Batalla de Desaguadero
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| Batalla de Desaguadero | ||||
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| Parte de la conquista del Imperio inca | ||||
| Fecha | 1538 | |||
| Lugar | Río Desaguadero, Lago Titicaca | |||
| Resultado | Victoria española | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla de Desaguadero fue un enfrentamiento militar ocurrido en 1538 en la región del Collasuyo, cerca del Río Desaguadero y del lago Titicaca. La batalla se desarrolló entre fuerzas indígenas rebeldes lideradas por Quintiraura y tropas españolas dirigidas por Hernando Pizarro, apoyadas por contingentes indígenas aliados bajo el mando de Paullu Inca.[1]
El enfrentamiento se produjo en el contexto de la conquista del Tahuantinsuyo y acabó con la derrota de los rebeldes y la captura de su líder.[2]
Manco Inca Yupanqui había decidido emprender una segunda rebelión a lo largo de los Andes contra los conquistadores españoles,[3] por lo que coordinó acciones militares en distintas regiones del antiguo imperio: Vila Oma marchó al Contisuyo, Illa Túpac en las comarcas de Huánuco, el propio Inca quedó en Vilcabamba para amagar la estratégica región central de Jauja y del Valle de Abancay y Tiso Yupanqui fue a la extensa región del Collasuyo.[4]
Sin embargo, pese a que las acciones de Tiso Yupanqui fueron influyentes.[5] lo cierto es que muchos pueblos del altiplano como los pacajes y lupacas se encontraban descontentos tanto con el dominio incaico como con la presencia española, por lo que aprovechando la inestabilidad política del momento, decidieron levantarse y negarse a obedecer a ambas autoridades[2]
Las comunidades rebeldes eligieron como líder a Quintiraura, curaca principal de los pacajes, quien aceptó el mando con el objetivo de expulsar a los españoles y restablecer la autonomía de los pueblos del altiplano. Ante la amenaza del levantamiento, las autoridades españolas en Cuzco organizaron una expedición militar dirigida por Hernando Pizarro, acompañado por Paullu Inca y numerosos auxiliares indígenas aliados.[2]
Desarrollo
Las fuerzas rebeldes se concentraron en las cercanías del Río Desaguadero, que conecta el lago Titicaca con las lagunas y pantanos del sur del altiplano.[6] Pese a que el río parecía tranquilo y poco impresionante, su profundidad y fuerte corriente lo convertían en un obstáculo natural importante, por lo que, conscientes de su importancia estratégica, los rebeldes desmontaron el puente de balsas de totora que normalmente permitía el paso y se posicionaron en la orilla opuesta para impedir el avance de las tropas españolas.[7]
Cuando el ejército principal comandado por Hernando Pizarro llegó al lugar, encontró la ribera opuesta fuertemente defendida. Hernando descubrió en la localidad de Zepita un depósito de troncos de madera de balsa que había sido transportado hasta allí en tiempos del imperio inca por orden de Huayna Cápac, por lo que con este material armaría una balsa en la que intentó cruzar el río acompañado por unos 20 soldados fuertemente armados.[7]
Al aproximarse a la otra orilla, los rebeldes recibieron la embarcación con una lluvia de piedras y flechas. Los remeros indígenas que conducían la balsa se aterraron y dejaron de remar, por lo que la corriente arrastró la embarcación río abajo con los soldados a bordo. Algunos jinetes españoles intentaron acudir en ayuda de su jefe entrando en el agua con sus caballos, pero el fondo fangoso y la vegetación acuática dificultaron el avance. Bajo el peso de sus armaduras, varios caballos se hundieron y al menos ocho se ahogaron.[7]
Finalmente, Hernando Pizarro logró regresar a la orilla norte, en medio de las burlas de los guerreros lupacas, en parte, por a intervención de Paullu Inca y sus hombres, quienes acudieron en su ayuda.[7]
Durante la noche se construyeron nuevas balsas con los troncos de balsa disponibles, y al día siguiente, dos grandes embarcaciones fueron lanzadas al lago y maniobradas alrededor de la desembocadura del río. En la primera viajaba Hernando Pizarro con unos 40 soldados españoles, mientras que en la segunda se encontraban Gonzalo Pizarro y varios caballos, que debían desembarcar una vez asegurada la orilla.[7]
Hernando Pizarro descendió al agua, que le llegaba al pecho, y avanzó hacia tierra combatiendo entre los juncos. Posteriormente llegaron refuerzos de auxiliares indígenas en embarcaciones de totora, los caballos fueron desembarcados y los españoles lograron entonces restablecer el puente de balsas que los rebeldes habían retirado hacia la orilla sur.[7]
Una vez que la caballería española entró en combate, la batalla se inclinó decisivamente a favor de los conquistadores. Los rebeldes fueron derrotados y perseguidos a través de la llanura del altiplano en dirección a Tiahuanaco, llegando a capturar al líder rebelde Quintiraura, y arrasando su asentamiento posteriormente.[2]