Tercera batalla de Tiocajas
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| Batalla de Tiocajas (1534) | ||||
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| Parte de la conquista del Perú | ||||
| Fecha | 3 de mayo de 1534 | |||
| Lugar | Tiocajas, Ecuador | |||
| Resultado | Inconcluso | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla de Tiocajas (también conocida como batalla de Teocaxas) fue un enfrentamiento militar ocurrido el 3 de mayo de 1534 entre las tropas del conquistador español Sebastián de Belalcázar y el ejército quiteño comandado por Rumiñahui, en el contexto de la conquista del Imperio Inca.
El resultado fue inconcluso:[2] los quiteños no consiguieron destruir ni al destacamento español ni a sus aliados indígenas, pero los soldados Belalcázar tampoco pudieron derrotar al ejército reunido, y fueron obligados a replegarse al amparo de la oscuridad.
Después de los sucesos de Cajamarca, el general Rumiñahui decidió retirarse con sus 5000 soldados a Quito con el propósito de controlar la región norteña del Tahuantinsuyo. Ordenó la muerte de Inca Illescas para eliminar posibles opositores a su gobierno, envió a 2000 tropas a exhumar el cuerpo de Atahualpa y, tras realizar una ceremonia, reunió a sus tropas y marchó hacia Tomebamba.[3]
Por su parte, Sebastián de Belalcázar, atraído por los cuantiosos tesoros que se rumoreaba que tenía la ciudad de Quito y por los reportes sobre la llegada de Pedro de Alvarado,[4] partió al frente de 200 soldados para emprender la conquista de la región.
Inicialmente, se había enviado al general Chuquitinto con una guarnición de aproximadamente mil hombres para ocupar posiciones cerca de Coropalta y hostigar a los españoles antes de que entraran en la región de los cañaris. Empero, al llegar Belalcázar con treinta caballos al frente de su tropa, los soldados indígenas, sorprendidos, entraron en pánico y huyeron.[5] Después del triunfo, Belalcázar entró en contacto con los cañaris, con quienes se aliaron.
Los principales dirigentes y sacerdotes de los templos quiteños se reunieron para deliberar sobre las medidas que debían tomar para impedir que los españoles siguieran su recorrido, y después de algunas celebraciones decidieron salir al encuentro de los españoles, confiando en derrotarlos.Rumiñahui reunió a más de 50 000 soldados y marcharon desde Quito por el camino real hasta Teocajas.[6] En ese punto decidieron esperar la llegada de los españoles, mandando espías conocedores del terreno para atestiguar sus movimientos y anticipar sus acciones.
Desarrollo
La batalla se inició cuando un destacamento de 10 jinetes españoles al mando de Rui Díaz, que avanzaba en la vanguardia, entró en contacto con el grueso del ejército incaico.[7] Ante el ataque, otros cuarenta españoles se adelantaron para hacer una carga conjunta con los que estaban ahí, causando importantes bajas entre las fuerzas de Rumiñahui. Pese a ello, la moral de los incas no se quebró y continuaron combatiendo.
Tras la primera carga española, otro grupo indígena entró en acción, dirigido por un capitán que logró reagrupar a los soldados que se retiraban en desbandada. Los españoles ejecutaron otra carga, pero cuando observaron que los indígenas se estaban retirando, fueron sorprendidos por la irrupción de un contingente adicional de al menos 15 000 soldados incas.[2] Para entonces los jinetes se encontraban exhaustos, y esta última ofensiva resultó especialmente crítica, pues murieron cuatro junto a muchos caballos, lo que obligó a los españoles y a sus aliados indígenas a replegarse.
Al caer la noche, ambos ejércitos acamparon relativamente próximos. Las fuerzas hispano-indígenas estaban exhaustas, pero un indígena de Cajamarca se ofreció a guiarlas lejos del campamento inca. Los españoles aceptaron y, aprovechando la oscuridad, iniciaron la retirada.
En su marcha derrotaron a un pequeño destacamento inca de unos 500 soldados que custodiaba la salida occidental, consiguiendo un buen botín, y logrando finalmente alejarse del ejército de Rumiñahui.[2]