Segunda batalla de Jauja
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| Segunda batalla de Jauja | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio incaico | ||||
| Fecha | febrero, 1534 | |||
| Lugar | Jauja, Perú | |||
| Resultado | Victoria española | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La segunda batalla de Jauja fue un enfrentamiento ocurrido en febrero de 1534 en el Valle del Mantaro, en el contexto de la conquista del Imperio incaico, entre la guarnición española de Jauja, apoyada por indios auxiliares, y las tropas quiteñas leales a Quizquiz. El resultado final fue una victoria española que obligó al general incaico a continuar su retirada hacia el norte.[1]
Para 1534, los incas quiteños y los conquistadores españoles estaban en pugna a lo largo de la cordillera de los Andes. Francisco Pizarro estaba en el Cuzco con unos 150 soldados, mientras que el tesorero Alonso Riquelme permanecía en Jauja con 80 hombres y Sebastián de Belalcázar se encontraba en el norte, en San Miguel de Piura, con un pequeño grupo.[2]
Las tropas incas estaban acantonadas en Quito bajo el mando de Rumiñahui, y cerca de Cuzco bajo el mando de Quizquiz. Después de los anteriores enfrentamientos, este último decidió abandonar la posibilidad de retomar Cuzco y emprendió la marcha de regreso hacia Quito por petición de sus soldado[2]s.
En el camino de regreso, las tropas quiteñas decidió atacar Jauja con el objetivo de conseguir botín y eliminar a la guarnición española. Pese a que Manco Inca había reunido un ejército de hasta 25 000 soldados y 50 españoles,[2] las fuerzas incaicas se retrasaron debido al corte de puentes por parte de Quizquiz. La intención era atacar Jauja y obtener un triunfo que subiera la moral tras los últimos combates.
Desarrollo
La estrategia de los quiteños consistía en enviar a 1.000 indígenas por los cerros para cruzar el puente junto a Jauja y ocupar las alturas al otro lado de la ciudad, mientras que unas 6.000 tropas avanzarían por el valle abierto. Sin embargo, la operación no salió como esperaban: los defensores fueron alertados del ataque antes de su inicio, y el contingente de 1.000 hombres llegó antes de lo previsto e intentó incendiar la ciudad, pero fue rechazado por los españoles y se replegó.[3]
Posteriormente, el cuerpo principal quiteño se enfrentó a unos 40 españoles y aproximadamente 3.000 indígenas indios auxiliares. Mientras intentaban cruzar el Río Mantaro, las fuerzas quiteñas fueron sorprendidas por los castellanos, iniciándose una intensa lucha. Las tropas incaicas infligieron graves bajas entre los aliados indígenas de los conquistadores,[1] pero finalmente se replegaron.
En un intento de asestar el golpe final, la caballería española cruzó el río bajo fuego enemigo de piedras y flechas. Casi todos los soldados resultaron heridos, aunque sólo uno murió. Tras el cruce, los quiteños se retiraron hacia las alturas, donde fueron perseguidos y sufrieron cientos de bajas.[3] Posteriormente, se refugiaron en un fuerte desde el cual fueron finalmente expulsados por las tropas tanto de los españoles como de sus aliados indígenas.[4]