo la «normalidad» mediante la cual los soberanos cristianos o musulmanes de la época ejercían el derecho de vida y muerte sobre sus súbditos, ignorar ciertas costumbres relacionadas con la protección de la población no combatiente, la protección de los enviados o el derecho a un juicio era condenado por la sociedad, incluso cuando los soberanos lo justificaban por necesidades dinásticas, políticas o militares.[353]

Istvánffy decía que era orgulloso y que la crueldad inusual de su carácter borró un poco de la fama y gloria de sus hazañas. La mayoría de estos excesos están registrados en la primera parte de su reinado, cuando la impetuosa juventud lo había llevado a sacrificar la valiosa amistad de Vlad III, provocar al rey Matías Corvino y emprender el ataque contra Valaquia, ya caída bajo dominio otomano.[361]

Escudo de armas

El reinado de Esteban consolidó el uso del escudo de armas de Moldavia, representado por la cabeza de un uro —documentada por primera vez en 1387—, en ocasiones colocada como cimera sobre sus armas personales. También recuperó el elaborado diseño introducido bajo Alejandro I, que incluía una rosa, una media luna, un sol y una estrella, generalmente de cinco puntas, aunque los colores originales siguen siendo desconocidos.[362] Esta composición resultaba poco familiar para los heraldistas de Europa occidental. Hacia la década de 1530 comenzaron a representar a Moldavia con armas atribuidas que incluían figuras moriscas; aunque originalmente estaban asociadas a Valaquia, es posible que reflejaran las victorias de Esteban sobre los otomanos.[363]

Las armas personales y los estandartes heráldicos utilizados por el príncipe han sido objeto de numerosos debates. Se sabe que empleaba un escudo cuartelado en cruz con uno de los cuarteles listado, aunque los colores exactos siguen siendo inciertos. Una de las interpretaciones más aceptadas sostiene que predominaban el oro y el sinople, aunque también podrían haber sido de gules y argén. Estos colores quizá derivaban de la Casa de Basarab —utilizada posiblemente por su suegro Radu III—, del escudo húngaro o de una tradición puramente moldava.[364] La división del escudo y el diseño listado parecen tener influencia húngara, y continuaron apareciendo en algunos de sus sellos incluso durante los conflictos con la Corona de Hungría. Asimismo, siguió utilizando la flor de lis, símbolo de los Anjou, aunque la modificó en una «flor de lis doble» antes de abandonarla por completo.[365] Del mismo modo, empleó la Cruz de Lorena en forma de cruz patada, quizá en referencia a la Pahonia. Tras su disputa con Polonia en 1489, ese emblema fue sustituido por una doble cruz florida.[366]

Con el tiempo, sus símbolos heráldicos terminaron fusionándose con los atribuidos a la Casa de Bogdan-Mușat y fueron ampliamente utilizados por los príncipes que afirmaban descender, total o parcialmente, de Alejandro I, incluido Pedro V, pretendiente valaco al trono moldavo.[367] Las lápidas de sus hijos Bogdan y Pedro, fallecidos durante su vida, ya muestran la cabeza de uro integrada en el llamado «escudo de los Mușat».[368][369]

También se conserva un estandarte moldavo en versiones coloreadas a mano que ilustran la Chronica Hungarorum de Johannes de Thurocz, aunque con variantes en los colores. Constantin Karadja fue el primero en identificarlo como uno de los estandartes de Esteban,[370] y autores posteriores lo describieron como una versión del esquema dorado y verde del escudo moldavo. Otros indicios sugieren, sin embargo, que el campo era completamente dorado y llevaba la cabeza de uro también en oro, aunque el color moldavo por excelencia habría sido el rojo.[371] Ese rojo aparece igualmente en la supuesta bandera de guerra atribuida al príncipe, decorada con una imagen de San Jorge y el dragón y donada personalmente al monasterio de Zografou. Sin embargo, el investigador Petre Ș. Năsturel advierte que quizá no se trate de un objeto heráldico propiamente dicho, sino de una ofrenda votiva. Según señala, la «bandera de guerra» es demasiado pequeña para haber sido utilizada en combate y además no coincide con las representaciones presentes en las obras de Thurocz o Marcin Bielski, ni con la descripción de Alexander Guagnini.[372]

Sucesión

Referencias

Bibliografía

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