Batalla de Parcos
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| Batalla de Parcos | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio inca | ||||
| Fecha | mayo, 1536 | |||
| Lugar | Cuesta de Parcos, Perú | |||
| Resultado | Victoria incaica | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla de Parcos ocurrió en mayo de 1536 en el contexto de la conquista del imperio incaico. En ella se enfrentaron un destacamento español al mando de Diego Pizarro y el ejército incaico al mando de Quizu Yupanqui.[1] El resultado final fue un triunfo incaico.
Durante la rebelión de Manco Inca contra el dominio español, Quizu Yupanqui fue desplegado en los Andes centrales junto con los capitanes Illa Túpa y Puyu Vilca. Su misión consistía en extender la insurrección y cortar cualquier posibilidad de socorro a las fuerzas españolas sitiados en Cusco.[2]
De forma paralela, Francisco Pizarro, ante la crítica situación de los españoles en la antigua capital incaica, envió varias expediciones desde la costa con el objetivo de romper el cerco.[1] Una de estas columnas estaba al mando de Diego Pizarro, quien contaba con un numeroso contingente de soldados españoles, además de un importante número de indígenas auxiliares[nota 1].
Desarrollo
Cuando las tropas incaicas recibieron noticias de la columna española, Quizu Yupanqui decidió detenerla en la cuesta de Parcos, un paso áspero unas 50 leguas de la capital incaica,[7] cuyas características lo convertían en un punto ideal para una emboscada.
Las tropas incas se desplegaron en las alturas, ocultándose entre rocas y quebradas, desde donde apreciaron la marcha del destacamento enemigo. Tras esperar el momento oportuno, iniciaron el ataque arrojando enormes galgas que se precipitaron sobre la formación española, causando numerosas bajas y sembrando el caos. El ataque inicial fue demoledor: los conquistadores no pudieron responder eficazmente con sus arcabuces o ballestas, ni tampoco reagruparse, debido al difícil terreno. En estas condiciones, casi toda la expedición fue aniquilada sin que se produjera un enfrentamiento directo de importancia,[8] aunque es probable que se produjeran combates aislados destinados a rematar a los heridos y capturar a los ilesos.
Los incas se apoderaron del equipaje de los conquistadores. Algunos de los supervivientes fueron enviados como esclavos a Ollantaytambo. Entre los trofeos de guerra, varios caballos fueron conservados y remitidos al Cuzco, donde Manco Inca comenzó a experimentar con las armas europeas, mostrando un especial interés por el uso de la pólvora.[9]
Consecuencias
El triunfo incaico, en conjunto con otros que cosecharía en la campaña de los Andes centrales impediría la llegada de los españoles para auxiliar a los sitios en Cusco, y, así mismo, fue otra muestra de que en terreno montañoso las tropas indígenas podían neutralizar la superioridad táctica y tecnológica de los españoles,[1] lo que fortaleció la moral de los rebeldes.