Mentiras cretenses (Odisea)
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Las mentiras cretenses, en griego antiguo ψεύδεα Κρητικά (pséudea krētiká),[n. 1] son un conjunto de relatos falsos o pseudologías que el héroe Odiseo (Ulises) narra en la segunda parte de la Odisea homérica (cantos XIII-XIX) para ocultar su verdadera identidad tras su regreso a Ítaca.
En estas narraciones, Odiseo se presenta sistemáticamente como un cretense [1] de origen noble —a menudo relacionado con el linaje de Idomeneo—, que participó en la guerra de Troya y vivió después una serie de aventuras bélicas y marítimas (especialmente expediciones a Egipto, naufragios, esclavitud y mendicidad). El objetivo de estos relatos es evaluar la lealtad de sus interlocutores, obtener información y preparar su venganza contra los pretendientes de su esposa Penélope, sin revelar quién es él realmente.
Este motivo recurrente se conoce en la filología clásica como «mentiras cretenses» o «relatos cretenses» (del inglés Cretan Lies o Cretan Tales).[2] Su nombre alude tanto al origen geográfico ficticio que Odiseo se atribuye como al estereotipo griego antiguo según el cual los cretenses eran proverbialmente mentirosos (asociado posteriormente a la paradoja de Epiménides).
Mentira a Atenea
Son tres las mentiras principales:
- A Atenea (Canto XIII): establece el papel de cretense asesino en fuga.
- A Eumeo (Canto XIV): la más larga y detallada. Se centra en la lealtad y la historia familiar.
- A Penélope (Canto XIX): la más emotiva. Odiseo se presenta como alguien que conoció a su esposo y le dio regalos, jugando con la esperanza de su esposa.
A las anteriores se añade una cuarta mentira, la que cuenta a Antínoo (Canto XVII), una variación sobre las mismas: con Atenea, Eumeo y Penélope, construye una identidad falsa para ganar confianza o probar lealtad; con Antínoo reutiliza la historia en apoyo de «conocí a Odiseo» principalmente.
- situación Odiseo fue trasladado a Ítaca por los marineros feacios, que lo dejan dormido sobre la arena junto a los presentes y riquezas que trae de la corte de Alcínoo. Despierta sin saber dónde está. Atenea se le muestra como un joven pastor de ovejas —«en los hombros un manto doble, hermosamente hecho; en los nítidos pies, sandalias; y en la mano, una jabalina»— (Od. XIII, 93-227) [3] Odiseo le habla.
Según cuenta, es un noble cretense:
- Oyó hablar de Ítaca en Troya, de donde viene huyendo porque mató a Orsíloco «el de los pies ligeros», hijo del rey de Creta , Idomeneo; el cual había deseado privarle «del botín de Troya por el que tantas fatigas padeciera»
- Llegó a Ítaca navegando con unos fenicios que pretendían llegar a Pilos o la Élide pero los vientos los desviaron.
- Lograron arribar al puerto de Ítaca remando con mucho esfuerzo.
- Desembarcaron cansadísimos y se echaron en la playa; a él le acometió un dulce sueño.
- Los fenicios sacaron sus riquezas de la nave, las dejaron en la arena y partieron a Sidón, mientras él se quedó aquí «con el corazón triste» (Od. XIII, 256-286) [3]
Objetivos:
- Protegerse: se presenta como fugitivo, la identidad más segura para un extraviado que no sabe en qué mundo ha caído; quizás lo ayuden o al menos no lo ataquen de inmediato. Además establece un guion que explica el origen de sus riquezas.
- Averiguar dónde está: Odiseo despierta y no reconoce la isla (Atenea la había ocultado con niebla para protegerlo a él).
- Probar al interlocutor: ese 'pastor' (Atenea) ¿es amigo o enemigo? —«¡Ay de mí! ¿Qué hombres deben de habitar esta tierra a que he llegado? ¿Serán violentos, salvajes e injustos, u hospitalarios y temerosos de los dioses?»— (Od. XIII, 200) [3]
Mentira a Eumeo
- situación De acuerdo con el plan de Atenea, Odiseo debe reunirse con Eumeo: «Llégate ante todo al porquerizo, al guardián de tus puercos, que te quiere bien y adora a tu hijo y a la prudente Penélope. Lo hallarás sentado entre los puercos, los cuales pacen junto a la roca del Cuervo, en la fuente de Aretusa» (Od. XIII, 392-415).[3] Eumeo, el fiel servidor, da hospitalidad a un 'anciano' (Odiseo) vestido de «harapos y una túnica, que estaban rotos, sucios y manchados feamente por el humo» (Od. XIII, 429-438) [3] y se interesa por saber de él: «Ea, anciano, refiéreme tus cuitas, y dime la verdad de esto para que yo me entere: ¿Quién eres y de qué país procedes?» (Od. XIV, 165-190) [4]
Odiseo dice ser de familia opulenta, aunque hijo ilegítimo de Castor Hilácida [n. 2] («a quien honraban los cretenses como a un dios por su felicidad, por sus riquezas y por su gloriosa prole»):
- A la muerte de su padre heredó sólo una casa. Se casó con una mujer rica.
- Su temperamento era guerrero, amigo de hazañas y acción: «Diéronme Marte y Minerva audacia y valor para destruir las huestes de los contrarios … No me gustaban las labores campestres, ni el cuidado de la casa que cría hijos ilustres, sino tan solamente las naves con sus remos, los combates, los pulidos dardos y las saetas»
- Luchó en Troya como compañero de Idomeneo con el que, tras la guerra, capitaneó una expedición a Egipto: sus hombres saquearon el país pero fueron aniquilados; sólo él se salvó y atesoró riquezas durante siete años.
- Emprendió viaje a Fenicia con un marino «trapacero y falaz»; naufragaron.
- Llegó a la tierra de los tesprotos donde el rey Fidón lo acogió y le habló de Ulises (diciéndole que el héroe había estado allí recientemente).
- Finalmente, los marineros de Fidón lo traicionaron, lo ataron como esclavo y lo dejaron en la costa de Ítaca, pero él logró huir de las cadenas y llegar a la cabaña de Eumeo (Od. XIV, 191-359) [4]
Objetivo: Ganar la confianza de Eumeo. Tantear su lealtad. Sondear noticias.
Mentira a Antínoo
- situación Odiseo «transfigurado en un viejo y miserable mendigo que se apoyaba en el bastón y llevaba feas vestiduras» entró en palacio tras Eumeo. Telémaco le ofrece pan e insta a los pretendientes a hacer lo mismo. Antínoo, «el más áspero de todos los pretendientes para los esclavos de Ulises» según Eumeo (vv. 380-391) [5] increpa al porquerizo: «¡Ah, famoso porquero! ¿Por qué lo trajiste a la ciudad? ¿Acaso no tenemos bastantes vagabundos, que son mendigos importunos y peste de los festines?».
El 'vagabundo' (Odiseo) se detiene cerca de Antínoo —«te asemejas a un rey. Por eso te corresponde a ti, más aún que a los otros, darme pan»— y le habla:
- Le dice que fue rico y opulento: «En otra época, también yo fuí dichoso entre los hombres, habité una rica morada, y di muchas veces limosna al vagabundo»
- Emprendió un viaje a Egipto con «errabundos piratas». Arribaron en el «río Egipto» [n. 3] y envió espías para explorar el territorio pero sus hombres, siguiendo sus propios impulsos devastaron los campos egipcios y se llevaron a las mujeres y los niños.
- Los egipcios se rechicieron, matando a muchos y esclavizando a otros.
- Él fue entregado a Dmétor Yásida que lo llevó a Chipre, donde «reinaba con gran poder»; y de allí llegó a Ítaca «después de padecer muchos infortunios» (Od. XVII, 415-444).[5]
Objetivo: Provocar a los pretendientes de Penélope.
Mentira a Penélope
- Odisea XIX, vv. 165-307 [6]
- Penélope pregunta directamente al 'forastero': «Ante todo te haré yo misma estas preguntas: ¿Quién eres y de qué país procedes? ¿Dónde se hallan tu ciudad y tus padres?» (vv. 104-105) [6]
Odiseo le cuenta: es un cretense llamado Etón; hijo de Deucalión y nieto de Minos; hermano de Idomeneo. Conoció al héroe en Cnosos cuando se dirigía a Troya; le brindó su hospitalidad en palacio. Odiseo naufragó y perdió su tripulación en Trinacria, por la ira de Zeus y de Helios; él logró llegar al país de los feacios que le entregaron muchísimos regalos. Ahora se encuentra en Dodona «para saber por la alta encina la voluntad de Júpiter acerca de si convendría que volviese manifiesta o encubiertamente a su patria»
Objetivo: dar esperanzas y emocionar a Penélope. Probar su fidelidad. Recoger información sobre la situación en palacio.
Función y significado narrativo
Las mentiras cretenses no son simples engaños sino que constituyen un recurso narrativo:
- Ponen de relieve la mêtis (astucia) de Odiseo. Al igual que Atenea, él usa el lenguaje como una herramienta de supervivencia: estas mentiras le permiten a Odiseo probar la lealtad de quienes lo rodean —como Eumeo o Penélope— antes de revelarse a ellos.[2]
- Exploran temas como la verosimilitud del relato épico y la relación entre verdad y ficción. Homero mismo lo dice en el Canto XIX.203: «de tal suerte forjaba [Odiseo] su relato, refiriendo muchas cosas falsas que parecían verdaderas».[6] La verosimilitud de lo narrado puede ser tan importante, o más, que la verdad en sí misma.
- En lugar de simples mentiras improvisadas, estos relatos podrían ser fragmentos de tradiciones orales paralelas que circulaban en la antigua Grecia antes de la fijación del texto homérico —una Odisea alternativa— [7] en la que Creta desempeñaba un papel más central en el retorno del héroe.[8] [9] Esta versión alternativa no sería un mero relato de aventuras, sino una tradición oral que se centraba en la piratería, la guerra en Egipto y la política en Creta.[8] [9]
| La Odisea, de Homero |
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