Batalla de Coyaochaca
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| Batalla de Cayaochaca | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio incaico | ||||
| Fecha | 1 de junio de 1572 | |||
| Lugar | Estrecho de Cayaochaca, orillas del río Vilcabamba | |||
| Resultado | Victoria española | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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| Bajas | ||||
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La batalla de Coyaochaca fue un enfrentamiento militar entre las fuerzas del Sapa Inca Túpac Amaru I y una expedición española liderada por Martín Hurtado de Arbieto durante la conquista del Imperio incaico. La batalla se dio a orillas del río Vilcabamba cerca de la capital del Incario. El resultado fue un triunfo español,[1] obligando a los incas a retirarse a su fortificación en Huayna Pucará.
Después de la muerte repentina de Titu Cusi Yupangui los misioneros cristianos fueron culpados del suceso pues, en su afán de ayudar, le dieron brebajes al Sapa Inca que los indígenas interpretaron como prueba de envenenamiento. Como consecuencia, los religiosos fueron ejecutados junto con otros españoles, y el recién ascendido Túpac Amaru I ordenó cerrar completamente las fronteras del reino.[2]
Francisco de Toledo desconociendo la situación siguió mandando emisarios al Inca para negociar una salida pacífica al conflicto, sin embargo, tras la muerte de Atilano de Anaya (Un español conocido entre la nobleza indígena) a manos de los incas, este decidió declararles la guerra.[3]
El virrey organizó una fuerza de 250 españoles, 1500 tropas incas aliadas comandados por Francisco Cayo Topa, 500 cañaris comandados por Don Francisco Chilche, y unos 700 indígenas cargueros;[2] posteriormente estos serían mandados a Vilcabamba.
Batalla
Los generales de Túpac Amaru I planearon una emboscada destinada a destruir de un solo golpe a la columna española, escogiendo estratégicamente el paso de Cayaochaca, un camino angosto, sinuoso y rodeado de ásperas sierras que dificultaban la maniobra de tropas y caballos.[1] Para entorpecer el avance enemigo, los incas sembraron el camino con espinas de palma, colocaron barreras de ramas y acumularon galgas para arrojarlas en el momento oportuno.
Mientras Martín García Óñez de Loyola comandaba una vanguardia de 58 españoles y 500 indígenas aliados,[4] las tropas incaicas lo sorprendieron desde posiciones anteriormente preparadas en distintos puntos del paso. En ese contexto se desarrolló un intenso combate cuerpo a cuerpo, durante el cual el capitán inca Hualpa descendió desde la montaña y casi logró matar a Loyola, quien solo se salvó gracias a la intervención de un yanacona llamado Currillo, que abatió al atacante.
Gracias a las trampas, y al terreno, los incas consiguieron ejercer suficiente presión sobre la columna española para romperla en tres secciones, matando e hiriendo a muchos; sin embargo, después de casi 2 horas y media de combate estos acabarían retirándose ordenadamente después de que una descarga de la arcabucería hispana acabase con cinco de sus capitanes junto a otros indígenas principales. Cubrirían su huida mediante la caída de las galgas que habían preparado con anterioridad, matando a dos españoles que serían enterrados en ese mismo sitio.[2]