Dioniso

Baco, dios del vino en la mitología grecorromana From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, Dioniso (en griego clásico: Διόνυσος, Diónysos) es el dios del vino[1] de la tradición clásica y uno de los doce dioses olímpicos.[2] Es también conocido como Baco (gr. Βάκχος, Bákchos; lat. Bacchus) entre griegos[3][4] y romanos.[5] Para los expertos se trata de un dios asociado a la fertilidad exuberante, viñas, vino, ebriedad, trance, teatro, locura, libertad, liberación, transgresión y liminalidad. Dioniso es la potencia divina que altera el orden establecido, el dios de la alteridad, la ruptura de límites y del desborde vital[6] (ζωή, zōḗ).[7]

Dioniso, escultura en mármol, siglo II a. C., Museo del Louvre
Dioniso (sentado en un trono) con Helios, Afrodita y otros dioses. Fresco antiguo de Pompeya.
Las ménades, compañeras de Dioniso

Su culto incluye festividades como las Dionisias atenienses,[8] las bacanales romanas y los misterios dionisíacos.[9] Estos ritos se asociaban con la embriaguez (μέθη), la posesión extática (βακχεία) y la locura sagrada (μανία).[10] También se vinculaba al teatro[11] y en la poesía, a los ditirambos.[12] En tiempos tardíos fue identificado con el Liber itálico.[13][14] «Dioniso» es el teónimo y «Dionisio» el antropónimo.[15][16]

Hesíodo sitúa su origen en Tebas y dice que Dioniso es hijo de Zeus y Sémele, hija de Cadmo.[17] Madre, hijo y Ariadna, la esposa de Dioniso, son ahora todos dioses.[18] Homero nos habla de su periplo mítico de afirmación divina en Tracia[19] y los himnos homéricos de su doble nacimiento[20] y de su nodrizas, las Nisíades.[21] Había descubierto la vid y se vanagloriaba de haber elaborado y extendido el consumo del vino.[22] Como dios de la exuberancia vegetal sus símbolos son el tirso (θύρσος) y la hiedra (κισσός); y como dios de la fertilidad de las viñas (ἄμπελος), los racimos de uvas (βότρυς) y el cántaro (κάνθαρος) para beber vino.[23]

Las bacantes de Eurípides es la fuente más importante sobre su culto y lo cita como un dios liberador.[24][25] La misión divina de Dioniso consiste en presidir las fiestas, guiando a los celebrantes con danza y risas al son del aulós, y disipando todas las penas y preocupaciones con el vino.[26] También se incluyen los crótalos, el tympanum y rituales en trance como la omofagia y el sparagmos.[27] Dioniso fue conocido en la tragedia como Baco,[28] el frenesí que inducía era la βακχεία (bakcheía, ‘furor báquico’) y sus seguidoras las bacantes.[29] Dio en español las voces «bacanal»[30] y «báquico».[31]

Casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero».[32] Las representaciones de la Grecia arcaica mostraban a Dioniso como un hombre maduro y barbudo; con el helenismo y Roma pasó a ser un efebo imberbe y afeminado.[33][34] Su comitiva, el ruidoso tíaso, se compone de Sileno y las ménades.[35] Su campaña contra la India se narra en las Dionisíacas.[36] Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas», la regeneración y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos.[37] En tiempos modernos inspiró la filosofía dionisíaca.[38][16]

Etimología y onomástica

El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crio, o la montaña (Niso) donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes.[39]

Según la etimología estoica propuesta por Cleantes, en la que dianysai se traduce como «recorrer totalmente», Dioniso es identificado con el sol que cada día «recorre enteramente el círculo celeste». Siglos más tarde, Macrobio transmite en sus Saturnales diversas alegorías de Dioniso-sol, siendo Dioniso el «sol nocturno» que recorre el hemisferio inferior y Apolo el «sol diurno» que transita el hemisferio superior; las edades de Dioniso —niño, efebo, barbudo— simbolizan los ciclos solares de crecimiento y decrecimiento durante todo el año, por lo que el dios gobierna la fertilidad de la tierra y los frutos junto a las diosas «lunares» (Deméter y Perséfone). Como divinidad solar Dioniso encarna la potencia masculina del cosmos, «espíritu (pneûma) generador y nutricio» para los estoicos según Plutarco, y como Liber Pater romano considerado «padre de todas las cosas» y dador del «poder seminal» asociado a la procreación. En este último sentido, es asociado en general con la naturaleza húmedo-cálida y ligado a las plantas frutales según Porfirio, idéntico a Osiris en Plutarco.[40]

Culto báquico

Misterios dionisíacos

Dioniso es un dios de ritos religiosos mistéricos, como los de Deméter y Perséfone en la ciudad de Eleusis, próxima a Atenas. Dioniso lleva el bassarís (βασσαρίς) o piel de zorro, simbolizando las fieras salvajes. Sus propios ritos, los misterios dionisíacos y los misterios eleusinos, eran los más conocidos por todos. Muchos investigadores creen que Dioniso es un sincretismo de una deidad griega local de la naturaleza y un dios más poderoso de Tracia o Frigia, como Sabacio.

Dios extranjero

Heródoto sabía que el culto a Dioniso llegó más tarde a los griegos que el resto, pues comenta:

Así es, la historia griega cuenta que tan pronto nació Dioniso, Zeus lo llevó a Nisa, en Etiopía, allende Egipto, y como con Pan, los griegos no saben qué fue de él tras su nacimiento. Resulta por tanto claro para mí que los griegos aprendieron los nombres de estos dos dioses más tarde que los nombres de todos los otros, y sitúan el nacimiento de ambos en el momento en que los conocieron.[41]

Muchos griegos estaban seguros de que el culto a Dioniso había llegado a Grecia desde Anatolia,[42] pero sus nociones sobre si Nisa estaba situada en Anatolia, en Libia («lejos al oeste junto al gran océano»),[43] Etiopía[44] o Arabia[45] son lo suficientemente variables como para sugerir que se pretendía un lejano país mágico, quizás llamado Nisa (gr. Νῦσα, lat. Nysa), para explicar el ilegible nombre del dios: ‘dios de Nisa’.[46] Apolodoro parece seguir a Ferécides, quien cuenta cómo el infante Dioniso, dios de la parra, fue criado por las ninfas de la lluvia, las Híades, en Nisa.[47] Sin embargo, el nombre que los hititas anatolios se daban a sí mismos en su propia lengua (nesili) era Nesi.[48] La influencia hitita en la cultura griega antigua casi nunca es apreciada.[49]

Más tardíamente, ya a comienzos del siglo XIX durante el Romanticismo alemán, la opinión generalizada situó el origen de Dioniso —así como del resto del panteón griego— en la India: como «señor de la naturaleza» se le asoció con el dios hindú Shiva, el cual habría pasado metamorfoseado a Occidente a través del Próximo Oriente, Egipto (asociado, como dios sufriente, a Mitra y Osiris), Tracia y Grecia, donde la deidad oriental habría sido finalmente humanizada y rebajada a la condición de héroe mediante el mito épico.[50]

El Dioniso micénico

Las anteriores contradicciones sugieren a algunos que no se está tratando con la memoria histórica de un culto extranjero sino con un dios inherentemente extranjero. Y de hecho, el nombre de Dioniso aparece documentado con anterioridad al 1200 a. C. en las tablillas en idioma micénico como DI-WO-NI-SO-JO,[51] y Károly Kerényi lo localiza en la Creta minoica, donde su nombre minoico es desconocido pero su característica presencia resulta reconocible. Claramente, Dioniso había estado con los griegos y sus predecesores mucho tiempo, y aun así retuvo –en parte– el recuerdo de su procedencia extranjera.[52]

Símbolos y atribuciones

El toro,[53] la serpiente,[54] la hiedra y el vino[55] son los signos de la característica atmósfera dionisíaca, y Dioniso está estrechamente asociado con los sátiros, centauros y silenos.[56] A menudo aparece montando un leopardo, llevando una piel de nébrida,[57] o sobre un carro tirado por panteras,[58] y también puede ser reconocido por el tirso que lleva.[59] Además de la parra y su alter ego salvaje estéril, la hiedra venenosa, ambas a él consagradas, la higuera también era un símbolo suyo.[60] La piña que coronaba su tirso le relacionaba con Cibeles,[61] y la granada con Deméter.[62] En Atenas se celebraban en su honor las Dionisias y las Leneas.[63] Los iniciados lo adoraban en los misterios dionisíacos, que eran parecidos y estaban relacionados con los misterios órficos.[64] Se decía que Orfeo había inventado los misterios de Dioniso.[65] Dioniso también está asociado a la fertilidad vegetal de las vides; se lo relaciona con Deméter como complemento del alimento básico (vino y pan), y se le atribuyen efectos medicinales y psicológicos, como aliviar el dolor, estimular la sociabilidad, la palabra y la franqueza.[66]

Culto tardío en Roma

El culto de Dioniso tuvo influencia más tarde en Roma, entre los siglos III y II a. C.,[67] introducido desde la Magna Grecia (los pueblos griegos del sur de Italia), y a través de la Etruria, influida por los griegos, donde fue identificado con el dios etrusco Fufluns.[68] Dioniso se equipara también con Liber (el libre’, también Liber Pater). Era un dios de la fertilidad y el crecimiento, casado con Libera. Su fiesta era la Liberalia, celebrada el 17 de marzo, pero en algunos mitos también se celebraba el 5 de marzo.[13][14]

Su presencia activa en los relatos, creencias y prácticas rituales se prolongó hasta época tardorromana (siglos III y IV d. C.).[69][70] Los romanos rindieron culto a su equivalente romano, Baco, su nombre deriva de bacanal.[71] Las bacanales eran fiestas que se celebraban en secreto y con la sola participación de mujeres en la arboleda de Stímula (lucus Stimulae), cerca del monte Aventino el 16 y 17 de marzo.[72] Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes.[73] La notoriedad de estas fiestas, donde se suponía que se planeaban conspiraciones políticas, provocó en 186 a. C. un decreto del Senado —el llamado Senatus consultum de Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y actualmente en Viena— por el que las bacanales fueron prohibidas en toda Italia, bajo sospecha de que eran realizadas para tramar crímenes.[74] Prohibidas hasta cierto punto, en ciertas ocasiones especiales debían ser aprobadas por el Senado.[75] Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto, las bacanales no fueron sofocadas, especialmente en el sur de Italia, durante mucho tiempo.[76]

Epítetos

  • Acratoforo, epíteto con el que era designado como dador del vino sin mezclar, y bajo el que se le adoraba en Figalía (Arcadia).[77][78]
  • Acroreites, bajo el que era adorado en Sición.[79]
  • Adoneo (Adoneus, ‘gobernante’), epíteto latino que recibía como Baco.[80]
  • Basareo o Básaro («cubierto de una piel de zorro»)[81]
  • Bromio (‘atronador’ o ‘el que brama’).[82]
  • Dendrites (Δενδρίτης Dendrítês, ‘el de los árboles’), como poderoso dios de la fertilidad.
  • Dimorfo (Δίμορφoς), por el hecho que podía mostrarse como bello o como terrible de acuerdo a las circunstancias.
  • Ditirambo (‘el de la doble puerta’) se usa a veces para referirse a él en las solemnes canciones cantadas en los festivales, y hace referencia a su prematuro nacimiento.
  • Egóbolo (‘matador de cabras’), nombre bajo el que fue adorado en Potnias (Beocia).[83]
  • Eleuterio (Ελευθερευς, ‘el libertador’), también aplicado a Eros.
  • Eneo, como dios de la prensa de vino.
  • Enorques (‘con bolas’[84] o quizá ‘en los testículos’, en alusión a Zeus cosiendo al infante Dioniso en su muslo),[85] otra forma relacionada con la fertilidad en Samos y Lesbos.
  • Esimnetes (‘gobernante’ o ‘señor’), nombre bajo el que fue adorado en Aroe y Patras (Acaya).
  • Eubuleo[86]('buen consejero')
  • Evio, un epíteto que se usa prominentemente en la obra de Eurípides, Las bacantes.[82]
  • Faleno (Φαλλην, ‘del falo’), garante de la fecundidad.
  • Floios (Φλοῖος, ‘corteza’), como espíritu de ésta.
  • Hierofante, sacerdote del culto.
  • Hías, como divinidad asociada a las lluvias y a la procreación humana.[87]
  • Leneo, como «inventor» o bien «protector del lagar».[88]
  • Licnito (‘el del bieldo, harnero o criba’) le hacía un dios de la fertilidad relacionado con las religiones mistéricas. El bieldo era un instrumento similar a una pala que se usaba para aventar, es decir separar la paja del grano. Como si la divinidad fuera una especie de criba de almas. También se relaciona este epíteto con la significación de «cuna», por lo que habría una alusión a un culto de Dioniso-niño.[89]
  • Lieo (‘el que desata’), como un dios de la relajación y la liberación de las preocupaciones.
  • Lisio, «liberador».[88]
  • Omadio (Ὠμάδιος, ‘que come la carne cruda’), sobrenombre de Baco en Quíos.
  • Pericionio, «rodeado de columnas».[90] Alude este epíteto a un episodio de la vida del dios Dioniso en Tebas. Cf. Eurípides, Las fenicias, 654, donde se menciona una danza que merece este calificativo. Al parecer, las vides del dios, enlazándose a las columnas de la fortaleza tebana, lograron superar la fuerza de un terremoto.
  • Sucites (Συκίτης), protector de las higueras.
  • Yaco o Íaco (Ιακχος) le relaciona con los misterios eleusinos, donde era conocido como hijo de Zeus y Deméter. El nombre puede proceder de ιακχος (iakchos), un himno cantado en honor de Dioniso.[82][86]
  • Yóbaco, porque lanza muchas voces de este tipo.[82]
  • Zagreo, como niño-dios despedazado y devorado por los titanes, según un mito de origen posiblemente órfico.[91]

Nacimiento y periplo divino

Procesión dionisíaca en un sarcófago de mármol, posiblemente indicativa de que el difunto estuvo iniciado en los misterios.
Baco de Aldaya, escultura hispanorromana del siglo II (M.A.N.)
Los diferentes autores varían la filiación de Dioniso: a) Zeus y Sémele;[17] b) Zeus y Dione;[92] c) Zeus y Selene;[93] d) Zeus y Deméter;[94] e) Zeus y Perséfone;[95] f) Nilo;[96] g) Cabiro;[96] h) Niso y Tione.[96]

Dioniso, el de ‘dos madres’

Dioniso tuvo un nacimiento inusual y prematuro que evoca la dificultad de encajarlo en el panteón olímpico. Zeus enamorado de Sémele yació con ella a escondidas de Hera. Zeus prometió conceder a Sémele lo que pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro y lanzó el rayo, y así Sémele murió calcinada. Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo. A su debido tiempo Zeus deshizo el cosido y nació Dioniso.[97]

A Dioniso se le da el nombre de Dímētōr (δίμητωρ) porque sus dos nacimientos equivalían a tener «dos madres» distintas: de la tierra a través de Sémele y un nacemento a través del cuerpo de Zeus.[98] Zeus confió al bebé en manos de Hermes. Este lo llevó a Atamante e Ino, la hermana de Sémele, y los persuadió para que lo criasen como a una muchacha. Pero Hera, indignada, los enloqueció. Zeus eludió la cólera de Hera transformando a Dioniso en cabrito, y Hermes se lo llevó a las ninfas Nisíades, que habitaban Asia.[97]

Los Himnos homéricos dudan sobre el lugar en donde Sémele dio a luz a Dioniso, y barajan los nombres de Drácano, Icaria, Naxos, un lugar junto al Alfeo o Tebas, pero finalmente se decantan por Nisa, una montaña alta y frondosa, lejos de Fenicia y cerca de las corrientes de Egipto.[99] En la Ilíada se menciona el célebre ‘vino pramnio’ (πράμνειος οἶνος), un bálsamo fuerte.[100] Eratóstenes afirma que ese vino procede de la isla de Ícaro (Icaria) y que debe su nombre a Pramnos, una gran montaña de dicha isla, donde se cultiva. Allí, las laderas estaban consagradas a Dioniso, ya que la tradición sitúa en esa cima el lugar exacto donde el dios salió del muslo de Zeus.[101]

El renacimiento es el principal motivo de adoración en las religiones mistéricas, pues su muerte y resurrección eran sucesos de reverencia mística. Este relato se usó en muchos cultos griegos y romanos. Variantes del mismo se encuentran en la obra de Nono, y también en varios poemas fragmentarios órficos, que mencionan al Dioniso nacido de Perséfone con el nombre de Zagreo o Yaco.[102][103]

Periplo de afirmación divina

Teatro de Dioniso, Atenas

Dioniso fue el descubridor de la vid y, enloquecido por Hera, anduvo errante por Egipto y Siria. Acogido primero por Proteo, rey de los egipcios, llegó más tarde a Frigia; allí, purificado por Cibeles e iniciado en sus rituales, recibió de ella la túnica y marchó a través de Tracia contra los indios. Licurgo, rey de los edones que habitaban a orillas del río Estrimón, fue el primero que lo ultrajó y lo expulsó. Dioniso se refugió en el mar junto a Tetis, hija de Nereo, pero las bacantes y una multitud de sátiros que lo seguían fueron apresadas. De pronto las bacantes quedaron libres y Licurgo se volvió loco por obra de Dioniso.[22]

Después de recorrer Tracia y toda la tierra índica, donde erigió estelas, llegó a Tebas y obligó a las mujeres a abandonar sus casas y a entregarse al delirio báquico en el monte Citerón. Penteo, hijo de Ágave y heredero del reino de Cadmo, intentó impedirlo, pero fue desmembrado por su propia madre en un rapto de locura. Dioniso, una vez que hubo mostrado a los tebanos que era un dios, se dirigió a Argos, y allí de nuevo, al no recibir veneración, infundió locura en las mujeres: en los montes devoraban la carne de sus hijos lactantes.[104]

Para cruzar de Icaria a Naxos alquiló una trirreme de piratas tirrenos. Estos, habiendo embarcado, con el propósito de venderlo pasaron de largo por Naxos y pusieron rumbo a Anatolia, pero Dioniso convirtió el mástil y los remos en serpientes y llenó el barco de yedra y sonido de flautas. Los piratas, enloquecidos, se arrojaron al mar y se transformaron en delfines; de este modo los hombres comprendieron que era un dios y lo honraron.[105]

Apoteosis, matrimonio y tíaso

Finalmente, Dioniso rescató del inframundo a su madre, y dándole el nombre de Tíone subió con ella al Olimpo.[105] Pero Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó en Naxos y se la llevó a Lemnos. Allí yació con ella y engendró a Toante, Estáfilo, Enopión y Pepareto.[106] Se dice que la Corona boreal era la corona de Ariadna colocada entre las estrellas: Dioniso la catasterizó cuando los dioses celebraron sus bodas en la isla de Día; con ella Dioniso había coronado primero la novia.[107] Pero nieto de Toante fue Euneo, rey lemnio durante la guerra de Troya.[108] También las Viticultoras de Delos, descendientes de Estáfilo, fueron bendecidas por Dioniso.[109]

El séquito de Dioniso era llamado el tíaso y estaba formado principalmente por las ménades, sus compañeras de orgía, que danzan y tocan el tympanum. «Y los de Dioniso son los silenos, los sátiros, los títiros[110] y los grupos de bacantes, las lenas,[111] las tías (tíades),[112] las mimalones,[113] las náyades y las que en conjunto reciben el nombre de ninfas».[114] Dioniso lleva un cortejo de sátiros, de lenas y todos los silenos. Lleva también a Gelos («Risa») y Como («Exceso»), dos divinidades muy dadas a la diversión y los banquetes.[115] Dos figuras femeninas en la tradición tardía también están relacionadas con su culto: Mete («Ebriedad»)[116] y Télete («Iniciación»).[117]

Otros episodios mitológicos

Dioniso y Acmé. Mosaico en Chipre

Midas

Midas es presentado como juez en la competición musical entre Apolo y Marsias (o Pan), donde su veredicto favorable al rival provoca la ira de Apolo, que le impone orejas de asno como castigo por su juicio. En otra tradición, vinculada a Dioniso, Midas acoge y hospeda generosamente a Sileno cuando este se extravía durante la expedición india del dios; como recompensa, Dioniso le concede un deseo, que el rey usa para convertir en oro todo lo que toca, pero al volverse insostenible el don, suplica su retirada y es instruido para purificarse en el río Pactolo, que desde entonces adquiere su arenoso color dorado.[118][119]

Penteo

Penteo, rey de Tebas, desprecia a Dioniso, rechaza sus cultos y se burla de las profecías de Tiresias, negándose a reconocer al nuevo dios y ordenando su captura; su rechazo se basa en la idea de que un “joven sin armas” no puede imponer un culto frente a la fuerza militar y el orden cívico. Sin embargo, Dioniso ya ha introducido su presencia en la ciudad y atrae a la población hacia el Citerón, donde las bacantes celebran sus ritos en trance. Cuando Penteo intenta reprimir el culto, es engañado, llevado a las montañas y finalmente despedazado por las ménades, incluyendo a su propia madre, Ágave, que lo confunde con una bestia.[120]

Licurgo

El poderoso Licurgo no sobrevivió mucho tiempo tras enfrentarse a los dioses, pues atacó a Dioniso y a sus nodrizas cuando lo escoltaban en el monte Niso, obligando al dios y a su séquito a huir aterrorizados; las bacantes arrojaron sus tirso al suelo mientras Dioniso, presa del miedo, se lanzó al mar donde fue acogido por Tetis. Los dioses, indignados por la violencia contra el joven dios, castigaron a Licurgo con la ceguera enviada por Zeus, lo que precipitó su muerte y el odio de todos los inmortales hacia él.[121]

Niso

Cuando Dioniso marchó a la India dejó el gobierno de su reino tebano en manos de su preceptor Niso, pero al regresar este se negó a devolvérselo; Dioniso evitó el conflicto directo y esperó tres años, hasta que organizó una celebración de los ritos trietericos fingiendo una fiesta religiosa, introdujo a sus soldados disfrazados de bacantes y, mediante esta estratagema, capturó a Niso y recuperó el control de su reino.[122]

Prosimno

Dioniso y Ariadna, de Sebastiano Ricci.

Una historia conocida es la de su descenso al Hades o el inframundo para rescatar a su madre Sémele, a la que colocaría después en el firmamento estrellado.[123][124] Dioniso hizo el descenso desde un pozo del que se decía que no tenía fondo, ubicado en la costa de la Argólide, cerca del yacimiento prehistórico de Lerna. Fue guiado por el luchador Prosimno o Polimno, quien pidió como recompensa ser su amante. Al morir Prosimno antes de que pudiese acceder a su petición Dioniso, este, en agradecimiento a la sombra de quien le había ayudado, tomó una rama de olivo, le dio forma de falo y la clavó en la tumba.[125] Esta historia se narra completa sólo en fuentes cristianas (cuya intención era desacreditar la mitología pagana). Parece haber servido como explicación de los objetos secretos que eran revelados en los cultos y misterios dionisíacos.[126]

Icario y Erígone

Dioniso entrega el vino a Icario y Erígone para difundirlo entre los hombres, pero unos pastores matan a Icario al confundir la bebida con veneno tras embriagarse; su hija Erígone, guiada por el perro Mera, encuentra el cuerpo y se suicida. Dioniso castiga a los atenienses hasta que se expía la falta, y finalmente los tres son catasterizados como constelaciones.[127] Dioniso visita como huésped a Eneo y se enamora de Altea, con quien engendra a Deyanira, mientras Eneo se retira del hogar fingiendo realizar ritos sagrados. En recompensa por la hospitalidad, Dioniso entrega a Eneo la vid y le enseña su cultivo, estableciendo además el nombre del vino (oinos) a partir del de su anfitrión.[128]

Dioniso y los asnos

Las versiones míticas cuentan que, cuando Hera envió la locura contra Dioniso, este huyó errante por Tesprotia en busca del oráculo de Zeus en Dodona para recuperar su cordura; al encontrarse con un pantano intransitable, dos asnos lo ayudaron a cruzarlo, por lo que Dioniso, agradecido tras sanar, los elevó a las estrellas como constelación (se refiere al Pesebre o los dos asnos). En otra tradición, incluso se dice que uno de esos asnos recibió voz humana, pero más tarde fue derrotado y muerto por Príapo, siendo finalmente también catasterizado por compasión divina, lo que explicaría su presencia en el cielo junto a Cáncer.[129]

Dirce

En la tradición tebana, Dirce, esposa de Lico, maltrata a Antíope por sospechar de su relación con el rey, pero más tarde los hijos de Antíope, Anfión y Zeto, descubren su verdadera identidad y la castigan atando a Dirce a un toro salvaje hasta causarle la muerte. Sin embargo, Dioniso protege a su devota Dirce y, como acto de favor divino, hace surgir una fuente en el lugar donde su cuerpo fue destruido en el monte Citerón. En otra versión, Dirce es hallada durante los ritos dionisíacos y muere igualmente a manos de los gemelos tras la revelación de su identidad, mientras Antíope es finalmente reconocida como su madre.[130]

Contra Perseo

Tras su enfrentamiento inicial con Perseo, Dioniso terminó reconciliándose con los argivos, que le concedieron honores y un recinto sagrado en la ciudad. Este lugar fue posteriormente llamado “de Cres (el cretense)”, ya que, según la tradición, Dioniso habría enterrado allí a Ariadna tras su muerte. Otra versión transmitida por Liceas afirma que, durante la reconstrucción del templo del dios, se halló un sarcófago de terracota identificado como el de Ariadna, visto incluso por habitantes de Argos.[131]

Otros episodios

Según Nono de Panópolis, se hablaba de Ámpelo, un sátiro que murió en un accidente al montar un toro enloquecido por la picadura del tábano de Ate. Las Moiras concedieron a Ámpelo una segunda vida como parra, y de ella prensó Dioniso el primer vino.[132] Los griegos dicen que Hera arrojó a Hefesto cuando nació, y él, que le guardaba rencor, le envió como regalo un trono de oro que tenía unos lazos invisibles, y que ella, cuando se sentó, quedó atada, y que de los otros dioses a ninguno quiso Hefesto obedecer, pero Dioniso —pues era en el que Hefesto más confiaba— emborrachándole lo condujo al cielo.[133]

Finalmente, después de establecer su culto en todo el mundo, Dioniso subió al Olimpo y forma parte de los doce dioses del Olimpo gracias a que Hestia cedió su puesto en el consejo. Este dato es una reinterpretación moderna que ofrece Robert Graves y no aparece en ninguna fuente de la mitología clásica.[134] Volvió locas a las Miníades por no querer aceptar el culto de Dioniso, haciendo que devorasen a uno de sus hijos y transformándolas en murciélagos.[135] También enloqueció a las Prétides, por no aceptar los ritos dionisíacos.[136] Aristófanes inventa en su comedia Las ranas un tercer descenso de Dioniso al Hades. Dioniso, patrón del festival dramático ateniense, la Dionysia, quería devolver a la vida a uno de los grandes dramaturgos. Tras un concurso, entre Esquilo y Eurípides, elige al primero.[137]

Estudios sobre la naturaleza de Dioniso

Vida, símbolo y éxtasis vital

Karl Kerényi entiende a Dioniso como la personificación de la vida indestructible (indestructible life). El dios encarna la fuerza vital que renace continuamente, uniendo nacimiento, muerte, vegetación, vino y renovación en una misma experiencia religiosa. El vino es el símbolo visible de esa potencia vital, no su significado último.[138] Walter Burkert presenta a Dioniso como el dios del éxtasis ritual y de la transgresión temporal del orden social. Su culto, caracterizado por la música, la danza, el vino y la posesión divina, permitía experimentar una realidad distinta de la vida cotidiana. Burkert insiste, sin embargo, en que Dioniso sigue siendo, ante todo, el dios de la vid y del vino, cuya dimensión extática nace precisamente del uso ritual de esta bebida.[139]

Alteridad y disolución de los límites

Jean-Pierre Vernant interpreta a Dioniso como el dios de la alteridad. Representa todo aquello que escapa a las categorías estables: lo extranjero, lo salvaje, la máscara, la metamorfosis y la inversión de los papeles sociales. Su presencia obliga a confrontar aquello que la ciudad normalmente mantiene bajo control.[140] Marcel Detienne profundiza en esta idea mostrando que Dioniso es el dios que desdibuja las fronteras: entre hombre y dios, civilización y naturaleza, masculino y femenino, cordura y locura. Su culto pone en cuestión las clasificaciones habituales y revela la ambigüedad constitutiva de la experiencia humana.[141]

Culto y experiencia religiosa

Albert Henrichs insiste en comprender a Dioniso desde la práctica religiosa más que desde el mito. Destaca la importancia de las procesiones, los misterios, el entusiasmo (enthousiasmos) y la participación colectiva en el culto, subrayando que el dios fue una de las divinidades más populares y ampliamente veneradas del mundo griego.[142] Walter F. Otto ofrece quizá la interpretación más poética: Dioniso es el dios de la presencia inmediata de la naturaleza, de la alegría y del terror inseparables, de la vida que florece y muere sin cesar. En él conviven la felicidad y el sufrimiento, la embriaguez y la revelación.[143]

Descendencia, amoríos y consortes

Consorte y descendientes

Más información Amorío, Descendencia y/o relaciones ...
Amorío Descendencia y/o relaciones
Afrodita Príapo es un dios venerado donde pastan cabras y ovejas y hay enjambres de abejas. Pero los de Lámpsaco lo veneran más que a los demás dioses, y dicen que es hijo de Dioniso y Afrodita.[144] Según el Anacreontea, las Cárites, sin especificarlas individualmente, nacieron de la pasión entre Afrodita y Dioniso.[145] Para los órficos Hermes Psicopompo (acaso Yaco), que habita el inexorable sendero del Cocito, es hijo de Dioniso y de Afrodita de ojos vivos.[146] En algunas versiones Himeneo también es hijo de Dioniso y Afrodita.[147]
Alexírroe El monte Tmolo era denominado antes Carmanorio en honor de Carmanor, cierto hijo de Dioniso y una tal Alexírroe, a la que se presupone ninfa.[148]
Alfesibea Baco también se prendó de la ninfa Alfesibea, la raptó con la forma de un tigre y ésta le alumbró un hijo, Medo. Por este incidente el río Tigris fue así nombrado.[149]
Altea Deyanira era hija de Eneo y Altea, pero algunos dicen que Altea la engendró en realidad de Dioniso, tras su marcha por Calidón. Sea como fuere Deyanira conducía un carro practicando el arte de la guerra.[150]
Aretírea El héroe epónimo de Fliunte, llamado Fliante, Flío o Flíaso, era hijo de Dioniso y Aretírea, hija a su vez del autóctono Arante.[151]
Ariadna Con Ariadna, la hija de Minos, tuvo la mayor cantidad de hijos. Apolodoro dice que «Dioniso, enamorado de Ariadna, la raptó y la llevó a Lemnos, donde yació con ella y engendró a Toante,[152] Estáfilo,[153]Enopión y Pepareto».[154] Otros reemplazan los dos últimos nombres citados por Marón y Eunoo.[155] Un escolio dice que en cambio son tres y los denomina como Evantes, Latramis y Taurópolo.[156] Aún otras fuentes, en diferentes contextos, incluyen en la nómina de hijos de Dioniso y Ariadna al argonauta Eurimedonte,[157] el epónimo Céramo,[158] Flíaso,[159] Himeneo[160] y especialmente Euneo, rey de Lemnos.[161]
Aura La desdichada corredora Aura, hija de Lelanto, fue presa de una maldición de Afrodita y se entregó eróticamente a Dioniso. Aura alumbró dos hijos: Yaco y su hermano gemelo póstumo, antes de arrojarse al río.[162]
Beroe Tanto Dioniso como Poseidón compitieron para ganarse a la hermosa Beroe pero ella se decantó finalmente por Poseidón.[163]
Caria Caria, hija de un rey de Laconia, era amada por Dioniso, pero murió repentinamente en Carias (Καρυές) y él la metamorfoseó en un nogal. Artemisa llevó la noticia a los laconios, quienes inmediatamente erigieron un templo a Artemisa Cariatis, de la que reciben su nombre las cariátides, estatuas femeninas empleadas como columnas.[164][165]
Circe Como, personificación de las festividades, está naturalmente asociado a Dioniso, probablemente como uno de sus hijos aunque tal filiación no aparece en ninguna fuente.[166] La asociación de Como como hijo de Baco y Circe es una conjetura propuesta por Milton en su Comus.
Corónide En una fuente es la madre de las Gracias, tres en número, es una tal Coronis o Corónide,[167] que algunos creen una de las ménades.[168]
Deméter Fuera de la mitología clásica se dice que Apolo y Artemisa fueron hijos de Dioniso y Deméter, y que Leto fue solo su nodriza y cuidadora.[169]
Erígone La hija de Icario fue engañada por Dioniso con la forma de una falsa uva y por esa treta yació con la muchacha.[170] Fruto de ambos nacería Estáfilo.[171]
Fiscoa La muchacha elea Fiscoa se unió Dioniso y de ambos nació Narceo. Cuando éste creció hizo la guerra contra sus vecinos y alcanzó gran poder, y precisamente él erigió el santuario de Atenea Narcea. Dicen que Narceo y Fiscoa fueron los primeros que tributaron culto a Dioniso.[172]
Nicea Dioniso violó a la ninfa Nicea, epónima del pueblo y de naturaleza virginal. Nicea dio a luz a Télete,[173] a un tal Sátiro[174][173] y a otros hijos innominados.[174]
Palene Una hija de Sitón de los odomantos. Dioniso, que corteja a Palene, actúa contra los crímenes sacrílegos de Sitón. En esta versión Sitón deseaba carnalmente a su propia hija, empleando todo tipo de métodos para posponer y obstaculizar su matrimonio, hasta que al final simplemente acabó matando a todos los posibles maridos.[175]
Percote Epónima de Percote, se la baraja como una de las posibles madres de Príapo con Dioniso.[176]
Psalacanta Psalacanta, una ninfa, prometió ayudar a Dioniso a cortejar a Ariadna a cambio de sus favores sexuales; pero Dioniso se negó, por lo que Psalacanta desaconsejó a Ariadna que se fuera con él. Por ello, Dioniso la convirtió en la planta egipcia del mismo nombre —el propio autor duda entre el melilotus o la artemisia— .[177]
Quíone Una de la náyades, Quíone, se baraja como posible madre de Príapo en su unión con Dioniso.[178]
(desconocido)
  • Tisa (de ahí el «tíaso»), aunque citada en un pasaje corruto, era una hija de Dioniso que participó en los ritos de su padre en el monte Ida.[179]
  • Mete, personificación de la ebriedad, es asociada naturalmente a Dioniso como una de sus hijas.[116]
  • A Himeneo, personificación del canto nupcial, se le hace hijo de Dioniso en una sola fuente tardía, sin especificar la madre.[180]
  • «Fue desde Eteocles de Orcómeno que aprendimos la costumbre de orar a las tres Cárites. Y Angelión y Tectao, hijos de Dioniso, que hicieron la imagen de Apolo para los delios, pusieron tres Cárites en su mano».[181]
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Amoríos con varones

Clemente de Alejandría dice que Dioniso tuvo relaciones amorosas con Laonis, Ámpelo, Himeneo, Hermafrodito y Aquiles.[182] Ptolomeo Queno nos dice que «Dioniso fue amado por Quirón, de quien aprendió cantos y danzas, los ritos báquicos e iniciaciones».[183] Dioniso también gozó del amor de un sátiro joven Ámpelo, hasta que Selene, celosa, provocó la muerte del efebo. Las Moiras lo convirtieron en una cepa de vid que él exprimió para crear su primer vino.[184] O como el montaraz Dioniso raptó al divino Adonis, cuando recorría la sacra Chipre, para gozar del amor del muchacho.[185] Prosimno o Polimno fue un muchacho que guio a Dioniso en su viaje hacia el inframundo a cambio de su entrega erótica. Dioniso prometió hacerlo tras su regreso; sin embargo, al volver se encontró a su amante muerto, por lo que cumplió lo prometido utilizando para ello una rama de higuera.[186] Otro efebo de Dioniso fue Estáfilo, natural de la isla de Tasos. Se dice que gracias al amor que Dioniso le profesaba el vino de Tasos era muy apreciado.[187]

En la versión órfica

Nacimiento

Dioniso tiene una influencia muy importante dentro de los mitos y religión órficas. Zeus, unido a su propia hija Perséfone con la forma de una serpiente, engendró a Dioniso. Perséfone había nacido a su vez de Rea-Deméter, la madre de Zeus y el propio Zeus en otra unión incestuosa.[188] En la teogonía de las rapsodias se introduce un elemento innovador pues Zeus no es el último rey de los dioses sino que esta figura la ocupa el propio Dioniso. Para sorpresa de todos Zeus decidió abandonar sus preceptos divinos y le cedió la soberanía a Dioniso cuando este era tan solo un infante. Como infante Baco solo pensaba en las festividades. [189] Para ello Zeus encomienda a los curetes la custodia del infante como había hecho antes Rea con Zeus.[190] Zeus era un rey de Creta que se encontraba en esos momentos de viaje. Su esposa Hera, sintiendo celos de que un hijo de Zeus y no suyo tuviese el dominio sobre los dioses, decidió actuar como una madrastra malvada. Dioniso había sido criado en el palacio desde hacía tiempo. Hera envió a su guardia personal, los titanes de corazón violento, para que asesinaran a Dioniso.[191]

Muerte

Dependiendo de la versión, unos dicen que los titanes se aproximaron a los danzarines curetes y engatusaron al infante Dioniso usando juguetes e incluso las manzanas de las Hespérides.[192] Otros alegan que los titanes se habían untado yeso y así consiguieron aproximarse al infante de manera camuflada.[193] Y aún otros más dicen que usaron un espejo para atraer a Dioniso. En este espejo, creación de Hefesto, Dioniso pudo ver la capacidad del universo para llenarse de intelecto.[194] Sea como fuere los titanes mataron al infante, dividieron su cuerpo en siete pedazos, los echaron a un caldero, los hirvieron y se lo comieron.[195] Palas Atenea consiguió, no obstante, recuperar el corazón aún latiendo.[196] Acto seguido Artemisa-Hécate tomó rumbo al Olimpo para anunciar a Zeus el crimen perpetrado por los titanes.[197]

Zeus entonces decide fulminar a los titanes con un rayo y consigue resucitar a Dioniso.[198] De los restos calcinados o evaporados de los titanes, y de la lluvia de sangre que se formó en la contienda, Zeus configuró a la raza de los hombres. Por una parte están formados del cuerpo de los titanes y así su naturaleza es malvada y soberbia pero como los titanes también habían ingerido a Dioniso, los hombres también poseen una parte redentora.[199] Zeus envía a Apolo-el Sol en busca de los pedazos restantes de Dioniso y los entierra en el monte Parnaso, Delfos. Lo lloran Perséfone, su madre, y Deméter, su abuela.[198]

Renacimiento

Sobre la reconstrucción y resurrección de Dioniso hay dos variantes. Unos dicen que Zeus coloca el corazón de su hijo en una estatua de yeso, que cobra vida;[200] otros refieren que Zeus le dio el corazón molido a beber a Sémele y esta alumbró a Dioniso más tarde.[201] Desde entonces Dioniso, ya restaurado, instituyó un culto bianual, las trietéricas.[202] Hay que entender a Baco entonces como el anima mundi.[203][203] Para los órficos el papel de la resurrección de Dioniso es uno de los puntos claves. Desde entonces ascendió a los cielos acompañando al Sol y desde allí vigila los acontecimientos del mundo.[204] De la escatología dionisíaca los órficos introdujeron entonces el concepto de la migración de las almas en todos los seres vivos.[205] Finalmente se establecieron ritos y purificaciones después de la muerte para conducir el destino de las almas, culminando así el ciclo dionisíaco en el dogma órfico.[194]

Sincretismo e interpretatio graeca

En la interpretatio graeca, los propios griegos interpretaban las deidades de culturas extranjeras, buscando equivalencias con Dioniso debido a sus atributos místicos de muerte y resurrección: el historiador Heródoto lo identificó categóricamente con el dios egipcio Osiris, señalando que sus ritos fálicos y procesiones eran fundamentalmente los mismos.[206] También opinaron lo mismo Valerio Mersalla Corvino[207][208] y Plutarco.[209] El sincretismo también creó la figura de Serapis, basándose, entre otros, en Dioniso.[210][211][212][213]

Además, en su expansión hacia Oriente, los griegos asociaron a Dioniso con el dios tracio Sabacio, fusionando los cultos de ambos a través del trance orgiástico, la música frenética y el uso ritual de serpientes.[214] Dos figuras divinas oscuras y misteriosas quedaron, a través del misticismo griego, completamente asimiladas a Dioniso, actuando como encarnaciones o «versiones» del propio dios en ritos secretos: Zagreo[215] y Yaco.[216] En los himnos órficos también se le asocian otras deidades mistéricas y anatólicas, como Antea,[217] Mise,[218] Hipta[219] o Sabo (Sabacio).[220]

En la interpretatio romana, Dioniso se asimiló al antiguo dios itálico de la fertilidad y el vino, Liber Pater,[221] mientras que su esposa Ariadna se identificó con Libera,[222] integrando así la mitología griega en la tríada plebeya del Aventino. Del mismo modo, su madre mortal, Sémele, se sincretizó con la diosa romana de la agitación y el impulso, Stímula.[223] En el norte de Italia, esta misma influencia helénica llevó a los etruscos a identificar a Dioniso con su dios de la vegetación y el renacimiento, Fufluns.[224]

Según Cicerón, en su De Natura Deorum, existieron hasta cinco dioses Dioniso: el primer Dioniso nació de Júpiter (Zeus) y de Prosérpina (Perséfone). El segundo Dioniso nació de Nilo, y es el que —según se dice— destruyó a Nisa. [225] El tercer Dioniso tiene por padre a Cabiro, y dicen que estuvo como rey al frente de Asia; para él se instauraron las Sabacias.[226] El cuarto Dioniso desciende de Júpiter (Zeus) y de Luna (Selene), y se piensa que los sagrados ritos órficos se crearon en su honor. El quinto Dioniso nació de Niso y de Tione (Sémele), y se piensa que fue él quien instituyó las Trietérides.[227][96][228]

En el arte

Nacimiento de Dioniso. El joven Dioniso, sentado en el regazo de Hermes, es entregado a Sileno y a las ninfas de Nysa. Parque Arqueológico de Pafos, Chipre.

Naturalmente, el dios aparecía en muchas cráteras y vasijas para vino de la antigua Grecia. Su iconografía se hizo más compleja en el periodo helenístico, con los tipos severamente arcaizantes o neoáticos como el Dioniso Sardanápalo y los tipos que lo mostraban como un joven indolente.

Dioniso es representado en la mayoría de las vasijas griegas tocando su flauta: el aulós. De esta forma, Dioniso es representado como músico, encarnando el símbolo del exceso y la desmesura humanas, quien con vino, la música de su aulos y danzas frenéticas podía liberar a sus seguidores de sus propias represiones y subvertir la opresión del orden social dominante. En la obra de Píndaro se relata la creación del aulos por la diosa Atenas y en Homero la invención de la lira por Hermes; y dadas estas circunstancias de aparición de ambos instrumentos en la mitología griega, el primero representa el instrumento de la exaltación, de la tragedia y las emociones subjetivas, mientras que el segundo representa el instrumento propio de los estados anímicos contemplativos y serenos del universo y de las propiedades acústicas de la materia. En la mitología griega la lira es el instrumento propio del dios Apolo, sereno, extático, símbolo del orden y de las formas, de la simetría y de la armonía del Cosmos, el sonido de las cuerdas como representación de las proporciones armónicas del universo, base fundante de la concepción pitagórica de la música. El aulos, por el contrario, es el instrumento del dios Dioniso, símbolo del éxtasis y del frenesí, del desenfreno y de las fuerzas oscuras e irracionales.[229]

En el teatro

Dioniso, como dios de la alteridad y la transfiguración, estaba asociado al teatro y a la ficción trágica. La tragedia, como «hecho social total» en la polis ateniense del siglo V a. C., era un medio de autorreflexión sobre la ambigüedad de la condición humana; mediante el uso de la ficción, se ponen sobre la mesa los problemas sociales y existenciales a través de instrumentos típicamente dionisíacos: ilusionismo, mímesis, máscaras, estados mentales alterados, etc. El individuo, gracias a la intercesión de Dioniso, disuelve su identidad y se funde en la realidad transfigurada: se convierte en un «hombre trágico». Dicha influencia del dios queda caracterizada en la tragedia de Eurípides Las bacantes.[230]

En la música

En la literatura

Dioniso protagoniza las Dionisíacas, epopeya compuesta por el poeta Nono de Panópolis (siglo V d. C.), que narra la vida del dios y su expedición a la India.

Posible influencia en el cristianismo

El investigador moderno Barry Powell cree que las nociones cristianas de comer y beber la «carne» y la «sangre» de Jesús fueron influidas por el culto a Dioniso. En otro paralelismo, aduce Powell, Dioniso fue también peculiar entre los dioses griegos, como deidad comúnmente percibida dentro de sus seguidores.[231]

El vino era importante para Dioniso, a quien se imaginaba como su creador; la creación de vino a partir de agua aparece también en las Bodas de Caná. En el siglo XX, Bultmann y otros compararon ambos temas y concluyeron que la teofanía dionisíaca influenció en la literatura cristiana. En Élide, durante las Tías, el festival de Dioniso, los sacerdotes colocaban tres tarros en una habitación sellada y al día siguiente aparecían milagrosamente llenos de vino,[232][233][234] que contasen Plinio el Viejo y Pausanias.

Según una tradición relatada ya desde el siglo IV a. C., Dioniso —al igual que Cristo— había sufrido una muerte violenta y, posteriormente, renacido. Justino Mártir, en su Primera Apología, trató de racionalizar dicha coincidencia interpretando el mito griego como una copia de la pasión y resurrección de Jesús.[235]

Interpretaciones modernas

Fresco de Dioniso en un triclinio dentro de las termas de Caracalla (Roma).

Dioniso ha permanecido como una inspiración para artistas, filósofos y escritores de la época contemporánea. Inspirado por James Frazer, algunos investigadores han etiquetado a Dioniso como una deidad de vida, muerte y resurrección. El mitógrafo Károly Kerényi dedicó mucha energía a Dioniso en su larga carrera, y resumió sus pensamientos en Dionisos: raíz de la vida indestructible.[52]

En su libro El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche contrastó a Dioniso con Apolo como símbolo del principio estético fundamental e incontrolado de la fuerza, la música y la intoxicación frente al principio de la vista, la forma y la belleza representado por el segundo.

Vyacheslav Ivanov[236] elaboró la teoría del dionisismo, que rastrea las raíces del arte literario en general y del arte de la tragedia en particular en los antiguos misterios dionisíacos. Sus opiniones fueron expuestas en los tratados La religión helenística y el dios sufridor (1904) y Dioniso y el antiguo Dionisismo (1921).

Kessler opina que un mosaico presente en el suelo del triclinio de la Casa de Aión en Nea Pafos (Chipre) refleja un tipo de culto monoteísta de Dioniso,[237] pero como deidades principales o tutelares de la ciudad, en la misma aparecen Hermes y Zeus. La adopción de deidades tutelares como patronas de la ciudad, era un hábito muy frecuente en las ciudades de Grecia, como Ares en Esparta y Atenea en Atenas. Algunas interpretaciones modernas son osadas; el ensayista Walter F. Otto describe a Dioniso como «masculino-femenino»,[238] lo cual no coincide con los relatos clásicos ni con su descendencia.

Actualmente la figura de Dioniso sigue siendo la predilecta de entre las divinidades griegas para representar la diferencia o alteridad, iconografía aprovechada por diversos movimientos alternativos y contraculturales desde mediados del siglo XX.[239] Por ejemplo, en su película de 1991 The Doors Oliver Stone plantea que Jim Morrison, en la cultura popular de los años sesenta, se convirtió en una especie de encarnación de Dioniso. El poema «Liberalia», del escritor costarricense Juan Alberto Corrales, hace referencia a los rituales mistéricos de Dionisos.[240]

Dentro de las interpretaciones alternativas contemporáneas de Dioniso destacan autores como Maria Daraki, en cuyo Dyonisos (1985) presenta al dios como representante de una «lógica circular» primitiva que vincula al ser humano con el cosmos y le dota de una ética «vitalista»; en última instancia, el ritual dionisíaco desata la sexualidad femenina reprimida por el matrimonio tradicional y Dioniso se convierte en liberador de la mujer griega. Dionysos en transe: la voix des femmes (2002) de Clara Acker lleva al máximo esta visión feminista de lo dionisíaco como «metafísica de la maternidad», integrada en una serie de valores femeninos desarrollados como movimiento sociopolítico revolucionario en la Grecia arcaico-clásica y que llegarían hasta la época actual. Esta visión de Dioniso como vehículo subversivo se da también en Pouvoir et societé ("Poder y sociedad", 1999) de José Antonio Dabdab Trabulsi quien, partiendo asimismo de un dionisismo primitivo, interpreta dicho movimiento religioso como lucha de clases entre los aristoi (aristocracia) y el demos (pueblo llano) dentro de las nacientes polis (ciudades-estado); la religión dionisíaca encubriría, según este autor, una ideología mediante la cual los oprimidos tratarían de hacer valer sus derechos y liberarían, a su vez, su malestar social a través de los ritos extáticos.[241]

Imágenes


Véase también

Bibliografía

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Notas y referencias

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