Dioniso
Baco, dios del vino en la mitología grecorromana
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En la mitología griega, Dioniso (en griego clásico: Διόνυσος, Diónysos) es el dios del vino[1] de la tradición clásica y uno de los doce dioses olímpicos.[2] Es también conocido como Baco (gr. Βάκχος, Bákchos; lat. Bacchus) entre griegos[3][4] y romanos.[5] Para los expertos se trata de un dios asociado a la fertilidad exuberante, viñas, vino, ebriedad, trance, teatro, locura, libertad, liberación, transgresión y liminalidad. Dioniso es la potencia divina que altera el orden establecido, el dios de la alteridad, la ruptura de límites y del desborde vital[6] (ζωή, zōḗ).[7]



Su culto incluye festividades como las Dionisias atenienses,[8] las bacanales romanas y los misterios dionisíacos.[9] Estos ritos se asociaban con la embriaguez (μέθη), la posesión extática (βακχεία) y la locura sagrada (μανία).[10] También se vinculaba al teatro[11] y en la poesía, a los ditirambos.[12] En tiempos tardíos fue identificado con el Liber itálico.[13][14] «Dioniso» es el teónimo y «Dionisio» el antropónimo.[15][16]
Hesíodo sitúa su origen en Tebas y dice que Dioniso es hijo de Zeus y Sémele, hija de Cadmo.[17] Madre, hijo y Ariadna, la esposa de Dioniso, son ahora todos dioses.[18] Homero nos habla de su periplo mítico de afirmación divina en Tracia[19] y los himnos homéricos de su doble nacimiento[20] y de su nodrizas, las Nisíades.[21] Había descubierto la vid y se vanagloriaba de haber elaborado y extendido el consumo del vino.[22] Como dios de la exuberancia vegetal sus símbolos son el tirso (θύρσος) y la hiedra (κισσός); y como dios de la fertilidad de las viñas (ἄμπελος), los racimos de uvas (βότρυς) y el cántaro (κάνθαρος) para beber vino.[23]
Las bacantes de Eurípides es la fuente más importante sobre su culto y lo cita como un dios liberador.[24][25] La misión divina de Dioniso consiste en presidir las fiestas, guiando a los celebrantes con danza y risas al son del aulós, y disipando todas las penas y preocupaciones con el vino.[26] También se incluyen los crótalos, el tympanum y rituales en trance como la omofagia y el sparagmos.[27] Dioniso fue conocido en la tragedia como Baco,[28] el frenesí que inducía era la βακχεία (bakcheía, ‘furor báquico’) y sus seguidoras las bacantes.[29] Dio en español las voces «bacanal»[30] y «báquico».[31]
Casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero».[32] Las representaciones de la Grecia arcaica mostraban a Dioniso como un hombre maduro y barbudo; con el helenismo y Roma pasó a ser un efebo imberbe y afeminado.[33][34] Su comitiva, el ruidoso tíaso, se compone de Sileno y las ménades.[35] Su campaña contra la India se narra en las Dionisíacas.[36] Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas», la regeneración y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos.[37] En tiempos modernos inspiró la filosofía dionisíaca.[38][16]
Etimología y onomástica
El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crio, o la montaña (Niso) donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes.[39]
Según la etimología estoica propuesta por Cleantes, en la que dianysai se traduce como «recorrer totalmente», Dioniso es identificado con el sol que cada día «recorre enteramente el círculo celeste». Siglos más tarde, Macrobio transmite en sus Saturnales diversas alegorías de Dioniso-sol, siendo Dioniso el «sol nocturno» que recorre el hemisferio inferior y Apolo el «sol diurno» que transita el hemisferio superior; las edades de Dioniso —niño, efebo, barbudo— simbolizan los ciclos solares de crecimiento y decrecimiento durante todo el año, por lo que el dios gobierna la fertilidad de la tierra y los frutos junto a las diosas «lunares» (Deméter y Perséfone). Como divinidad solar Dioniso encarna la potencia masculina del cosmos, «espíritu (pneûma) generador y nutricio» para los estoicos según Plutarco, y como Liber Pater romano considerado «padre de todas las cosas» y dador del «poder seminal» asociado a la procreación. En este último sentido, es asociado en general con la naturaleza húmedo-cálida y ligado a las plantas frutales según Porfirio, idéntico a Osiris en Plutarco.[40]
Facetas de Dioniso
Dioniso es la esencia de la dualidad, el éxtasis y la ruptura de los límites. Sus facetas principales abarcan desde la celebración agrícola hasta los aspectos más oscuros de la psique humana.
Como dios del vino y el culto extático
Representa la embriaguez mística, el frenesí (manía) y la posesión divina que permitía a sus fieles unirse directamente con lo sagrado.[41] Las bacantes de Eurípides es la obra cumbre que describe el culto extático. Las ménades o bacantes abandonan la ciudad para danzar en las montañas, poseídas por el dios, experimentando el enthousiasmos (tener a la divinidad dentro).[42] El ditirambo es la composición lírica griega dedicada exclusivamente a Dioniso, que según Aristóteles dio origen a la tragedia en Atenas.[43]
Como dios de la fertilidad, agrícola y vegetación
Como dios de la vegetación, la savia y la fuerza vital, Dioniso personifica el renacimiento de la naturaleza y el ciclo agrícola de la vid.[44] En los Himnos homéricos se narra cómo el dios hace brotar una vid cargada de racimos y un torrente de vino aromático a bordo de un barco de piratas que lo había secuestrado, demostrando su control sobre la naturaleza vegetal.[45] Plutarco vincula a Dioniso directamente con el principio húmedo de la naturaleza (savia, semen, vino, agua), que es la fuente de toda fertilidad y generación biológica.[46]
Como dios de la liberación de las ataduras y miedos
Bajo el epíteto de Dioniso Lisio (el Liberador), el dios rompía las cadenas del ego, las jerarquías sociales y las rígidas normas de la polis griega.[47] En Eurípides el culto dionisíaco disuelve las barreras sociales: mujeres, esclavos y ancianos (como Cadmo y Tiresias) escapan del control del rey Penteo para participar en igualdad de condiciones en los rituales de la montaña.[48] Las fiestas Dionisias y Antesterias son celebraciones cívicas en Atenas donde se suspendían temporalmente las labores cotidianas, los prisioneros eran liberados bajo fianza y los roles sociales se invertían a través del uso de máscaras.[49]
Como dios de la transgresión y locura
Dioniso habita en la frontera entre la civilización y lo salvaje, castigando a quienes rechazan su culto con la locura destructiva y la muerte ritual (sparagmos o desmembramiento).[50] En Las bacantes el rey Penteo prohíbe el culto dionisíaco. Como castigo, Dioniso lo induce a la locura y hace que su propia madre, Ágave, lo confunda con un león y lo desmiembre viva.[51] En el mito de las Miníades las hijas de Minias se niegan a asistir a los rituales del dios y se quedan tejiendo en casa. Dioniso llena sus telares de hiedra y vino, e infunde en ellas una locura que las lleva a devorar a uno de sus propios hijos antes de ser transformadas en murciélagos.[52]
Como dios del renacimiento y la vida indestructible (zoé)
La faceta órfica de Dioniso transforma al dios en el eje de una doctrina de salvación, donde encarna la zoé (vida eterna y divina) frente a la bíos (vida mortal), protagonizando un mito de desmembramiento y resurrección.[53][54] Tras ser descuartizado por los titanes y renacer, la humanidad nace de las cenizas de estos, resultando en una doble naturaleza humana:[55] un cuerpo material (titánico) y un alma divina e inmortal (dionisíaca).[56] Esta perspectiva, analizada por Karl Kerényi, presenta a Dioniso como la zoé, representando la corriente de vida pura e indestructible, en contraste con bíos, que es la vida individual con límites.[57]
Culto báquico
Misterios dionisíacos
Dioniso es un dios de ritos religiosos mistéricos, como los de Deméter y Perséfone en la ciudad de Eleusis, próxima a Atenas. Dioniso lleva el bassarís (βασσαρίς) o piel de zorro, simbolizando las fieras salvajes. Sus propios ritos, los misterios dionisíacos y los misterios eleusinos, eran los más conocidos por todos. Muchos investigadores creen que Dioniso es un sincretismo de una deidad griega local de la naturaleza y un dios más poderoso de Tracia o Frigia, como Sabacio.
Dios extranjero
Heródoto sabía que el culto a Dioniso llegó más tarde a los griegos que el resto, pues comenta:
Así es, la historia griega cuenta que tan pronto nació Dioniso, Zeus lo llevó a Nisa, en Etiopía, allende Egipto, y como con Pan, los griegos no saben qué fue de él tras su nacimiento. Resulta por tanto claro para mí que los griegos aprendieron los nombres de estos dos dioses más tarde que los nombres de todos los otros, y sitúan el nacimiento de ambos en el momento en que los conocieron.[58]
Muchos griegos estaban seguros de que el culto a Dioniso había llegado a Grecia desde Anatolia,[59] pero sus nociones sobre si Nisa estaba situada en Anatolia, en Libia («lejos al oeste junto al gran océano»),[60] Etiopía[61] o Arabia[62] son lo suficientemente variables como para sugerir que se pretendía un lejano país mágico, quizás llamado Nisa (gr. Νῦσα, lat. Nysa), para explicar el ilegible nombre del dios: ‘dios de Nisa’.[63] Apolodoro parece seguir a Ferécides, quien cuenta cómo el infante Dioniso, dios de la parra, fue criado por las ninfas de la lluvia, las Híades, en Nisa.[64] Sin embargo, el nombre que los hititas anatolios se daban a sí mismos en su propia lengua (nesili) era Nesi.[65] La influencia hitita en la cultura griega antigua casi nunca es apreciada.[66]
Más tardíamente, ya a comienzos del siglo XIX durante el Romanticismo alemán, la opinión generalizada situó el origen de Dioniso —así como del resto del panteón griego— en la India: como «señor de la naturaleza» se le asoció con el dios hindú Shiva, el cual habría pasado metamorfoseado a Occidente a través del Próximo Oriente, Egipto (asociado, como dios sufriente, a Mitra y Osiris), Tracia y Grecia, donde la deidad oriental habría sido finalmente humanizada y rebajada a la condición de héroe mediante el mito épico.[67]
El Dioniso micénico
Las anteriores contradicciones sugieren a algunos que no se está tratando con la memoria histórica de un culto extranjero sino con un dios inherentemente extranjero. Y de hecho, el nombre de Dioniso aparece documentado con anterioridad al 1200 a. C. en las tablillas en idioma micénico como DI-WO-NI-SO-JO,[68] y Károly Kerényi lo localiza en la Creta minoica, donde su nombre minoico es desconocido pero su característica presencia resulta reconocible. Claramente, Dioniso había estado con los griegos y sus predecesores mucho tiempo, y aun así retuvo –en parte– el recuerdo de su procedencia extranjera.[69]
Símbolos y atribuciones
La hiedra y el vino[90] son los signos de la característica atmósfera dionisíaca, y Dioniso está estrechamente asociado con los sátiros, centauros y silenos.[91] A menudo aparece montando un leopardo, llevando una piel de nébrida,[92] o sobre un carro tirado por panteras,[93] y también puede ser reconocido por el tirso que lleva.[94] Además de la parra y su alter ego salvaje estéril, la hiedra espinosa, ambas a él consagradas, la higuera también era un símbolo suyo.[95] La piña que coronaba su tirso le relacionaba con Cibeles,[96] y la granada con Deméter.[97] En Atenas se celebraban en su honor las Dionisias y las Leneas.[98] Los iniciados lo adoraban en los misterios dionisíacos, que eran parecidos y estaban relacionados con los misterios órficos.[99] Se decía que Orfeo había inventado los misterios de Dioniso.[100] Dioniso también está asociado a la fertilidad vegetal de las vides; se lo relaciona con Deméter como complemento del alimento básico (vino y pan), y se le atribuyen efectos medicinales y psicológicos, como aliviar el dolor, estimular la sociabilidad, la palabra y la franqueza.[101]
Culto tardío en Roma
El culto de Dioniso tuvo influencia más tarde en Roma, entre los siglos III y II a. C.,[102] introducido desde la Magna Grecia (los pueblos griegos del sur de Italia), y a través de la Etruria, influida por los griegos, donde fue identificado con el dios etrusco Fufluns.[103] Dioniso se equipara también con Liber (el libre’, también Liber Pater). Era un dios de la fertilidad y el crecimiento, casado con Libera. Su fiesta era la Liberalia, celebrada el 17 de marzo, pero en algunos mitos también se celebraba el 5 de marzo.[13][14]
Su presencia activa en los relatos, creencias y prácticas rituales se prolongó hasta época tardorromana (siglos III y IV d. C.).[104][105] Los romanos rindieron culto a su equivalente romano, Baco, su nombre deriva de bacanal.[106] Las bacanales eran fiestas que se celebraban en secreto y con la sola participación de mujeres en la arboleda de Stímula (lucus Stimulae), cerca del monte Aventino el 16 y 17 de marzo.[107] Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes.[108] La notoriedad de estas fiestas, donde se suponía que se planeaban conspiraciones políticas, provocó en 186 a. C. un decreto del Senado —el llamado Senatus consultum de Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y actualmente en Viena— por el que las bacanales fueron prohibidas en toda Italia, bajo sospecha de que eran realizadas para tramar crímenes.[109] Prohibidas hasta cierto punto, en ciertas ocasiones especiales debían ser aprobadas por el Senado.[110] Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto, las bacanales no fueron sofocadas, especialmente en el sur de Italia, durante mucho tiempo.[111]
Epítetos
- Acratoforo, epíteto con el que era designado como dador del vino sin mezclar, y bajo el que se le adoraba en Figalía (Arcadia).[112][113]
- Acroreites, bajo el que era adorado en Sición.[114]
- Adoneo (Adoneus, ‘gobernante’), epíteto latino que recibía como Baco.[115]
- Basareo o Básaro («cubierto de una piel de zorro»)[116]
- Bromio (‘atronador’ o ‘el que brama’).[117]
- Dendrites (Δενδρίτης Dendrítês, ‘el de los árboles’), como poderoso dios de la fertilidad.
- Dimorfo (Δίμορφoς), por el hecho que podía mostrarse como bello o como terrible de acuerdo a las circunstancias.
- Ditirambo (‘el de la doble puerta’) se usa a veces para referirse a él en las solemnes canciones cantadas en los festivales, y hace referencia a su prematuro nacimiento.
- Egóbolo (‘matador de cabras’), nombre bajo el que fue adorado en Potnias (Beocia).[118]
- Eleuterio (Ελευθερευς, ‘el libertador’), también aplicado a Eros.
- Eneo, como dios de la prensa de vino.
- Enorques (‘con bolas’[119] o quizá ‘en los testículos’, en alusión a Zeus cosiendo al infante Dioniso en su muslo),[120] otra forma relacionada con la fertilidad en Samos y Lesbos.
- Esimnetes (‘gobernante’ o ‘señor’), nombre bajo el que fue adorado en Aroe y Patras (Acaya).
- Eubuleo[121]('buen consejero')
- Evio, un epíteto que se usa prominentemente en la obra de Eurípides, Las bacantes.[117]
- Faleno (Φαλλην, ‘del falo’), garante de la fecundidad.
- Floios (Φλοῖος, ‘corteza’), como espíritu de ésta.
- Hierofante, sacerdote del culto.
- Hías, como divinidad asociada a las lluvias y a la procreación humana.[122]
- Leneo, como «inventor» o bien «protector del lagar».[123]
- Licnito (‘el del bieldo, harnero o criba’) le hacía un dios de la fertilidad relacionado con las religiones mistéricas. El bieldo era un instrumento similar a una pala que se usaba para aventar, es decir separar la paja del grano. Como si la divinidad fuera una especie de criba de almas. También se relaciona este epíteto con la significación de «cuna», por lo que habría una alusión a un culto de Dioniso-niño.[124]
- Lieo (‘el que desata’), como un dios de la relajación y la liberación de las preocupaciones.
- Lisio, «liberador».[123]
- Omadio (Ὠμάδιος, ‘que come la carne cruda’), sobrenombre de Baco en Quíos.
- Pericionio, «rodeado de columnas».[125] Alude este epíteto a un episodio de la vida del dios Dioniso en Tebas. Cf. Eurípides, Las fenicias, 654, donde se menciona una danza que merece este calificativo. Al parecer, las vides del dios, enlazándose a las columnas de la fortaleza tebana, lograron superar la fuerza de un terremoto.
- Sucites (Συκίτης), protector de las higueras.
- Yaco o Íaco (Ιακχος) le relaciona con los misterios eleusinos, donde era conocido como hijo de Zeus y Deméter. El nombre puede proceder de ιακχος (iakchos), un himno cantado en honor de Dioniso.[117][121]
- Yóbaco, porque lanza muchas voces de este tipo.[117]
- Zagreo, como niño-dios despedazado y devorado por los titanes, según un mito de origen posiblemente órfico.[126]
Nacimiento, periplo divino y tíaso


Dioniso, el de ‘dos madres’
Dioniso tuvo un nacimiento inusual y prematuro que evoca la dificultad de encajarlo en el panteón olímpico. Zeus enamorado de Sémele yació con ella a escondidas de Hera. Zeus prometió conceder a Sémele lo que pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro y lanzó el rayo, y así Sémele murió calcinada. Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo. A su debido tiempo Zeus deshizo el cosido y nació Dioniso.[132]
A Dioniso se le da el nombre de Dímētōr (δίμητωρ) porque sus dos nacimientos equivalían a tener «dos madres» distintas: de la tierra a través de Sémele y un nacemento a través del cuerpo de Zeus.[133] Zeus confió al bebé en manos de Hermes. Este lo llevó a Atamante e Ino, la hermana de Sémele, y los persuadió para que lo criasen como a una muchacha. Pero Hera, indignada, los enloqueció. Zeus eludió la cólera de Hera transformando a Dioniso en cabrito, y Hermes se lo llevó a las ninfas Nisíades, que habitaban Asia.[132] O bien Zeus le encargó la educación de su hijo a Niso, quien ejerció de preceptor para Dioniso.[134]
Los Himnos homéricos dudan sobre el lugar en donde Sémele dio a luz a Dioniso, y barajan los nombres de Drácano, Icaria, Naxos, un lugar junto al Alfeo o Tebas, pero finalmente se decantan por Nisa, una montaña alta y frondosa, lejos de Fenicia y cerca de las corrientes de Egipto.[135] En la Ilíada se menciona el célebre ‘vino pramnio’ (πράμνειος οἶνος), un bálsamo fuerte.[136] Eratóstenes afirma que ese vino procede de la isla de Ícaro (Icaria) y que debe su nombre a Pramnos, una gran montaña de dicha isla, donde se cultiva. Allí, las laderas estaban consagradas a Dioniso, ya que la tradición sitúa en esa cima el lugar exacto donde el dios salió del muslo de Zeus.[137]
El renacimiento es el principal motivo de adoración en las religiones mistéricas, pues su muerte y resurrección eran sucesos de reverencia mística. Este relato se usó en muchos cultos griegos y romanos. Variantes del mismo se encuentran en la obra de Nono, y también en varios poemas fragmentarios órficos, que mencionan al Dioniso nacido de Perséfone con el nombre de Zagreo o Yaco.[138][139] Otros afirman que Dioniso había sido introducido en los misterios de Cibeles y la sirvió bien.[140]
Periplo de afirmación divina

Dioniso fue el descubridor de la vid y, enloquecido por Hera, anduvo errante por Egipto y Siria. Acogido primero por Proteo, rey de los egipcios, llegó más tarde a Frigia; allí, purificado por Cibeles e iniciado en sus rituales, recibió de ella la túnica y marchó a través de Tracia contra los indios. Licurgo, rey de los edones que habitaban a orillas del río Estrimón, fue el primero que lo ultrajó y lo expulsó. Dioniso se refugió en el mar junto a Tetis, hija de Nereo, pero las bacantes y una multitud de sátiros que lo seguían fueron apresadas. De pronto las bacantes quedaron libres y Licurgo se volvió loco por obra de Dioniso.[22]
Después de recorrer Tracia y toda la tierra índica, donde erigió estelas, llegó a Tebas y obligó a las mujeres a abandonar sus casas y a entregarse al delirio báquico en el monte Citerón. Penteo, hijo de Ágave y heredero del reino de Cadmo, intentó impedirlo, pero fue desmembrado por su propia madre en un rapto de locura. Dioniso, una vez que hubo mostrado a los tebanos que era un dios, se dirigió a Argos, y allí de nuevo, al no recibir veneración, infundió locura en las mujeres: en los montes devoraban la carne de sus hijos lactantes.[141] También estableció una lucha contra los escitas y las amazonas, saliendo victorioso.[142]
Para cruzar de Icaria a Naxos alquiló una trirreme de piratas tirrenos. Estos, habiendo embarcado, con el propósito de venderlo pasaron de largo por Naxos y pusieron rumbo a Anatolia, pero Dioniso convirtió el mástil y los remos en serpientes y llenó el barco de yedra y sonido de flautas. Los piratas, enloquecidos, se arrojaron al mar y se transformaron en delfines; de este modo los hombres comprendieron que era un dios y lo honraron.[143]
Apoteosis, matrimonio y teomaquias
Se dice que, después de la campaña contra la India, Dioniso ascendió como dios al Olimpo.[144] También rescató del inframundo a su madre, y dándole el nombre de Tíone subió con ella al Olimpo.[143] No obstante, Zeus juzgó a Dioniso digno del título de dios olímpico al haber luchado contra los gigantes;[145] venció al gigante Éurito con su tirso.[146] O bien Dioniso, Hefesto, los sátiros y los silenos vinieron a lomos de asnos y estos, al ver a los gigantes, rebuznaron tan fuerte que provocaron la huida de los gigantes.[147] Cuando los dioses se enfrentaron a Tifón huyeron a Egipto adoptando diferentes formas y Dioniso prefirió la de macho cabrío.[148]
Pero Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó en Naxos y se la llevó a Lemnos. Allí yació con ella y engendró a Toante, Estáfilo, Enopión y Pepareto.[149] Se dice que la Corona boreal era la corona de Ariadna colocada entre las estrellas: Dioniso la catasterizó cuando los dioses celebraron sus bodas en la isla de Día; con ella Dioniso había coronado primero la novia.[150] Pero nieto de Toante fue Euneo, rey lemnio durante la guerra de Troya.[151] También las Viticultoras de Delos, descendientes de Estáfilo, fueron bendecidas por Dioniso.[152]
Tíaso y las Dionisíacas
El séquito extático de Dioniso era llamado el tíaso (θίασος) y estaba formado principalmente por ménades. Lleva también a Gelos («Risa») y Como («Exceso»), dos divinidades muy dadas a la diversión y los banquetes.[153] Dos figuras femeninas en la tradición tardía también están relacionadas con su culto: Mete («Ebriedad»)[154] y Télete («Iniciación»).[155] Según Estrabón, el tíaso de Dioniso se componía de:[156]
| mujeres | |
| bacantes | las del ‘culto báquico’ (filiación religiosa), generalmente de naturaleza humana, danzan extáticamente poseídas por Baco[157] |
| basárides | las ‘de la nébrida (bássarai)’; bacantes o ménades de Tracia; faceta más salvaje: el sparagmos[158] |
| lenas | ninfas y bacantes asociadas con viñas, uvas y lagares[156] |
| ménades | las ‘delirantes’ (estado mental: la mania), generalmente de naturaleza divina, que tocan el pandero (tympanum)[159] |
| mimalones | bacantes de Macedonia o bien amazonas[160] |
| náyades | ninfas de las corrientes de agua dulce del monte Nisa; nodrizas de Dioniso como Híades[161] |
| tíades | o tías o tuyas; ninfas o muchachas «del tíaso», naturales de Ática y Delfos[162] |
| hombres | |
| bacantes | aunque son menos comunes, los bacantes (βάκχοι, bákchoi) son los ‘bacantes masculinos’; siempre de naturaleza mortal.[163] «Bacante» es un sustantivo femenino y masculino por igual.[164] |
| satiriscos | sátiro joven, adolescente o efebo; estilizados y dóciles; especialmente en el teatro[165] |
| sátiros | démones con rasgos caprinos y equinos, lúbricos y amantes del placer[166] |
| silenos | versión envejecida, calva y panzuda de los sátiros; poseen una sabiduría oculta y dotes proféticas[167] |
| títiros | sátiros musicales que tocan la flauta; palabra doria para sátiro[168] |
En las Dionisíacas se dice que Rea, recorriendo el firmamento, invocó a las tropas rústicas de los démones para su expedición contra la India. Primero convocó a las ninfas náyades y hadríades, armada de los bosques,[169] y a los curetes, guerreros que se deleitan con la música.[170] De Lemnos llegaron los cabiros, expertos en la fragua.[171] De Creta vinieron los dáctilos y los coribantes, danzarines y guerreros.[172] De Rodas se unieron los odiosos telquines y venían de una cueva del Océano.[173] También llegaron los centauros, entre ellos Folo y Quirón, y además los cíclopes, capaces de arrojar enormes peñascos.[174] Desde las montañas acudieron los panes, hijos de Pan, doce en número y con rostro y cuernos de cabra.[175] Después vino el anciano Sileno con sus tres hijos, los silenos; todos acompañados por catorce sátiros, hijos de Hermes.[176] También los fereos, doce centauros cornudos hijos de las Híades,[177] y otros centauros de Chipre.[178] Finalmente llegaron en tropel las huestes femeninas: las bacantes de Meonia y Sípilo; las ninfas oréades y melias; y finalmente las ménades lidias y las basárides tracias.[179] Su enemigo a batir es el impío rey Deríades, que negaba a los dioses olímpicos y los dones del vino; era hijo del dios fluvial Hidaspes y de Ástride, hija de Helios.[180]
Homoerotismo, travestismo y afeminamiento
Siendo un dios asociado a la trangresión y la dualidad, Dioniso es citado como un ser femenino y rodeado por mujeres. Penteo se refiere a él como un bárbaro (‘extranjero’) afeminado[181] y además fue criado por Ino y Atamante como una muchacha.[132] Séneca enfatiza que el dios adoptó con gusto y de forma permanente una estética femenina caracterizada por cabellos perfumados, vestidos holgados de tonos azafrán, corpiños y mantos largos.[182] También se comportaba como una muchacha una vez que alcanzó la adolescencia.[183] Otros refieren que fue criado por Cibeles y sus cultos son caracterizados por la presencia de hombres afeminados.[184]
Los registros históricos le atribuyen los epítetos de ‘andrógino’ y ‘hermafrodita’, definiéndolo como un ser capaz de adoptar tanto roles activos como pasivos en sus relaciones sexuales.[185] Heracles una vez le preguntó «¿fuiste amado (físicamente) por un hombre?». Dioniso respondió afirmativamente.[186] A este respecto Clemente de Alejandría dice que Dioniso tuvo relaciones amorosas con varios muchachos, como Laonis, Ámpelo, Himeneo, Hermafrodito y Aquiles, aunque no ofrece más datos al respecto.[187]
Una historia conocida es la de su descenso al Hades o el inframundo para rescatar a su madre Sémele.[188] Dioniso hizo el descenso desde un pozo del que se decía que no tenía fondo, ubicado en la costa de la Argólide, cerca del yacimiento prehistórico de Lerna. Fue guiado por Prosimno, quien pidió a cambio la entrega erótica de Dioniso. Al morir Prosimno antes de que pudiese acceder a su petición Dioniso, este, en agradecimiento a la sombra de quien le había ayudado, tomó una rama de higuera. Le dio forma de falo, la clavó en la tumba y la usó de manera sexual para cumplir su promesa a Prosimno.[189][188] Esta historia se narra completa sólo en fuentes cristianas, cuya intención era desacreditar la mitología pagana.[190] Sin embargo son un testimonio de las prácticas de las Dionisias,[191] donde se cargaban y veneraban grandes falos tallados en madera de higuera.[192]
Ptolomeo Queno nos dice que «Dioniso fue amado por Quirón, de quien aprendió cantos y danzas, los ritos báquicos e iniciaciones».[193] También gozó del amor de un sátiro joven Ámpelo, hasta que Selene, celosa, provocó la muerte del efebo. Las Moiras lo convirtieron en una cepa de vid que él exprimió para crear su primer vino.[194] O como el montaraz Dioniso raptó al divino Adonis, cuando recorría la sacra Chipre, para gozar del amor del muchacho.[195] Otro efebo de Dioniso fue Estáfilo, natural de la isla de Tasos. Se dice que gracias al amor que Dioniso le profesaba el vino de Tasos era muy apreciado.[196]
Esopo nos cuenta un sencillo mito etiológico acerca de la homosexualidad. La fábula cuenta que Prometeo, embriagado tras una cena con Liber (Dioniso), colocó por error los genitales femeninos en cuerpos masculinos y viceversa. Este relato de Esopo, transmitido por Fedro, ofrece una explicación mitológica para la diversidad en la orientación sexual.[197]
Otros episodios mitológicos

Invención del vino
La invención del vino por parte de Dioniso presenta diversas variantes en la tradición clásica. Por un lado, autores como Apolodoro, Diodoro Sículo e Higino presentan una vertiente técnico-cultural: el dios descubre la vid durante su crianza en el monte Nisa y, tras superar la locura de Hera, viaja por el mundo enseñando la viticultura a la humanidad.[198] Esta visión civilizadora coincide con la perspectiva teológica de Eurípides en Las bacantes, donde el vino se define como un don divino indispensable, equivalente al trigo de Deméter, y la única medicina capaz de aliviar el sufrimiento de los mortales.[199]
Por otro lado, la literatura tardía y la épica introducen variantes místicas, milagrosas o trágicas. Opiano describe al niño Dioniso haciendo brotar el licor dulce directamente de las rocas al golpearlas con hinojo,[200] mientras que Nono de Panópolis detalla cómo el dios fabrica el primer lagar en la piedra guiado por un oráculo de Rea.[201] El propio Nono recoge además la variante mítica de Ámpelo, el joven amante de Dioniso cuyo cuerpo es metamorfoseado en la primera vid tras su muerte, entrelazando así de forma definitiva el nacimiento del vino con el dolor y la transformación física.[202]
Midas
Midas es presentado como juez en la competición musical entre Apolo y Marsias (o Pan), donde su veredicto favorable al rival provoca la ira de Apolo, que le impone orejas de asno como castigo por su juicio. En otra tradición, vinculada a Dioniso, Midas acoge y hospeda generosamente a Sileno cuando este se extravía durante la expedición india del dios; como recompensa, Dioniso le concede un deseo, que el rey usa para convertir en oro todo lo que toca, pero al volverse insostenible el don, suplica su retirada y es instruido para purificarse en el río Pactolo, que desde entonces adquiere su arenoso color dorado.[203][204]
Penteo
Penteo, rey de Tebas, desprecia a Dioniso, rechaza sus cultos y se burla de las profecías de Tiresias, negándose a reconocer al nuevo dios y ordenando su captura; su rechazo se basa en la idea de que un “joven sin armas” no puede imponer un culto frente a la fuerza militar y el orden cívico. Sin embargo, Dioniso ya ha introducido su presencia en la ciudad y atrae a la población hacia el Citerón, donde las bacantes celebran sus ritos en trance. Cuando Penteo intenta reprimir el culto, es engañado, llevado a las montañas y finalmente despedazado por las ménades, incluyendo a su propia madre, Ágave, que lo confunde con una bestia.[205]
Licurgo
El poderoso Licurgo no sobrevivió mucho tiempo tras enfrentarse a los dioses, pues atacó a Dioniso y a sus nodrizas cuando lo escoltaban en el monte Niso, obligando al dios y a su séquito a huir aterrorizados; las bacantes arrojaron sus tirso al suelo mientras Dioniso, presa del miedo, se lanzó al mar donde fue acogido por Tetis. Los dioses, indignados por la violencia contra el joven dios, castigaron a Licurgo con la ceguera enviada por Zeus, lo que precipitó su muerte y el odio de todos los inmortales hacia él.[206]
Niso
Cuando Dioniso marchó a la India dejó el gobierno de su reino tebano en manos de su preceptor Niso, pero al regresar este se negó a devolvérselo; Dioniso evitó el conflicto directo y esperó tres años, hasta que organizó una celebración de los ritos trietericos fingiendo una fiesta religiosa, introdujo a sus soldados disfrazados de bacantes y, mediante esta estratagema, capturó a Niso y recuperó el control de su reino.[207]
Icario y Erígone
Dioniso entrega el vino a Icario y Erígone para difundirlo entre los hombres, pero unos pastores matan a Icario al confundir la bebida con veneno tras embriagarse; su hija Erígone, guiada por el perro Mera, encuentra el cuerpo y se suicida. Dioniso castiga a los atenienses hasta que se expía la falta, y finalmente los tres son catasterizados como constelaciones.[208] Dioniso visita como huésped a Eneo y se enamora de Altea, con quien engendra a Deyanira, mientras Eneo se retira del hogar fingiendo realizar ritos sagrados. En recompensa por la hospitalidad, Dioniso entrega a Eneo la vid y le enseña su cultivo, estableciendo además el nombre del vino (oinos) a partir del de su anfitrión.[209]
Dioniso y los asnos
Las versiones míticas cuentan que, cuando Hera envió la locura contra Dioniso, este huyó errante por Tesprotia en busca del oráculo de Zeus en Dodona para recuperar su cordura; al encontrarse con un pantano intransitable, dos asnos lo ayudaron a cruzarlo, por lo que Dioniso, agradecido tras sanar, los elevó a las estrellas como constelación (se refiere al Pesebre o los dos asnos). En otra tradición, incluso se dice que uno de esos asnos recibió voz humana, pero más tarde fue derrotado y muerto por Príapo, siendo finalmente también catasterizado por compasión divina, lo que explicaría su presencia en el cielo junto a Cáncer.[210]
Dirce
En la tradición tebana, Dirce, esposa de Lico, maltrata a Antíope por sospechar de su relación con el rey, pero más tarde los hijos de Antíope, Anfión y Zeto, descubren su verdadera identidad y la castigan atando a Dirce a un toro salvaje hasta causarle la muerte. Sin embargo, Dioniso protege a su devota Dirce y, como acto de favor divino, hace surgir una fuente en el lugar donde su cuerpo fue destruido en el monte Citerón. En otra versión, Dirce es hallada durante los ritos dionisíacos y muere igualmente a manos de los gemelos tras la revelación de su identidad, mientras Antíope es finalmente reconocida como su madre.[211]
Contra Perseo
Tras su enfrentamiento inicial con Perseo, Dioniso terminó reconciliándose con los argivos, que le concedieron honores y un recinto sagrado en la ciudad. Este lugar fue posteriormente llamado “de Cres (el cretense)”, ya que, según la tradición, Dioniso habría enterrado allí a Ariadna tras su muerte. Otra versión transmitida por Liceas afirma que, durante la reconstrucción del templo del dios, se halló un sarcófago de terracota identificado como el de Ariadna, visto incluso por habitantes de Argos.[212]
Otros episodios
Los griegos dicen que Hera arrojó a Hefesto cuando nació, y él, que le guardaba rencor, le envió como regalo un trono de oro que tenía unos lazos invisibles, y que ella, cuando se sentó, quedó atada, y que de los otros dioses a ninguno quiso Hefesto obedecer, pero Dioniso —pues era en el que Hefesto más confiaba— emborrachándole lo condujo al cielo.[213]
Finalmente, después de establecer su culto en todo el mundo, Dioniso subió al Olimpo y forma parte de los doce dioses del Olimpo gracias a que Hestia cedió su puesto en el consejo. Este dato es una reinterpretación moderna que ofrece Robert Graves y no aparece en ninguna fuente de la mitología clásica.[214] Volvió locas a las Miníades por no querer aceptar el culto de Dioniso, haciendo que devorasen a uno de sus hijos y transformándolas en murciélagos.[215] También enloqueció a las Prétides, por no aceptar los ritos dionisíacos.[216] Aristófanes inventa en su comedia Las ranas un tercer descenso de Dioniso al Hades. Dioniso, patrón del festival dramático ateniense, la Dionysia, quería devolver a la vida a uno de los grandes dramaturgos. Tras un concurso, entre Esquilo y Eurípides, elige al primero.[217]
Estudios sobre la naturaleza de Dioniso

Vida, símbolo y éxtasis vital
Karl Kerényi entiende a Dioniso como la personificación de la vida indestructible (indestructible life). El dios encarna la fuerza vital que renace continuamente, uniendo nacimiento, muerte, vegetación, vino y renovación en una misma experiencia religiosa. El vino es el símbolo visible de esa potencia vital, no su significado último.[218] Walter Burkert presenta a Dioniso como el dios del éxtasis ritual y de la transgresión temporal del orden social. Su culto, caracterizado por la música, la danza, el vino y la posesión divina, permitía experimentar una realidad distinta de la vida cotidiana. Burkert insiste, sin embargo, en que Dioniso sigue siendo, ante todo, el dios de la vid y del vino, cuya dimensión extática nace precisamente del uso ritual de esta bebida.[219]
Alteridad y disolución de los límites
Jean-Pierre Vernant interpreta a Dioniso como el dios de la alteridad. Representa todo aquello que escapa a las categorías estables: lo extranjero, lo salvaje, la máscara, la metamorfosis y la inversión de los papeles sociales. Su presencia obliga a confrontar aquello que la ciudad normalmente mantiene bajo control.[220] Marcel Detienne profundiza en esta idea mostrando que Dioniso es el dios que desdibuja las fronteras: entre hombre y dios, civilización y naturaleza, masculino y femenino, cordura y locura. Su culto pone en cuestión las clasificaciones habituales y revela la ambigüedad constitutiva de la experiencia humana.[221]
Culto y experiencia religiosa
Albert Henrichs insiste en comprender a Dioniso desde la práctica religiosa más que desde el mito. Destaca la importancia de las procesiones, los misterios, el entusiasmo (enthousiasmos) y la participación colectiva en el culto, subrayando que el dios fue una de las divinidades más populares y ampliamente veneradas del mundo griego.[222] Walter F. Otto ofrece quizá la interpretación más poética: Dioniso es el dios de la presencia inmediata de la naturaleza, de la alegría y del terror inseparables, de la vida que florece y muere sin cesar. En él conviven la felicidad y el sufrimiento, la embriaguez y la revelación.[223]
Descendientes y consortes
| Amorío | Descendencia y/o relaciones |
|---|---|
| Afrodita | Príapo es un dios venerado donde pastan cabras y ovejas y hay enjambres de abejas. Pero los de Lámpsaco lo veneran más que a los demás dioses, y dicen que es hijo de Dioniso y Afrodita.[224] Según el Anacreontea, las Cárites, sin especificarlas individualmente, nacieron de la pasión entre Afrodita y Dioniso.[225] Para los órficos Hermes Psicopompo (acaso Yaco), que habita el inexorable sendero del Cocito, es hijo de Dioniso y de Afrodita de ojos vivos.[226] En algunas versiones Himeneo también es hijo de Dioniso y Afrodita.[227] |
| Alexírroe | El monte Tmolo era denominado antes Carmanorio en honor de Carmanor, cierto hijo de Dioniso y una tal Alexírroe, a la que se presupone ninfa.[228] |
| Alfesibea | Baco también se prendó de la ninfa Alfesibea, la raptó con la forma de un tigre y ésta le alumbró un hijo, Medo. Por este incidente el río Tigris fue así nombrado.[229] |
| Altea | Deyanira era hija de Eneo y Altea, pero algunos dicen que Altea la engendró en realidad de Dioniso, tras su marcha por Calidón. Sea como fuere Deyanira conducía un carro practicando el arte de la guerra.[230] |
| Aretírea | El héroe epónimo de Fliunte, llamado Fliante, Flío o Flíaso, era hijo de Dioniso y Aretírea, hija a su vez del autóctono Arante.[231] |
| Ariadna | Con Ariadna, la hija de Minos, tuvo la mayor cantidad de hijos. Apolodoro dice que «Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó y la llevó a Lemnos, donde yació con ella y engendró a Toante,[232] Estáfilo,[233]Enopión y Pepareto».[234] Otros reemplazan los dos últimos nombres citados por Marón y Eunoo.[235] Un escolio dice que en cambio son tres y los denomina como Evantes, Latramis y Taurópolo.[236] Aún otras fuentes, en diferentes contextos, incluyen en la nómina de hijos de Dioniso y Ariadna al argonauta Eurimedonte,[237] el epónimo Céramo,[238] Flíaso,[239] Himeneo[240] y especialmente Euneo, rey de Lemnos.[241] |
| Aura | La desdichada corredora Aura, hija de Lelanto, fue presa de una maldición de Afrodita y se entregó eróticamente a Dioniso. Aura alumbró dos hijos: Yaco y su hermano gemelo póstumo, antes de arrojarse al río.[242] |
| Beroe | Tanto Dioniso como Poseidón compitieron para ganarse a la hermosa Beroe pero ella se decantó finalmente por Poseidón.[243] |
| Caria | Caria, hija de un rey de Laconia, era amada por Dioniso, pero murió repentinamente en Carias (Καρυές) y él la metamorfoseó en un nogal. Artemisa llevó la noticia a los laconios, quienes inmediatamente erigieron un templo a Artemisa Cariatis, de la que reciben su nombre las cariátides, estatuas femeninas empleadas como columnas.[244][245] |
| Circe | Como, personificación de las festividades, está naturalmente asociado a Dioniso, probablemente como uno de sus hijos aunque tal filiación no aparece en ninguna fuente.[246] La asociación de Como como hijo de Baco y Circe es una conjetura propuesta por Milton en su Comus. |
| Corónide | En una fuente es la madre de las Gracias, tres en número, es una tal Coronis o Corónide,[247] que algunos creen una de las ménades.[248] |
| Deméter | Fuera de la mitología clásica se dice que Apolo y Artemisa fueron hijos de Dioniso y Deméter, y que Leto fue solo su nodriza y cuidadora.[249] |
| Erígone | La hija de Icario fue engañada por Dioniso con la forma de una falsa uva y por esa treta yació con la muchacha.[250] Fruto de ambos nacería Estáfilo.[251] |
| Fiscoa | La muchacha elea Fiscoa se unió Dioniso y de ambos nació Narceo. Cuando éste creció hizo la guerra contra sus vecinos y alcanzó gran poder, y precisamente él erigió el santuario de Atenea Narcea. Dicen que Narceo y Fiscoa fueron los primeros que tributaron culto a Dioniso.[252] |
| Nicea | Dioniso violó a la ninfa Nicea, epónima del pueblo y de naturaleza virginal. Nicea dio a luz a Télete,[253] a un tal Sátiro[254][253] y a otros hijos innominados.[254] |
| Palene | Una hija de Sitón de los odomantos. Dioniso, que corteja a Palene, actúa contra los crímenes sacrílegos de Sitón. En esta versión Sitón deseaba carnalmente a su propia hija, empleando todo tipo de métodos para posponer y obstaculizar su matrimonio, hasta que al final simplemente acabó matando a todos los posibles maridos.[255] |
| Percote | Epónima de Percote, se la baraja como una de las posibles madres de Príapo con Dioniso.[256] |
| Psalacanta | Psalacanta, una ninfa, prometió ayudar a Dioniso a cortejar a Ariadna a cambio de sus favores sexuales; pero Dioniso se negó, por lo que Psalacanta desaconsejó a Ariadna que se fuera con él. Por ello, Dioniso la convirtió en la planta egipcia del mismo nombre —el propio autor duda entre el melilotus o la artemisia— .[257] |
| Quíone | Una de la náyades, Quíone, se baraja como posible madre de Príapo en su unión con Dioniso.[258] |
| (desconocido) |
|
En la versión órfica
Nacimiento
Dioniso tiene una influencia muy importante dentro de los mitos y religión órficas. Zeus, unido a su propia hija Perséfone con la forma de una serpiente, engendró a Dioniso. Perséfone había nacido a su vez de Rea-Deméter, la madre de Zeus y el propio Zeus en otra unión incestuosa.[262] En la teogonía de las rapsodias se introduce un elemento innovador pues Zeus no es el último rey de los dioses sino que esta figura la ocupa el propio Dioniso. Para sorpresa de todos Zeus decidió abandonar sus preceptos divinos y le cedió la soberanía a Dioniso cuando este era tan solo un infante. Como infante Baco solo pensaba en las festividades. [263] Para ello Zeus encomienda a los curetes la custodia del infante como había hecho antes Rea con Zeus.[264] Zeus era un rey de Creta que se encontraba en esos momentos de viaje. Su esposa Hera, sintiendo celos de que un hijo de Zeus y no suyo tuviese el dominio sobre los dioses, decidió actuar como una madrastra malvada. Dioniso había sido criado en el palacio desde hacía tiempo. Hera envió a su guardia personal, los titanes de corazón violento, para que asesinaran a Dioniso.[265]
Muerte
Dependiendo de la versión, unos dicen que los titanes se aproximaron a los danzarines curetes y engatusaron al infante Dioniso usando juguetes e incluso las manzanas de las Hespérides.[266] Otros alegan que los titanes se habían untado yeso y así consiguieron aproximarse al infante de manera camuflada.[267] Y aún otros más dicen que usaron un espejo para atraer a Dioniso. En este espejo, creación de Hefesto, Dioniso pudo ver la capacidad del universo para llenarse de intelecto.[268] Sea como fuere los titanes mataron al infante, dividieron su cuerpo en siete pedazos, los echaron a un caldero, los hirvieron y se lo comieron.[269] Palas Atenea consiguió, no obstante, recuperar el corazón aún latiendo.[270] Acto seguido Artemisa-Hécate tomó rumbo al Olimpo para anunciar a Zeus el crimen perpetrado por los titanes.[271]
Zeus entonces decide fulminar a los titanes con un rayo y consigue resucitar a Dioniso.[272] De los restos calcinados o evaporados de los titanes, y de la lluvia de sangre que se formó en la contienda, Zeus configuró a la raza de los hombres. Por una parte están formados del cuerpo de los titanes y así su naturaleza es malvada y soberbia pero como los titanes también habían ingerido a Dioniso, los hombres también poseen una parte redentora.[273] Zeus envía a Apolo-el Sol en busca de los pedazos restantes de Dioniso y los entierra en el monte Parnaso, Delfos. Lo lloran Perséfone, su madre, y Deméter, su abuela.[272]
Renacimiento
Sobre la reconstrucción y resurrección de Dioniso hay dos variantes. Unos dicen que Zeus coloca el corazón de su hijo en una estatua de yeso, que cobra vida;[274] otros refieren que Zeus le dio el corazón molido a beber a Sémele y esta alumbró a Dioniso más tarde.[275] Desde entonces Dioniso, ya restaurado, instituyó un culto bianual, las trietéricas.[276] Hay que entender a Baco entonces como el anima mundi.[277][277] Para los órficos el papel de la resurrección de Dioniso es uno de los puntos claves. Desde entonces ascendió a los cielos acompañando al Sol y desde allí vigila los acontecimientos del mundo.[278] De la escatología dionisíaca los órficos introdujeron entonces el concepto de la migración de las almas en todos los seres vivos.[279] Finalmente se establecieron ritos y purificaciones después de la muerte para conducir el destino de las almas, culminando así el ciclo dionisíaco en el dogma órfico.[268]
Sincretismo e interpretatio graeca
En Egipto, Arabia, Fenicia e India
En la interpretatio graeca, los propios griegos interpretaban las deidades de culturas extranjeras, buscando equivalencias con Dioniso debido a sus atributos místicos de muerte y resurrección: el historiador Heródoto lo identificó categóricamente con el dios egipcio Osiris, señalando que sus ritos fálicos y procesiones eran fundamentalmente los mismos.[280] También opinaron lo mismo Valerio Mersalla Corvino[281][282] y Plutarco.[283] El sincretismo también creó la figura de Serapis, basándose, entre otros, en Dioniso.[284][285][286][287] También fue sincretizado con el dios árabe Orotalt,[288] el fenicio Tammuz[289] y un dios innominado indio (referido como ‘Niso’),[290] que se identifica con Shiva, en su forma de montaña, Rudra.[291] Megástenes dejó escrito que los habitantes de las llanuras indias adoraban a Heracles (asimilado como Krishna o Vishnú), mientras que los habitantes de las montañas adoraban a Dioniso (Shiva), debido a sus rituales extáticos, el uso de tambores y danzas salvajes.[292] Los estudiosos modernos, no obstante, bajo la óptica de la mitología comparada, refieren que Dioniso está asociado más bien con Soma (vino, elixir, luna, éxtasis y renacimiento).[293]
En Tracia y Anatolia
Además, en su expansión hacia Oriente, los griegos asociaron a Dioniso con el dios tracio Sabacio, fusionando los cultos de ambos a través del trance orgiástico, la música frenética y el uso ritual de serpientes.[294] Dos figuras divinas oscuras y misteriosas quedaron, a través del misticismo griego, completamente asimiladas a Dioniso, actuando como encarnaciones o «versiones» del propio dios en ritos secretos: Zagreo[295] y Yaco.[296] En los himnos órficos también se le asocian otras deidades mistéricas y anatólicas, como Antea,[297] Mise,[298] Hipta[299] o Sabo (Sabacio).[300] También fue asimilado al dios misio Príapo.[301]
Entre romanos y etruscos
En la interpretatio romana, Dioniso se asimiló al antiguo dios itálico de la fertilidad y el vino, Liber Pater,[302] mientras que su esposa Ariadna se identificó con Libera,[303] integrando así la mitología griega en la tríada plebeya del Aventino. Del mismo modo, su madre mortal, Sémele, se sincretizó con la diosa romana de la agitación y el impulso, Stímula.[304] En el norte de Italia, esta misma influencia helénica llevó a los etruscos a identificar a Dioniso con su dios de la vegetación y el renacimiento, Fufluns.[305]
Los cinco Dionisos de Cicerón
Según Cicerón, en su De Natura Deorum, existieron hasta cinco dioses Dioniso:[306][131]
| Dioniso | ¿a quién se refiere? |
|---|---|
| Zagreo | El primer Dioniso nació de Júpiter (Zeus) y de Prosérpina (Perséfone). Se trata del Dionio ctónico. |
| Osiris | El segundo Dioniso nació de Nilo, y es el que —según se dice— destruyó a Nisa. Se trata del Dioniso egipcio. |
| Sabacio | El tercer Dioniso tiene por padre a Cabiro, y dicen que estuvo como rey al frente de Asia; para él se instauraron las Sabacias. Se trata del Dioniso anatolio.[307] |
| Yaco | El cuarto Dioniso desciende de Júpiter (Zeus) y de Luna (Selene), y se piensa que los sagrados ritos órficos se crearon en su honor. |
| Baco | El quinto Dioniso nació de Niso y de Tione (Sémele), y se piensa que fue él quien instituyó las Trietérides. Las Trietérides o Trienales son fiestas que celebraban los beocios y los tracios en honor de Baco cada tres años. Es el Dioniso tebano, que celebra su culto en el monte Citerón y que protagoniza las tragedias de Eurípides. |
En el arte

Naturalmente, el dios aparecía en muchas cráteras y vasijas para vino de la antigua Grecia. Su iconografía se hizo más compleja en el periodo helenístico, con los tipos severamente arcaizantes o neoáticos como el Dioniso Sardanápalo y los tipos que lo mostraban como un joven indolente.
Dioniso es representado en la mayoría de las vasijas griegas tocando su flauta: el aulós. De esta forma, Dioniso es representado como músico, encarnando el símbolo del exceso y la desmesura humanas, quien con vino, la música de su aulos y danzas frenéticas podía liberar a sus seguidores de sus propias represiones y subvertir la opresión del orden social dominante. En la obra de Píndaro se relata la creación del aulos por la diosa Atenas y en Homero la invención de la lira por Hermes; y dadas estas circunstancias de aparición de ambos instrumentos en la mitología griega, el primero representa el instrumento de la exaltación, de la tragedia y las emociones subjetivas, mientras que el segundo representa el instrumento propio de los estados anímicos contemplativos y serenos del universo y de las propiedades acústicas de la materia. En la mitología griega la lira es el instrumento propio del dios Apolo, sereno, extático, símbolo del orden y de las formas, de la simetría y de la armonía del Cosmos, el sonido de las cuerdas como representación de las proporciones armónicas del universo, base fundante de la concepción pitagórica de la música. El aulos, por el contrario, es el instrumento del dios Dioniso, símbolo del éxtasis y del frenesí, del desenfreno y de las fuerzas oscuras e irracionales.[308]
En el teatro
Dioniso, como dios de la alteridad y la transfiguración, estaba asociado al teatro y a la ficción trágica. La tragedia, como «hecho social total» en la polis ateniense del siglo V a. C., era un medio de autorreflexión sobre la ambigüedad de la condición humana; mediante el uso de la ficción, se ponen sobre la mesa los problemas sociales y existenciales a través de instrumentos típicamente dionisíacos: ilusionismo, mímesis, máscaras, estados mentales alterados, etc. El individuo, gracias a la intercesión de Dioniso, disuelve su identidad y se funde en la realidad transfigurada: se convierte en un «hombre trágico». Dicha influencia del dios queda caracterizada en la tragedia de Eurípides Las bacantes.[309]
En la música
- Baco, ópera de Jules Massenet.
- The Cult of Dionysus, canción de 2006 de The Orion Experience.
- Dionysus, canción de BTS.
En la literatura
Dioniso protagoniza las Dionisíacas, epopeya compuesta por el poeta Nono de Panópolis (siglo V d. C.), que narra la vida del dios y su expedición a la India.
Posible influencia en el cristianismo
El investigador moderno Barry Powell cree que las nociones cristianas de comer y beber la «carne» y la «sangre» de Jesús fueron influidas por el culto a Dioniso. En otro paralelismo, aduce Powell, Dioniso fue también peculiar entre los dioses griegos, como deidad comúnmente percibida dentro de sus seguidores.[310]
El vino era importante para Dioniso, a quien se imaginaba como su creador; la creación de vino a partir de agua aparece también en las Bodas de Caná. En el siglo XX, Bultmann y otros compararon ambos temas y concluyeron que la teofanía dionisíaca influenció en la literatura cristiana. En Élide, durante las Tías, el festival de Dioniso, los sacerdotes colocaban tres tarros en una habitación sellada y al día siguiente aparecían milagrosamente llenos de vino,[311][312][313] que contasen Plinio el Viejo y Pausanias.
Según una tradición relatada ya desde el siglo IV a. C., Dioniso —al igual que Cristo— había sufrido una muerte violenta y, posteriormente, renacido. Justino Mártir, en su Primera Apología, trató de racionalizar dicha coincidencia interpretando el mito griego como una copia de la pasión y resurrección de Jesús.[314]
Interpretaciones modernas

Dioniso ha permanecido como una inspiración para artistas, filósofos y escritores de la época contemporánea. Inspirado por James Frazer, algunos investigadores han etiquetado a Dioniso como una deidad de vida, muerte y resurrección. El mitógrafo Károly Kerényi dedicó mucha energía a Dioniso en su larga carrera, y resumió sus pensamientos en Dionisos: raíz de la vida indestructible.[69]
En su libro El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche contrastó a Dioniso con Apolo como símbolo del principio estético fundamental e incontrolado de la fuerza, la música y la intoxicación frente al principio de la vista, la forma y la belleza representado por el segundo.
Vyacheslav Ivanov[315] elaboró la teoría del dionisismo, que rastrea las raíces del arte literario en general y del arte de la tragedia en particular en los antiguos misterios dionisíacos. Sus opiniones fueron expuestas en los tratados La religión helenística y el dios sufridor (1904) y Dioniso y el antiguo Dionisismo (1921).
Kessler opina que un mosaico presente en el suelo del triclinio de la Casa de Aión en Nea Pafos (Chipre) refleja un tipo de culto monoteísta de Dioniso,[316] pero como deidades principales o tutelares de la ciudad, en la misma aparecen Hermes y Zeus. La adopción de deidades tutelares como patronas de la ciudad, era un hábito muy frecuente en las ciudades de Grecia, como Ares en Esparta y Atenea en Atenas. Algunas interpretaciones modernas son osadas; el ensayista Walter F. Otto describe a Dioniso como «masculino-femenino»,[317] lo cual no coincide con los relatos clásicos ni con su descendencia.
Actualmente la figura de Dioniso sigue siendo la predilecta de entre las divinidades griegas para representar la diferencia o alteridad, iconografía aprovechada por diversos movimientos alternativos y contraculturales desde mediados del siglo XX.[318] Por ejemplo, en su película de 1991 The Doors Oliver Stone plantea que Jim Morrison, en la cultura popular de los años sesenta, se convirtió en una especie de encarnación de Dioniso. El poema «Liberalia», del escritor costarricense Juan Alberto Corrales, hace referencia a los rituales mistéricos de Dionisos.[319]
Dentro de las interpretaciones alternativas contemporáneas de Dioniso destacan autores como Maria Daraki, en cuyo Dyonisos (1985) presenta al dios como representante de una «lógica circular» primitiva que vincula al ser humano con el cosmos y le dota de una ética «vitalista»; en última instancia, el ritual dionisíaco desata la sexualidad femenina reprimida por el matrimonio tradicional y Dioniso se convierte en liberador de la mujer griega. Dionysos en transe: la voix des femmes (2002) de Clara Acker lleva al máximo esta visión feminista de lo dionisíaco como «metafísica de la maternidad», integrada en una serie de valores femeninos desarrollados como movimiento sociopolítico revolucionario en la Grecia arcaico-clásica y que llegarían hasta la época actual. Esta visión de Dioniso como vehículo subversivo se da también en Pouvoir et societé ("Poder y sociedad", 1999) de José Antonio Dabdab Trabulsi quien, partiendo asimismo de un dionisismo primitivo, interpreta dicho movimiento religioso como lucha de clases entre los aristoi (aristocracia) y el demos (pueblo llano) dentro de las nacientes polis (ciudades-estado); la religión dionisíaca encubriría, según este autor, una ideología mediante la cual los oprimidos tratarían de hacer valer sus derechos y liberarían, a su vez, su malestar social a través de los ritos extáticos.[320]
Imágenes
- Busto de mármol de dios Dioniso, Drama Museo Arqueológico, Museo Arqueológico de Drama.
- Sarcófago de mármol sobre el tema del triunfo de Dioniso en la India. Arriba escenas de su nacimiento, con rostros en las esquinas, ceño fruncido y una sonrisa. Los detalles se refieren al misterioso culto de Dioniso Savazio. Gran atención al detalle. Museo Walters, Baltimore, Estados Unidos.
- Dioniso con Pan. Un sátiro corta las uvas de la vid. El dios tiene una rima, Pan una corneta y Sátiro una hoz. Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Taller de Asia Menor, mármol de la ciudad de Dokimio allí. 170-180 AD
- Borracho Dioniso y Sátiro. Roma, 2do c. AD, copia del original helenístico. Las patas de los formularios están completas.
- Tiziano: Dioniso encuentra a Ariadna en Naxos y se enamora de ella. Dejado en el fondo La nave de Teseo se fue, dejándola. Dioniso le ofrecerá una corona de boda, que se convertirá en la constelación de Corona Borealis (vista en el cielo).
- Sátiro le da una uva a Dioniso. Cometa del siglo I AD de Italia.
- El rey Licurgo de Tracia desterró a Dioniso y encarceló a la ninfa Ambrosía, la madre adoptiva del dios. Luego se transformó en una Viña que envolvió a Licurgo y lo mató. La copa romana del siglo IV d. C. Century está hecho de vidrio dicroico: es verde, pero cuando la luz pasa por dentro se vuelve rojo, Museo Británico.
- Guido Reni: Baco bebe vino, siglo XVI.
- Dioniso y Ariadna en un carro tirado por cuatro panteras. Se encuentra sobre la entrada de la Ópera Semper, Dresde.
Véase también
- Las bacantes, tragedia de Eurípides
- Las bacantes, ópera de Hans Werner Henze
- Dionisíacas, poema de Nono de Panópolis
- Las ranas, comedia de Aristófanes
- Huehuecoyotl
Bibliografía
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