Batalla del Puente de Rumichaca
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| Batalla del Puente de Rumichaca | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio inca | ||||
| Fecha | noviembre-diciembre,1536 | |||
| Lugar | Río Pampas, Perú | |||
| Resultado | Victoria española | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla del Puente de Rumichaca fue un importante enfrentamiento ocurrido a finales de 1536, en el escenario de la conquista del Tahuantinsuyo. El choque ocurrió sobre el río Pampas, en la ruta entre Jauja y Abancay. El resultado final fue un triunfo español.[1]
Tras la defensa de Lima, el conquistador español Francisco Pizarro decidió mandar a Alonso de Alvarado junto a un importante destacamento de 350 españoles y miles de indios auxiliares con dirección a Cusco para socorrer a los sitiados.[2]
Después de los enfrentamientos en Pachacamac y Olleros, a la columna española se le sumarían 200 soldados adicionales al mando de Gómez de Tordoya, para continuar con la marcha en dirección del sur.[2]
Pese a que las derrotas anteriores habían debilitado la moral de las tropas incaicas, los jefes indígenas Illa Túpac y Paukar Waman decidieron presentar resistencia en el puente de Rumichaca con el propósito de destruir la columna española[3] o, al menos, retrasar su avance el tiempo suficiente para permitir que Manco Inca Yupanqui recuperara la ciudad de Cuzco.[4]
Desarrollo
Mientras el contingente de Alonso de Alvarado se aproximaba al puente de Rumichaca, fue sorprendido al amanecer por un ataque incaico.[1] Luego de un corto enfrentamiento, los españoles lograron repeler el ataque y apoderarse de un puente de peña que constituía la posición estratégica más importante del paso.
Perdido el factor sorpresa, y mientras la columna española se encontraba cruzando el puente de Rumichaca, vastos contingentes indígenas rodearon a los conquistadores y a sus aliados.[3] A pesar de la situación desfavorable, las tropas españolas consiguieron defenderse con éxito, y después de un largo enfrentamiento los contingentes incaicos se retiraron en desorden.
Posteriormente las tropas de Alvarado emprendieron represalias contra la población local sospechosa de colaborar con los rebeldes ordenando ejecuciones en una plaza cercana.[1] Entre tanto, las tropas de Manco se replegarían para continuar con las hostilidades.
Los españoles sufrieron 28 muertos, mientras que entre sus aliados indígenas se contabilizan al menos 101 bajas (correspondientes a los Hatun Xauxa), aunque el total de pérdidas no se conoce con precisión.[5]